Cannes 2018 | Día 5: Días de furia e ingenuidad

Una jornada llena de auténticas faenas en el quinto día de actividades del Festival Internacional de Cine de Cannes, que fueron de la nueva obra del gran maestro francés Jean-Luc Godard, hasta los febriles delirios rosas de la dupla Schmid & Abrantes e incluso una negra odisea de venganza a cargo de Nicolas Cage.

Cannes presenta un mundo enojado, veamos qué provoca la ira de cada quien

  • Le monde est á toi de Romain Gavras

Se presentó en: Quincena de los Realizadores

Con un relato que parecería evocar a los personajes malhablados y la violencia urbana de Martin McDonagh, aunque más cercano a las películas italianas de los años 70 firmadas por Sergio Martino, el cineasta francés Romain Gavras presentó en Le monde est á toi la historia del joven François (Karim Leklou) inducido a desempeñarse en el mundo criminal por obra de su madre Danny (tremenda Isabelle Adjani) lo que lo lleva a una serie de eventos que crean una entretenida maraña criminal que nunca cae en violencia gratuita y, a pesar de que muchas de sus situaciones y giros pudieran parecer familiares, Gavras logra entregar una película de enorme frescura.

Dándole gravedad a su trabajo usando el tema de la responsabilidad (o negligencia) paterna y la necesidad de liberarse de la misma, el hijo del legendario Costa Gavras toma necesaria distancia del peso de su apellido y crea para sí un particular nicho en el panorama cinematográfico contemporáneo con una película que absorbe la Francia de las zonas conurbadas con estilización sociológica y aguda construcción narrativa.

  • Mandy de Panos Cosmathos

Se presentó en: Quincena de los Realizadores

Si algún día Nicolas Winding Refn, Gaspar Noé y Ben Weathley se reunieran a jugar Calabozos y Dragones con unos cuantos ácidos encima y un maratón de Nicolas Cage, tendríamos, apenas, una parte de lo que el cineasta Panos Cosmathos ofrece en Mandy: una demencial pieza de cine de género en la que Nicolas Cage se enfrenta a tigres, personajes de ultratumba, orgías a la Charles Manson e, incluso, forja sus propias armas para vengar, con furia, el asesinato de su amada Mandy (Andrea Riseborough).

Ubicada en 1983, la película de Cosmathos se nutre de una amplia galería de referencias, particularmente de la literatura popular de horror de los años 80 y de malsanas cantidades de gore, goth pop e imágenes no aptas para epilépticos haciendo una velada crítica del fundamentalismo religioso a través de una glorificación de la brutalidad y la cosmovisión medieval. Una película de bárbaros en el recinto sagrado del cine… recibida con rabiosos aplausos.

  • Le livre d’image de Jean-Luc Godard

Se presentó en: Competencia Oficial

El lenguaje del octogenario cineasta franco suizo Jean-Luc Godard está más allá de cualquier convención narrativa o visual, estructurando su pensamiento en formas que desafían los límites de la percepción de la audiencia. Le livre d’image está estructurado en cinco capítulos, como los dedos de una mano (la primera imagen a cuadro es el dedo de la pintura Juan el bautista, de Da Vinci) en los que Godard reflexiona, en base a un amplísimo mosaico de referencias cinematográficas, pictóricas, musicales y literarias. Éstas exploran temas como la violencia implícita en la representación, las deficiencias de la palabra y del lenguaje, el belicismo y la paz, la figura del tren en la historia del cine y finalmente, con mayor amplitud, la condición árabe en el mundo.

Reminiscente, sin duda, de sus trabajos previos como Histoire(s) du Cinema (1989) y Notre Musique (2004), Godard en esta ocasión experimenta con el uso del sonido y los canales de audio de la forma con la que había experimentado con el fenómeno óptico del 3D en Adieu au language (2014). Inabarcable en su alcances ideológicos y fútil tratar de desentrañarla por completo, el trabajo de Godard se experimenta mejor como un fenómeno físico antes que intelectual, uno que demanda abrir todos los sentidos y asir desde nuestros esquemas, no los del cineasta.

  • Diamantino de Gabriel Abrantes & Daniel Schmid

Se presentó en: Semana de la Crítica

El trabajo de la dupla conformada por los cineastas Daniel Schmid y Gabriel Abrantes se ha caracterizado por un uso peculiar de lo grotesco y lo queer a través de situaciones e imágenes que, por su naturaleza absurdista, evocan los mundos de Charlie Kaufman o Werner Schroeter, pero que para Diamantino, su opera prima, se recargan más en la plástica de lo viral, el meme y el lenguaje hipermediatizado contemporáneo.

Presentada en el marco de la Semana de la Crítica, Diamantino es un cuento de hadas adaptado a tiempos actuales que narra la historia de un adonis pambolero portugués (inspirado en ya saben quién) que pierde su toque en el campo de futbol después de un encuentro con un grupo de refugiados en su yate. Piensen en un cuento de Perrault o Christian Andersen hecho en Snapchat y el resultado será algo cercano a la comicidad naif que la dupla logra transmitir en la película, en la que desfilan rampantes tanto la decadencia de la sociedad europea como una jauría de colosalmente adorables perritos en nubes rosas. Logrando mantener el ritmo, aún con huecos y deficiencias importantes, la película funciona en gran medida gracias a la brillante actuación de Carloto Cotta (Tabú, 2012) quien toma ese sabio consejo de actuación de Tropic Thunder y no aplica el “full retard” y recuerda al Jack de Robin Williams si este tuviera intensas sesiones en el gimnasio. Una auténtica curiosidad que vale explorar por su idiosincrásico, si acaso bobo, comentario sobre la Europa actual.

  • Woman at War de Benedikt Erlingsson

Se presentó en: Semana de la Crítica

Una mujer usa como armas rudimentarias un arco, flecha e inacabable sagacidad para combatir a todo un sistema político y económico en Woman at War, la segunda película del cineasta islandés Benedikt Erlingsson que bien podría funcionar como una suerte de thriller hitchcockiano (Intriga Internacional, 1959) con todo y musicalización de Bernard Herrmann en clave folklórica de Islandia.

Anclada en una brillante y audaz interpretación de la actriz Halldóra Geirharodsdottir, la película es un notable retrato de las implicaciones que pueden llegar a tener la iniciativa individual para combatir al monstruo neoliberal y todos sus dispositivos, poniendo las ideas de Foucault o David Harvey así como los actos de terrorismo y vandalismo de películas como Die Dritte Generation (1979) y Night Moves (2013) en una clave cómica sin perder un ápice de profundidad ni rabia, encontrando la paz en lugares inesperados.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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