‘7 días en La Habana’: la semana cubana, ¡caballero!

Es difícil capturar el verdadero espíritu de ciudades que han tomado vida propia debido a la mística que las rodea. Esto se puede aplicar a libros y películas. El próximo estreno en México del filme 7 días en La Habana intentará mostrar un pequeño trozo de lo que es la ciudad capital de Cuba.

La película es una colección de visiones diferentes que tienen como eje central a la ciudad de La Habana. Siete cortos, siete días, siete directores que se dieron a la tarea de contar una historia y mostrar diferentes facetas de la ciudad. Entre los colaboradores de este proyecto se encuentran Benicio Del Toro (en su debut como director), Pablo Trapero (quien estuvo presente en la presentación de la cinta en nuestro país), Julio Medem, Elia Suleiman, Gaspar Noé, Juan Carlos Tabío y Laurent Cantet.

Este experimento recuerda a otras cintas de antología centradas en ciudades específicas como Paris je t’aime (2006) y Tokyo (2008). La tarea de mostrar el carácter de la ciudad en cuestión recae sobre directores internacionales que insertan historias dentro del marco de la misma, en este caso La Habana, para dar una instantánea de la vida cotidiana.

La calidad de todos los cortos por lo general es buena, pero destacan algunos que logran con mayor éxito mostrar esa cotidianidad en Cuba. El Yuma, dirigido por Benicio Del Toro, por dar un ejemplo. El corto es un buen debut como director, pero también es una buena muestra de cómo estos proyectos que se centran en lo local, o que deberían, parecen tirarle más a algo internacional al final con su diversa colección de directores y actores.

Es difícil decir si este enfoque es un acierto o un error. Tal vez la mejor manera de tener una imagen nítida de algo es alejarse y verla con ojos frescos. Tal vez no. Lo que sí logra cada uno de los cortos es poner a La Habana, y ciertos aspectos de esta ciudad, típicos, pero no muy conocidos, en el centro de la acción de cada colaboración.

El drama está presente en muchos de los cortos, pero se siente más lejano e irreal que las situaciones de comedia. La mayoría de los cortos no puede llegar a un nivel realista en situaciones más serias y el sabor general de la película es la de unas vacaciones guiadas. La calidad difiere de una pieza a otra, aún cuando existen muchos elementos recurrentes (al parecer todo el mundo tiene un chofer personal en La Habana y todas las mujeres se pasean con falda corta sin importar nada).

Otro punto alto de la antología es el corto de Eila Sulaiman, que parece tener más éxito en su historia debido a que asume de forma más natural su papel como alguien ajeno y no trata de dar esa visión interna, forzada en muchos momentos, que otras colaboraciones, como el viaje musical de Trapero o el triángulo amoroso de Julio Medem presionan por conseguir. Al final, la semana en La Habana parece durar más de lo necesario, los días que ofrecen un punto alto son pocos, los demás transcurren lentamente y sin ninguna novedad que valga la pena recordar.

Por Xavier R. Vera (@SoyXavito)

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