Después del paso de Quentin Tarantino por el Festival Internacional de Cine de Cannes, fue notorio el descenso tanto en el ritmo vertiginoso del festival como en el numero de asistentes y miembros de la industria en las calles. Sin embargo, las películas seguirán llegando puntualmente hasta el sábado 25 cuando se entregue el palmarés, a estas alturas hay un par de claras favoritas. Una de ellas aparece en esta entrega.

Nina Wu
de Midi Z
Sección: Una Cierta Mirada

Hay distintas maneras de poder sospechar si un cineasta tiene talento. Una de ellas es ver si el realizador en cuestión necesita maltratar mujeres, ancianos o animales para generar “impacto”. El chino Midi Z parece ser uno de “esos”, al menos esa es la impresión generada por su película Nina Wu.

Usando como telón de fondo los escándalos sexuales de Harvey Weinstein y partiendo de la intención de crear una experiencia similar a la de Inland Empire, de David Lynch, Nina Wu retrata una serie de vejaciones a las que se ve expuesta una aspirante a actriz, quien logró conseguir el papel estelar en una gran producción, desde luego, eso implica sufrir interminables torturas psicológicas y físicas, todas filmadas con frialdad, distancia clínica y oquedad. Ya saben, para que peguen duro y la experiencia sea brutal.

Midi Z no hace más que copiar diligentemente tendencias sin articular ideas, comentario o postura sobre los abusos de Weinstein en los que supuestamente se inspiró para crear este ejercicio de gratuidad estética y violenta. Quentin Tarantino, presente en la proyección, no tardó en huir una vez que empezaron a rodar los créditos: ¿será por el amigo Harvey o por la burda propuesta de Midi? Solamente podemos especular.

Tommaso
de Abel Ferrara
Sección: Proyecciones Especiales

Curiosa costumbre tiene Cannes: mostrar películas de maestros consagrados en la Selección Oficial… pero como “proyecciones especiales”, porque dichos trabajos no son repeticiones de viejas glorias, sino la necesidad del cineasta de filmar y explorar algo diferente. En el caso del gran Abel Ferrara, la búsqueda es tan autoindulgente como placentera. En su nueva película, Willem Defoe interpreta una versión ficcionalizada de Ferrara mismo: un artista estadunidense que vive en Roma con su esposa y su hija (la actual pareja de Ferrara y su pequeña).

Funcionando simultáneamente como cándido retrato de un exiliado y espejo de su propia intimidad, Tommaso es una película pasional y cruda en su narración pero elegante y contenida en su forma de filmarse, anclada en un brillante Willem Dafoe, cuya interpretación de Ferrara rivaliza con Antonio Banderas haciendo de Pedro Almodóvar en Dolor y gloria.

Frankie
de Ira Sachs
Sección: Competencia Oficial

Frankie, propiamente titulada como si fuera una persona, la nueva película del cineasta estadunidense Ira Sachs, es modesta en su planteamiento, sobria en su forma y de apariencia distante y fría. No obstante es una película cálida y de inesperada gentileza, mal juzgada por ser melancólica. En el pueblo portugués de Sistra, Frankie (Isabelle Huppert), una popular actriz reúne a familia y amigos para contarles sobre una importante decisión.

Anclada en lo coral, la película hace uso de un sólido ensamble de actores, aunque todos comparten únicamente un espectacular plano final que acentúa el tema de la distancia. Frankie da la sensación de revelar lo íntimo de cada uno de sus personajes sin exponerlos completamente, haciendo evidente el vínculo profundo que existe entre Sachs y sus personajes. Entre ellos destacan un abrumador Brendan Glesson y una fenomenal Marisa Tomei.

Parasite
de Bong Joon-ho
Sección: Competencia Oficial

Un buen narrador sabe cómo usar hasta sus deficiencias y transformarlas en recursos para construir historias de premisa peligrosa. Las habilidades del gran cineasta coreano Bong Joon-ho rebasan las de ser meramente un buen narrador y alcanzan niveles de maestría sorpresivos en Parasite (Gisaengchung). La película pone al centro la diferencia de clases en clave más realista que Snowpiercer (2013) y de manera más lúdica y gratificante que Okja (2017). El largometraje presenta la historia de una familia de clase baja en Corea, que a través de una serie de oportunidades, logra emplearse en la opulenta residencia de una familia tan rica como ingenua.

Estructurada en dos actos –ambos construidos y diseñados con la misma meticulosidad y cuidado que los brillantes interiores de la película, tan elocuentes los personajes mismos–, Parasite es una alegoría social de mordacidad única que reflexiona sobre el estado codependiente de la aguda brecha social entre clases bajas y altas, parásitos unos de los otros. Esto permite a Bong Joon-ho mantener una postura ambigua –a diferencia de Bacarau, la otra alegoría sociopolítica de la Competencia Oficial– que, además, no se queda estancada en la rabia, sino que avanza hacia la melancolía, fijando una meta remota pero clara: destruir el parasitismo social. Una obra de impecable rigor narrativo que una vez alojada en el inconsciente, no deja de alimentarse de él.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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