FICM | ‘Aprés Mai’: ¿A qué suena el mayo de Assayas?

Por Ricardo Pineda (@RAikA83)

Como una de las cartas fuertes e invitado de honor a la décima edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FIMC), Olivier Assayas, uno de los máximos exponentes del cine francés contemporáneo, platicó con el público asistente y presentó su más reciente película,  Après Mai (Después de Mayo o Something in the Air como se le nombró para el público anglosajón),  en la cual el director de Carlos (2010) echa un vistazo a la efervescencia social del mayo de París de los sesenta a través de la historia de un joven que se debate entre la ideología política y el desarrollo artístico personal.

Después de Mayo es una película bastante personal en la filmografía del francés, en buena medida porque Assayas viene de ese entorno y época en la que la juventud se cuestionaba todo y actuaba en consecuencia no sólo en Francia sino en todo el mundo, y que luce en especial por uno de los elementos más fuertes que posee el filme: el soundtrack. Generalmente las películas de época sesenteras y setenteras dejan ver lo importante que fue la música de ese periodo; el rock estaba en plena efervescencia, tenía otro significado, más primigenio tal vez y hasta cierto punto con mayor cohesión con lo que sucedía en el plano político y cultural.

Con una película como ésta, para cualquier director sería fácil recurrir a Bob Dylan, a Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, The Doors, o a los Beach Boys. Sin embargo, Assayas nos muestra ese otro lado hippie musical que sí fue famoso pero que no llegó a un público masivo, y de paso colorea su película con ese toque de refinamiento y sofisticación que tienen los franceses, incluso para seleccionar la música que les llega de Inglaterra y Estados Unidos en particular.

Resulta un deleite para los amantes de los discos de vinil ver cómo los personajes pasan con sus manos las portadas de discos de Jethro Tull, Booker T o Syd Barrett, o esa secuencia fantástica en la que hay una fiesta en la que suena Abba Zaba del recién fallecido Captain Beefheart, mientras el protagonista camina entre las salas de la casa, donde se deja ver el Chunga’s Revenge de Frank Zappa, un coqueteo para quienes conocen la fuerte relación que había entre estos dos grandes figuras del rock más bizarro.

El soundtrack de Después de Mayo tiene el gran tino y gusto de hacer click con la historia que nos cuenta Assayas, la cual, pese a tener esa nostalgia  e inocencia de la juventud sesentera, sí se desmarca un poco del sueño americano o la clase media inglesa. En esta película hay Syd Barrett y ácidos (Terapin), el tristísimo y casi desconocido Nick Drake (Know), y la súper folk y refinada Incredible String Band (Air).

Los catorce cortes musicales que revisten a la película de Olivier Assayas tienen varias sorpresas, y de verdad vale la pena echarse un clavado a todos y cada uno de los artistas que están en la banda sonora, ya que a parte de Tangerine Dream y Robin Williamson, también encontraremos cosas que tal vez no hayamos escuchado, como la melodía de flauta hippie y orquestal de Amazing Blondel, Dr. Strangely Strange,  o Johny Flynn, casi todos de la vertiente folk europea más profunda y pacífica. Un equilibrio entre conciencia social, época del amor y psicodelia. Una buena película con uno de los mejores soundtracks jamás seleccionados.

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