Diarios del FICM – Remate de Best-Sellers

Como todo evento de su tipo, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) tiene una amplia lista de títulos que por el talento involucrado, el ruido mediático que las precede o por la vigencia de sus temas se convierten en películas cuyo boletaje vuela y se agota tan rápido como libro de Dan Brown en estante de Sanborns. Los títulos de hoy cubren: un doloroso exorcismo nacional, una gélida disección de la putinesca sociedad rusa y, finalmente, un bonito libro para colorear sobre Jean-Luc Godard.

  • La libertad del diablo: Mi proyecto de nación, por Maggie Zavala

El documentalista mexicano Everardo González ataca en su más reciente obra las secuelas de la guerra contra el narcotráfico emprendida hace más de 10 años por el ex presidente Felipe Calderón a través de los duros testimonios de sus víctimas, quienes, enmascaradas y finamente iluminadas, forman una brutal denuncia.

Potenciado por la teatralidad de su puesta en escena, el documental cobra una vigencia importante en medio del proceso electoral que atravesará el país en los siguientes meses, especialmente ante el potencial reforzamiento de las estructuras de poder vigentes, por lo que escuchar los testimonios no es sólo parte de una recomendación fílmica, se convierte en un deber cívico.

Madres, soldados y civiles, adultos y niños, relatan historias de muertes, desaparecidos y siniestros manejos y dinámicas en la policía y el ejército, pero el documental no se convierte en una simple denuncia, sino en una contundente obra cuya gran ambición es que podamos capturar al diablo que se ha liberado.

  • Sin Amor: Dios mío, hazme huérfano por favor

Después de su celebrado Leviatán (2014), el cineasta ruso Andrey Zvyagintsev ahonda en la herida hecha a Rusia como gobierno y se vuelca ahora en su sociedad a través de la historia de la desaparición de un niño y la crisis que se crea entre sus padres.

Un formalista consumado, Zvyagintsev crea un fresco novelístico de la sociedad rusa contemporánea, quizá más con visceralidad y crueldad rencorosa que con meticulosa observación, creando un juicio duro, si acaso tendencioso y evidentemente imparcial. Aunque su postura de superioridad moral pueda resultar cuestionable, Zvyagintsev cuenta con un envidiable manejo de espacios, reminiscente de los inmensos espacios vacíos del gran Tsai Ming-liang (Perros perdidos, 2013) pero con una perspectiva eminentemente local.

Seleccionada como la representante rusa a los premios Oscar, Sin amor parece extrapolar los males de su gobierno, y específicamente los vicios del narcisismo maligno de Vladimir Putin, a su sociedad con pesimismo, desolación y acentuado azote, una película tan glacial y atractiva como cualquier edificación contemporánea.

  • Le redoutable: Quihúbole con Jean-Luc Godard

Michel Hazanavicius alcanzó un titánico éxito con su sencilla El artista (2011), eso lo llevó a la desmedida y hueca hambre de prestigio en la fallida The Search (2013) y, ahora, para enervar aún mas a sus férreos críticos, el cineasta francés decidió montar una comedia sobre la conversión política del legendario cineasta francés Jean-Luc Godard (Louis Garrel) en mayo de 1968 a través de su relación con la recién finada actriz Anne Wiazemsky (Stacey Martin).

La película es en primer lugar una onerosa micción hacia las convicciones personales de Godard y una poco aguda, si acaso muy entretenida, sátira sobre la figura del cineasta, esto gracias al desempeño de Garrel, quien pone a Godard como un noble bufón y trata de dignificarlo en medio de las charadas de Hazanavicius. Más allá de la crítica a su postura e ideología política, Godard es retratado como un hombre profundamente mezquino en su trato a las mujeres, particularmente a la cándida Anne, finamente interpretada por Stacey Martin.

Le redoutable por otra parte, busca resaltar las cualidades que hicieron de Godard un autor “popular” en sus inicios y le recrimina el haberse alejado de ese tipo de cine al adoptar una pedante y ciega ostentación artística y política. Hazanivicius homenajea al Godard estéticamente “lindo”, al de los ingeniosos juegos formalistas (Une femme est une femme, 1961; Une bande a part, 1964) y parecería tener la intención de presentar a un cineasta esencial a una generación que en su mayoría desconoce. El problema es que el hombre que vemos aquí es un patán y pretencioso farsante. ¿Quién querría conocer la obra de tal persona con una presentación así? Discutan en grupos de tres…

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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