Back to Nam: una conversación sobre Da 5 Bloods

Más allá de la perturbadora sincronía que Netflix parece tener con la agenda mundial (un producto de consumo por cada suceso), las conversaciones que se detonan alrededor de 5 Sangres (Da 5 Bloods, 2020), la nueva película de Spike Lee, no solamente tocan los temas de mayor actualidad sociopolítica, sino que involucran también discusiones históricas que parecían ya rebasadas (Vietnam), los corrosivos efectos de la codicia sobre la hermandad y la forma en la que la Historia resalta ciertas narrativas sobre otras. Lee es una voz disidente que ha logrado mantenerse activa a lo largo de casi 40 años en la industria, gracias a los reconocimientos obtenidos en festivales como Cannes, junto a sus habilidades de esteta y polemista. El abordaje de la tensión racial suele cambiar en cada película manteniendo como unificadores la música y el color como mecanismos de caracterización.

Dos de nuestros colaboradores discuten a continuación sobre la película:

@jjnegretec: En Da 5 Bloods, los mecanismos que utiliza Lee para abordar la historia de un grupo de veteranos afroamericanos que regresan a Vietnam a buscar un viejo motín de guerra implican digresiones tan claras como el cambio de formato por época y otras audaces como el uso de los mismos actores para representarse en el pasado y en el presente, prescindiendo de toda caracterización física o digital como en El Irlandés (The Irishman, 2019), de Martin Scorsese.

Podríamos comenzar sobre este punto, ¿qué implicaciones tiene la decisión de usar a los mismos actores para representarse en los flashbacks a la época de Vietnam?

@pazespa: La implicación más obvia es que Spike Lee no goza de los mismos recursos que Martin Scorsese, aunque sea Netflix la empresa que apostó por ambas películas. A nivel más formal, pienso que su presencia está relacionada con la memoria. Los cuerpos de estos soldados pueden haber envejecido, sin embargo en sus memorias las experiencias siguen marcado su día a día. Las heridas de la guerra siguen frescas en su mente y los recuerdos son un sueño que los atormenta regularmente, aun a aquellos soldados que lograron adaptarse a la “vida normal” al regresar a los Estados Unidos.

Un par de ellos apuntan a que fue en Vietnam, en el campo de batalla, donde recibieron por primera vez una clase de historia afroamericana gracias a la homilía a la que Stormin’ Norman (Chadwick Boseman) les recetaba todos los días. Ese despertar de conciencia también está relacionado con su envejecimiento, podrán estar llenos de arrugas, sí, pero su lucha –la verdadera porque está relacionada a sus derechos como personas– no ha cambiado. En una filmografía llena de mensajes políticos, quizás esta sea una de las películas más políticamente obvias de Spike. Sin sutileza alguna, como lo exigen los tiempos que vivimos.

@jjnegretec: Sí, en ese sentido pienso, por ejemplo, en Bamboozled (2000) por la naturaleza agresiva de la confrontación con el pasado y el papel que ha tenido el afroamericano en el entretenimiento y en Clockers (1995), en la que también aparece Delroy Lindo, por la crudeza de su retrato urbano y las pocas vías que existen para escapar de un entorno que determina de tal forma el destino.

Creo que todas las películas de Lee tienen ese filo político, algunas más punzantes o precisas que otras, sin embargo, tanto en El infiltrado del KKKlan (Blackkklansman, 2018) como en Da 5 Bloods las alusiones a Donald Trump y el supremacismo blanco son directas porque quizá existe una conciencia de que se cierne una amenaza real sobre las minorías en Estados Unidos. Creo que Lee no había atestiguado un clima social tan turbulento desde que se convirtió en una celebridad con Haz lo correcto (Do the Right Thing, 1989).

Honrar la memoria y reivindicar a sus propios ídolos, se convierte en un tema central de Da 5 Bloods pero se atraviesa la codicia y el enriquecimiento personal, algo que corroe las almas incluso más rápido que el odio. En ese sentido, el personaje de Paul (Delroy Lindo) parece tener el arco más llamativo: un veterano con un estado mental frágil que cree que puede controlar un viaje tan turbulento al pasado, pero que se convierte en la principal amenaza para el grupo, por ello me gustaría que me habláramos más de los otros miembros de la banda, ¿qué otras ideas se desprenden de sus viajes?

