Somewhere, en un rincón del corazón: el déjà vu que mereció un León de Oro

Un déjà vu, según el wikipediazo que di antes de comenzar a escribir, es la sensación de haber experimentado previamente lo que sucede actualmente, no importando que las características exactas del momento anterior sean inciertas o posiblemente imaginarias.
Sí esa es exactamente la sensación que deja Somewhere –o según el titulo cursi en español En un rincón del corazón–.

El cine de Sofía Coppola es eminentemente femenino, a pesar de que los hombres lleven el papel protagónico como en Lost in Translation (Perdidos en Tokio, 2003) o en esta ocasión Somewhere, de igual forma los temas de sus cintas giran siempre en la soledad, el encierro –aun con compañía–, la alienación del individuo, etc.

Así tenemos características que se repiten y encuentran eco en otros filmes, por ejemplo, el encierro físico de Las Vírgenes Suicidas (1999) y su nula capacidad para relacionarse exitosamente con el sexo opuesto tiene su par en la relación de Charlotte (Scarlett Johansson) y su esposo John (Giovanni Ribisi) en Perdidos en Tokio. Podríamos hablar de los símbolos mostrados en cada una de las cintas de la directora, pero dejaremos eso para un análisis más profundo.

Somewhere es la confirmación de su realizadora como autora (el intento, al menos), ya que Sofía Coppola recurre a los mismos temas y obsesiones con el objetivo de hacer avanzar la trama; el problema es que en esta ocasión el filme se percibe como una repetición de Perdidos en Tokio, lo cual resulta bastante frustrante.

Los personajes de los dos largometrajes son actores con un gran éxito, viven insatisfechos con su existencia y además tienen una ex esposa o esposa con la cual no tienen ningún nivel de conexión. El carisma desplegado por Bill Murray en Lost In Translation (LIT) ayudaba identificarse con el personaje, para Murray no era necesario desplegar una actuación apabullante, con una simple sonrisa o un guiño de ojo era suficiente para descifrar el estado anímico de Bob Harris; la cineasta quiso repetir la fórmula, pero Stephen Dorff como Johny Marco resulta insípido tratando de actuar como Murray.

Dentro de esta repetición de formula podemos encontrar igualmente escenas que se antojan demasiado similares, regresando a LIT, una de las secuencias más logradas es el momento en que Bob Harris (Murray) está en el set de filmación de un comercial de whisky, es ahí donde percibimos lo distante que se encuentra de la gente que lo rodea y que ese sentimiento sólo se enfatiza por la barrera del idioma y así el espectador logra sentir lo que él debe soportar; en Somewhere toda la secuencia rehace, pero en lugar de ser en Japón es en Italia, se pierde la magia y el sketch resulta redundante.

Existe una figura dentro de estos simbolismos que llama poderosamente la atención, la mujer ausente, Coppola ha dicho que Somewhere es una cinta semi autobiográfica, inspirada principalmente por la relación que mantuvo con su padre, el también cineasta Francis Ford Coppola. Por eso no deja de ser interesante la relación que mantiene Johnny Marco (Dorff) con alguien que nunca vemos en pantalla y lo único que sabemos con certeza sobre su existencia es que continuamente aparece como número privado en la pantalla del celular del personaje. Sí este es un filme inspirado por su propia vida, la proyección de Coppola no deja de ser de una fuerza cautivante debido en parte a que en LIT hay un personaje de naturaleza similar, la esposa de Bob Harris, de la cual sólo conocemos su voz.

Hay que darle crédito a Coppola, es una directora que sabe lo que está buscando en pantalla y lo obtiene, demostración de esto son las secuencias de striptease. En ellas toma un elemento eminentemente masculino (el baile erótico y todas las referencias fálicas que conlleva) y las fantasías inherentes –acentuadas por la presencia de unas gemelas–, lo despoja de toda su sexualidad y lo transforma en una situación mundana, si el director de esta cinta fuera hombre eso difícilmente hubiera sucedido.

La fotografía no luce como en sus entregas anteriores, en esta ocasión a cargo de Harris Savides. Sí en LITla cinematografía ayudaba a intensificar la alienación del personaje –no importando si es hombre o mujer–, en Somewhere, en un rincón del corazón brilla por su ausencia.

Es por esa serie de redundancias que el León de Oro en Venecia parece demasiado premio para el refrito de Perdidos en Tokio, aunque hay que recordar que Quentin Tarantino –ex pareja sentimental de Coppola– era el jefe del jurado en esa edición.

Smells fishy.

Por Rafael Paz (@pazespa)

Pd ¿Fui el único que cada que aparecía Chris Pontius en pantalla esperaba que saliera Johnny Knoxville a patearle los testículos?

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