Diarios del FICM – Arte y oficio

Las películas que suelen tener el agrado de las audiencias festivaleras son aquellas que se regodean en los procesos del quehacer artístico, ya sea en los diversos mecanismos que llevan a un resultado final o la contemplación en asombro del mismo. Cada película invita a entender como es que los llamados “artistas”, independientemente de la rama en que se muevan, pueden hacer lo que hacen. Un artista plástico, un consumado artesano y semiólogo amateur, una legendaria cineasta y un refinado escritor serán sus maestros por hoy.

  • Rostros y lugares: Taller de fotografía

La cineasta y documentalista francesa Agnés Varda, cariñosamente llamada la abuela de la nouvelle vague (más bien miembro fundador de la rive gauche), se une al artista JR en un viaje por la Francia rural para documentar y plasmar las historias de residentes y crear una vibrante fusión entre los íntimos detalles de un rostro y la inmensidad de cálidos, si acaso desolados, espacios.

Vardá es una presencia abrumadoramente encantadora, como ya se había visto en Las playas de Agnés (2008), su magnética personalidad empata con el carisma de JR, convirtiendo a ambos en una dupla de una sensibilidad única para capturar las historias de mujeres y hombres que generan profundas conexiones con los lugares en los que viven, por lo que ambos artistas hacen que ellos se vuelvan parte esencial del lugar, y a su vez, de los otros habitantes.

Los grandes espacios rurales, casas, contenedores y granjeros se convierten en titánicas fotografías que hacen del rostro humano un paisaje tan admirable como cualquier otra obra de la naturaleza o el arte. Nuestra experiencia estética cotidiana se reduce a eso: rostros y lugares, lo que hacen JR y Vardá es hacernos apreciarlo.

  • Wonderstruck: Taller de Manualidades

Con su bellísima Carol (2015), el cineasta estadunidense Todd Haynes conquistó una nueva audiencia con sus virtudes usuales: delicada semiología puesta al servicio de portentos narrativos y una puesta en escena de compleja pulcritud que se mantienen presentes en su nuevo largometraje Wonderstruck, basado en el libro homónimo de Brian Selznick, que presenta la historia de un niño sordo en los años 70 y una niña muda en los años 20 cuyos destinos se ven unidos por una mágica coincidencia.

Haynes se aventura en el cine infantil con la elegancia formal que ha caracterizado su filmografía y la recreación de Nueva York en dos épocas distintas es como el sueño húmedo de arquitectos y decoradores de interiores, con una profusa riqueza en detalles y un meticuloso trabajo no artístico, sino artesanal.

Tanto la monocromía de la urbe de los 20 como la colorida suciedad de los 70 conforman opulentas maquetas en las que los personajes de Haynes descubren un inocente misterio mientras juegan con un material inasible: el silencio. Quizá algunos puedan encontrar a la película como demasiado infantil, sobre todo después del desolador romance de Carol, pero el tiempo pondrá esta pieza en el museo que le corresponde.

  • L’Atelier: Taller de Escritura

El cineasta francés Laurent Cantet, quien ha batallado para igualar el éxito obtenido por su palmeada La clase en el 2008, regresa este año con un curioso y enigmático thriller en el que una escritora (Marina Foïs) realiza un taller de escritura creativa con un grupo de jóvenes, situación que rápidamente va escalando hacia tensiones raciales, sexuales y políticas.

La película tiene de inicio muchas similitudes con La clase, al abstraer las problemáticas vigentes de Francia a un grupo de jóvenes, pero el tono que Cantet maneja para esta película es distinto. La oscilación de los personajes va dictando los cambios de género que atraviesa la misma película, pero estas no se sienten como bruscas digresiones sino como el resultado de un inteligente y hábil ejercicio narrativo, algo a lo que el co-guionista Robin Campillo es particularmente afecto.

Sin embargo, la naturaleza lúdica de la película desaparece pronto con la intención de revelar los torcidos esquemas mentales que están haciendo que resurja el nacionalismo y el supremacismo de las razas blancas, así como la génesis de la crueldad, el populismo y las profundas heridas que hacen que la Europa actual se desangre y así provea la tinta necesaria para rescribir su historia.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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