Hay algo que acosa a Wes Anderson. No sólo lo acosa, lo obsesiona. Todos los trabajos del director tienen un común denominador, los problemas de familia. Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited, 2007) no podría ser la excepción a esa constante.

Tres hermanos se reúnen a mitad de la India. Desde el primer encuadre es notoria la familiaridad que tiene el uno con los otros, al mismo tiempo se hace patente que el estar juntos les resulta insoportable. Francis (Owen Wilson), le anuncia a sus consanguíneos que estuvo a punto de morir y el hecho de haberlos citado ahí obedece a su intención de embarcar al trío en una experiencia espiritual que le de sentido a sus vidas.

Wes Anderson ha desarrollado un estilo personalísimo en la forma de narrar sus historias, el cual ha ido refinando con cada cinta que estrena. El sello que le imprime a cada uno de sus trabajos deja ver a un cineasta sensible, simultáneamente es un realizador atascado en un tema. Anderson sufre del mismo mal que aqueja a Woody Allen: lo suyo es hablar de problemas de gente acomodada, sino es que adinerada. Es el síndrome Sofia Coppola, dice JJ Negrete.

Recordemos sus trabajos anteriores y posteriores a The Darjeeling Limited, en ninguno el dinero es un problema, sus conflictos vienen de la soledad que viven a pesar de estar rodeados de gente. La única excepción sería Bottle Rocket (1996), pero ésa es una película sobre gente estúpida comportándose de manera aún más estúpida.

Contar una historia una y otra vez dirían algunos es señal de estar ante un autor, lo cual es parcialmente cierto ya que inclusive Woody Allen ha tomado sus riesgos a la hora de filmar las disputas de pareja que tanto le gustan, recuerden Zelig (1983), La Rosa Púrpura del Cairo (The Purple Rose of Cairo, 1985) o Melinda y Melinda (Melinda and Melinda, 2004).

Lo que distingue a Wes Anderson de sus contemporáneos es que en sus largometrajes hay fondo y forma, no sólo forma como le pasa a Michael Bay. Anderson hace que simpaticemos con sus personajes, mientras nos sirve todo en un bonito empaque acompañado de buena música.

The Darjeeling Limited es sobre la necesidad de perderse para encontrarse, en ocasiones perder el itinerario es lo mejor que podría suceder. Para Francis, Peter (Adrien Brody) y Jack (Jason Schwartzman) es preciso dejar su pasado, en esta ocasión reflejado por las maletas de su difunto padre, para poder avanzar con sus vidas.

Es la imposibilidad de crecer como personas lo que hace que Francis patológicamente decida por sus hermanos o que Peter sea un cleptómano sin remedio o Jack tenga una relación destructiva que no le permite continuar su carrera de novelista –y un bigote de pornstar–.

El resto del reparto se desempeña de manera solvente, incluso aquellos que aparecen un corto tiempo como Bill Murray, cada uno comprende su papel y lo desempeña. Podemos decir que el casting nunca es un problema para Anderson. En ese sentido la elección de los tres protagonistas no podría ser más acertada, tienen la palabra melancolía tatuada en la frente.

Una frase pronunciada por Owen Wilson captura el espíritu del largometraje: “Me pregunto si nosotros tres hubiéramos sido amigos en la vida real. No como hermanos, sino como personas”.

A veces perderse es encontrarse.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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