‘Paddington’: Un oso correcto

En Paddington (2014), la trama central inicia con una tragedia familiar cuando tres osos de Perú sufren las consecuencias de un terremoto: su casa es destruida y el oso mayor pierde la vida. Así, el más pequeño de ellos decide emigrar a Londres, lugar que ha estado presente en su familia por la visita que un explorador inglés hizo a la selva peruana muchos años atrás.

Quizá lo más arriesgado de Paddington es, precisamente, presentar una historia que parte de un deceso, aunque bien El rey león (The Lion King, 1994) y Up (2009) lo hicieron de una manera más emocionalmente impactante. Paddington nunca logrará emocionarnos de la misma forma, aunque tampoco pretende ser más que una aventura con momentos humorísticos, dramáticos, y obviamente con valores para aprender.

Al llegar a Inglaterra, el pequeño oso se convierte en un personaje indefenso al que una familia tratará de ayudar. El conflicto entonces proviene de dos partes: el padre de la familia no está de acuerdo con ayudar al oso, mientras que una villana (Nicole Kidman) tratará de capturarlo para disecarlo.

Curiosamente, en Paddington no resulta sorprendente para los humanos la existencia de un oso que habla, y la alegoría sobre los inmigrantes está presente desde un principio, más allá de un juego con la extrañeza por el oso parlante. Eso sí, el mismo personaje central tiene algunos momentos netamente humorísticos (es tan inocente como torpe al lidiar con el mundo humano).

La cinta tiene un par de mensajes claros y todo se torna convencional. Los momentos de adversidad, algunos con un toque de James Bond e incluso adornados con la música de Mission: Impossible, están calculados para así terminar ofreciendo a los niños el mensaje de que todos somos iguales, que los inmigrantes merecen una oportunidad, así como las otras especies. Al tener un papá poco tolerable como “villano”, sin duda los niños podrán relacionarlo con sus propios padres, en caso de que ellos no los dejen tener un perro o algún otro animal doméstico como mascota. Por otro lado, está el tema de la explotación de los animales con el personaje de Kidman, mismo que se toca en otras cintas recientes como ¡Piratas! Una loca aventura (Pirates! A Band of Misfits, 2012) o la misma Up.

Paddington es estructural y temáticamente sencilla, como cualquier otra cinta para niños. Los detalles que la intentan separar del resto parten, primeramente, del lado visual. La mezcla entre animación CGI con humanos no es algo nuevo, pero en esta ocasión el trabajo es brillante; además, existen detalles meramente estilísticos que incluso recuerdan el cine de Wes Anderson. De la misma forma, Paddington busca interesar a los pequeños en la ciudad inglesa donde se desarrolla la trama, y obviamente celebrar su cultura (no es casualidad que la embajada británica la patrocine en México).

La última ocasión que un oso parlanchín protagonizó una película, el resultado fue irreverente y vulgar, no apto para niños (Ted –2012– de Seth McFarlane). Como el opuesto total está Paddington, que resulta ser un entretenimiento 100% familiar, aunque dedicado principalmente a niños. Paddington, a diferencia de Ted, es correcta en todo sentido.

Por Eric Ortiz (@ElMachoBionico)

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