Cannes 2018 | Día 7: De familias y política postiza

Las películas de la séptima jornada del Festival Internacional de Cine de Cannes ahondaron sobre la inestabilidad que existe en todo vínculo humano. De inamovible solidez un día y de delicada fragilidad al siguiente. Tales vínculos se ven puestos a prueba por una infinidad de variantes, que por lo visto el día de hoy, pueden ir de la cleptomanía infantil hasta las más oscuras convicciones ideológicas.

  • Shoplifters de Hirokazu Koreeda

Se presentó en: Competencia Oficial

La última fase de la filmografía del cineasta nipón Hirokazu Koreeda se ha caracterizado por una aguda y sensible exploración sobre fragilidad, volatilidad y dureza de los vínculos familiares y los curiosos híbridos de vínculos que conocemos como familia. En Shopliftersla sangre es lo menos importante para construir una familia y se sustituye con compasión y atención. La película presenta la historia de una familia hechiza, principalmente dedicada a un metódico robo hormiga en tiendas de conveniencia, que con la adición de la pequeña Juri iniciará un complicado proceso de transformación.

Creciendo y ampliando muchos de los temas explorados en De tal padre, tal hijo (2013), la película encuentra al cineasta japonés en plena forma, si quizá un poco reiterativo en ideas que ya ha abordado en otros largometrajes. Resulta particularmente notable el trabajo con sus actores, en especifico el del joven Jyo Kairi y el gran Lily Franky, quién también brilla con un rol muy similar en De tal padre, tal hijo. Linda, muy linda, sí, pero un ejercicio de bajo riesgo para Koreeda.

  • Cómprame un revolver de Julio Hernández Cordón

Se presentó en: Quincena de los Realizadores

El nuevo trabajo de Julio Hernández Cordón está situado en un futuro postapocalíptico, donde el que el narcotráfico ha tomado el control total del país y las mujeres se han convertido en objetos preciados por su escasez. Cómprame un revólver aborda en clave fantástico-literaria problemáticas sociales dolorosamente vigentes en México, como dijera el programador de la Quincena de los Realizadores, Eduard Waintrop, es una mezcla de “Mad Max con Peter Pan”… aunque, quizá, cambiaría la referencia a Barrie por el Huckleberry Finn de Mark Twain.

Hernández Cordón ofrece una visión ingeniosa del complejo panorama social en México, no obstante deja varios huecos en el desarrollo de su trama que impiden a la película cumplir su explosiva promesa, pasaba lo mismo con Te prometo anarquía (2015). Manteniendo un fino humor negro, un afilado sentido de la ironía y un imaginativo diseño de producción, Hernández Cordón castea a su hija Matilde en el rol principal, en el cual la pequeña revela una radiante frescura y entrañable resiliencia a cuadro. Esta es una fábula que está a punto de convertirse en crónica.

  • Asako I & II de Ryusuke Hamaguchi

Se presentó en: Competencia Oficial

Si a lo largo de las cinco horas de duración de su brillante opera prima Happy Hour (2016), el cineasta japonés Ryusuke Hamaguchi canaliza el cine de Eric Rohmer, Jacques Rivette y Abbas Kiarostami, sin perder un ápice de lucidez y transparencia, para su nueva película, Asako I & II, presenta una historia que está a medio camino entre el Woody Allen de La rosa púrpura del Cairo (1985) y el Hong Sang-soo de Yourself and Yours (2016). Asako es una joven que se enamora profundamente de Baku hasta que un día este decide, así sin más, dejarla. Un par de años después, Asako conoce a Ryhuku, un joven idéntico a Baku con el que se establecerá para formar una relación estable y madura que se verá a prueba cuando, cinco años después, Baku regrese a su vida de forma inesperada.

Hamaguchi es un cineasta que explora la condición humana desde una perspectiva de enorme gentileza y profunda generosidad, sin dejar una postura crítica y de un tono agridulce, atípico en un festival asiduo a las posturas más radicales y pesimistas sobre el mundo contemporáneo. La película más que hablar de personajes, habla de fuerzas de la naturaleza y crece de la noción taoísta del alma como un río: amoral, ambiguo y de enorme potencial destructivo, susceptible a la suciedad pero de una innegable belleza.

  • BlacKKKlansmen de Spike Lee

Se presentó en: Competencia Oficial

El cineasta estadunidense Spike Lee demostró que la política no esta condenada a la solemnidad e inyectó un necesario vigor a la Competencia Oficial. La buddy comedy retrata una operación encubierta en el Ku Kux Klan a cargo de John Stallworth, un policía afroamericano interpretado por John David Washington –que si uno cierra los ojos y lo escucha, juraría que es Denzel–. La mejor arma de la película es su ensamble actoral, integrado por Adam Driver, Ryan Eggold, una brillante Ashlie Atkinson y el notable desempeño de Topher Grace como David Duke –lo pusilánime le sale naturalito–, además de cameos de Alec Baldwin y el legendario Harry Belafonte.

Si bien la filmografía de Lee ha sufrido en los últimos años debido a sus vociferantes y controvertidas posturas políticas (las cuales se han reflejado en trabajos menores recibidos de forma gélida por audiencias y crítica), con BlacKKKlansmen el humor irreverente y la estridente energía del Lee de Haz lo correcto (1989) se manifiestan en una película cuya hilaridad y naturaleza lúdica son equiparables a su compromiso político, hecho patente en los poderosos minutos finales que funcionan como urgente epílogo a los tiempos que corren en los Estados Unidos de hoy.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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