@pazespa: Me parece que cada uno cumple con cierta idea dentro del universo que ha creado Spike Lee en la película, uno que responde no sólo al papel de los afroamericanos en Vietnam, sino a su papel como hombres e individuos de la sociedad que los aísla, al tiempo que también cumplen con ciertos estereotipos muy usados en el cine bélico.

El hijo de Paul, David (Jonathan Majors), por ejemplo, no pertenece a la generación de su padre y, por lo mismo, no fue a la guerra, sin embargo su vida está marcada por lo que su padre vivió allá y no sólo eso, Paul es uno de los muchos soldados olvidados, que debieron enfrentar el regreso sin la ayuda profesional para transitar entre ambas situaciones, con el shock de lo vivido sumado a ciertas limitaciones en su país de origen por su color de piel. Es un soldado olvidado y denostado, no es casualidad que haya votado por Trump, quien tomó como bandera hacerle “justicia” a los olvidados por el sistema. Paul y David cargan con eso y, de seguir todo igual, los hijos de David también deberán cargar con una parte.

Esta idea de la “herencia racial” se repite en la relación de Otis (Clarke Peters) con su hija, Michon (Sandy Huong Pham), quien concentra en su existencia el legado de sus padres y el estigma de su relación: un soldado afroamericano con una vietnamita que colaboró con el ejército invasor. Su piel es una marca permanente que la segrega, aún cuando Michon no tuvo realmente injerencia en los actos de sus padres. Es una contradicción a la que hace referencia Spike Lee en más de una ocasión a lo largo de la película (y que han abordado documentales como Ningún vietnamita me ha llamado negro o No soy tu negro): una guerra peleada por soldados que no gozaban de los mismos derechos en casa por los que combatían.

@jjnegretec: Me gusta mucho el momento en el que Otis se percata de que Michon es su hija. Los gestos de Peters son precisos y denotan mucho justamente esa tensión entre alegría y preocupación por esa “herencia racial” en particular. Ahora parece que tanto Michon como David se enfrentan a un panorama distinto al de sus padres pero con un pasado que inevitablemente siempre regresa y parece que nunca va a terminar de superarse del todo.

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En ese sentido la trayectoria de Spike Lee, quien ha estado activo alrededor de 40 años, me parece reveladora: se han alcanzado victorias simbólicas para las minorías étnicas, pero limitadas en su impacto, que han despertado lo más reaccionario de ciertos sectores de la sociedad, como si solamente pudiese existir una versión de los hechos.

Las películas de Spike han buscado reivindicar figuras, tanto reales como ficticias, de su propia comunidad, alcanzando altos niveles de visibilidad y popularidad con Blackkklansman y ahora con Da 5 Bloods, en la que más que Vietnam mismo, parece pesar también la influencia de películas como Apocalipsis ahora (Apocalypse Now, 1978) y El tesoro de la Sierra Madre (The Treasure of the Sierra Madre, 1941) ¿cómo podríamos pensar la relación de Spike Lee con la Historia tomando como punto de partida sus películas?

@pazespa: Hay un juego muy interesante, una casi relectura, que hace Spike Lee respecto del cine bélico a lo largo de Da 5 Bloods. Esto se une a la continua revisión dentro de su trabajo del lugar del afroamericano como sujeto cinematográfico, uno que siempre ha sido negado/olvidado por el mainstream norteamericano o que, cuando es reconocido, es tergiversado en aras del entretenimiento. No hay que ir demasiado atrás para comprobarlo, hace menos de dos años la edulcorada historia de Una amistad sin fronteras (The Green Book, 2018) se coronó en el Oscar.

Da 5 Blood parece ser una respuesta, o un contrapunto, a aquellas películas que “olvidaron” a los soldados negros que pelearon la guerra –algo que remarca de manera incisiva el documentalista Ken Burns en sus trabajos sobre la Segunda Guerra Mundial y Vietnam–. Aquí las experiencias como afroamericanos de cada uno de los personajes nutren sus acciones y las modelan, no se presentan como si fueran parte de la decoración.

Es aquí donde se presenta el contrapunto con una película como Apocalipsis ahora, los personajes de Da 5 Bloods viajan a Vietnam buscando un “tesoro” que continuamente les recuerda las enseñanzas místico/políticas/sociales de Stormin’ Norman –no me parece casualidad que Spike haya elegido a Chadwick Boseman, el popular Pantera Negra de Marvel, para esta función–, quien se desenvuelve como una versión más terrenal y radical del Coronel Walter E. Kurtz, interpretado por Marlon Brando. Mientras Kurtz parece haberse dislocado de toda realidad gracias a su experiencia bélica, Stormin’ le pide a sus soldados que no olviden la realidad que los envuelve y cómo ésta no desaparece gracias a su desempeño en combate. Spike Lee hace algo similar en cada una de sus películas: entretener sin olvidar que dicho entretenimiento es pasajero y éste se nutre de lo que acontece más allá del proyector.

@jjnegretec: Me llama mucho la atención que hayas mencionado a Ken Burns, porque, aunque creo que trabajan de formas extremadamente diferentes, comparten un interés por cuestionar la forma en la que otros se adueñan de la narrativa de eventos históricos, manipulandola al propósito que mejor sirva. Me da la impresión de que Lee suele arrebatarla para demandar justicia, mientras que el proceso de Burns, como documentalista, es mucho más riguroso y preciso, pero no por ello menos visceral.

Coincido en que la elección de Boseman como esa suerte de General Kurtz añade otra capa de lectura a la película, una que conjuga los mitos de antaño (Brando) con los nuevos. Quizá por ello siento que Da 5 Bloods es más interesante como fenómeno mediático que como película (algo que suele pasar con las películas de Netflix), incluso he leído algunos comentarios que la equiparan a Una guerra de película (Tropic Thunder, 2008) y no como un halago (lo cual me intriga).

También he visto comentarios sobre la imposición de un estilo visual “a la Netflix”, la percepción de descontrol en el guión y en general una denostación de la película por su origen. Yo, en lo personal, comparto algunas de esas quejas pero veo factores de valor dentro de la película (no solo fuera de ella), siendo que Spike Lee, incluso en sus películas “fallidas” siempre conserva interés. ¿Qué virtudes o fallas encontraste en Da 5 Bloods como película?

@pazespa: Comparto opinión contigo, en el sentido de que las películas de Netflix parecen vivir más como vehículos de conversación y menos como cine. Además, de que la película en ocasiones parece desbordarse y saturarse con sus propios temas. Spike nunca ha sido un director sutil, así que aquellos esperando dardos más discretos parecen estar buscando en la fuente equivocada.

Lee, en apariencia, parece estar usando justo las propias armas de Netflix para cargar su mensaje y dirigirlo. Éste no parece un largometraje que pueda haber nacido dentro de uno de los grandes estudios o en las productoras más arthouse de los Estados Unidos (A24, et al.) precisamente porque se antoja un proyecto poco redituable –pensando en recuperación del costo en taquilla– y eso para él se siente liberador.

Spike está intentando concentrar en poco más de dos horas las faltas que la sociedad y el cine han perpetrado en contra de los soldados afroamericanos, el olvido al que la historia oficial los han sometido.  Tanto que la cosa parece por momentos desbordada. Sin embargo, ésta es una de las pocas oportunidades en que esos tópicos puedan abordarse en este tipo de producción, al restringirse Spike se uniría a los perpetradores de ese olvido. Así no funciona la congruencia.

El presupuesto seguramente fue limitado (imagino que a eso se refieren algunos con el “look Netflix”), no así el contenido del proyecto. Sí Da 5 Blood parece ser en ocasiones en panfleto, es porque ése era el objetivo de Spike. Cada fotograma está cargado como si fuera un megáfono, uno que emite sin miedo o mesura su mensaje.

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