Opulencia deportiva a 24: Los Juegos Olímpicos en el cine

El espectáculo del cuerpo humano, el rebase de los límites establecidos por la ciencia dura, la magnanimidad de un espectáculo, la fiesta global por excelencia. Los Juegos Olímpicos representan la elegancia pluricultural del deporte, somatizando en un combate cuerpo a cuerpo conflictos globales realmente significativos y son escenario de momentos memorables que dan la ilusión al hombre de acercarse a proezas divinas. Los Juegos Olímpicos proporcionan un panorama real y amplio del deporte mundial mucho más allá de la aplastante popularidad del futbol soccer, que toma su justa dimensión en la pelea olímpica, esto es el patio de juegos de los mismos dioses.

Siendo un espectáculo de titánicas proporciones, resulta sorprendente su escasa presencia en los derroteros del celuloide, limitándose a un par de títulos muy conocidos y bastantes documentales y mini series televisivas, mención aparte merecen los terriblemente difíciles de conseguir especiales de televisión del COI (uno por cada Olimpiada). Las historias más difundidas son las de los atletas y no las del espectáculo, se privilegia el logro individual sobre la pomposa belleza y se retoma la esencia y base de los Juegos: el yugo de la limitación física.

Tomando como criterio la presencia de los Juegos como parte fundamental de la trama sin demeritar el drama individual, presentamos esta pequeña lista de material que será una refrescante y valida alternativa a ‘Nacasia’, Derbez y Montserrat Olivier comiendo caca (de TV Azteca no digo nada por que ni sé que tienen). Sin un orden específico:

Olympia (1936 y 1939) Dir. Leni Riefehnstal

Los Nazis: Amantes del Homoerotismo.

Comisionada por Joseph Goebbels, director de propaganda y comunicación en la Alemania Nazi, a la esteta del nazismo, Leni Riefenstahl, directora del Triunfo de la Voluntad y dividida en dos partes, Olympia es una hiper preciosista representación de los Juegos Olímpicos celebrados en Berlín en 1936, en la cual podemos ver el dominio de los atletas afroamericanos en las pruebas de atletismo, muy a pesar de un señor de bigotito llamado Adolph Hitler quien criticó el uso de los “esclavos” para participar en los Juegos. Con una rebosante presencia de escenas en cámara lenta, encuadres precisos y una narrativa dinámica, Olympia representa en sus dos partes un invaluable documento fílmico y probablemente la película mas popular sobre los Juegos Olímpicos. Los nazis podrían hacer jabón con métodos altamente cuestionables, pero qué bonitas películas hacían.

Tokyo Olympiad (1965) Dir. Kon Ichikawa

La competencia por el dominio mundial se materializa.

Dirigida por uno de los mejores directores japoneses de su época, Kon Ichikawa (An Actor´s Revenge, 1963), Tokyo Olympiad es uno de los pocos documentales que capturan de manera soberbia el mundo público y privado de los Juegos Olímpicos, en este caso los parejitos juegos celebrados en Tokyo en el año de 1964. Ichikawa plasma toda la complejidad del drama que se desarrolla no sólo dentro del campo, sino en las gradas mismas, cosa que irritó a los organizadores del evento, quienes comisionaron a Ichikawa esta ejemplar chambita. Siendo totalmente reeditada al final, la cinta es un trabajo artístico de ambición loable antes que un largo videoclip con cámara Phantom de ESPN.

Olimpiada en México (1968) Dir. Alberto Isaac

Grafismo Sesentero: Identidades Olímpicas.

Un filme que se creía perdido, descubierto recientemente en una bodega en Los Ángeles, la cinta del director mexicano Alberto Isaac (En este pueblo no hay Ladrones), una de las lumbreras del cine mexicano durante los años 60 y 70, Isaac nos regala una maravillosa serie de iconografías para la identidad nacional, entre otras, tenemos vistas aéreas de los, en ese entonces, relucientes Palacio de los Deportes y Estadio Universitario, las Torres de Satélite rodeadas de tierra, eso sin mencionar la rica iconografía olímpica que incluye la histórica participación en salto de Bob Beamon, dos atletas afroamericanos en el podio mostrando su respeto al Black Power y Enriqueta Basilio encendiendo el pebetero. Olimpiada en México es un valiosísimo documento que exalta la esperanza de una incipiente potencia mundial: México.

Chariots of Fire (1981) Dir. Hugh Hudson

Un judío y un cristiano compiten en una pista. Probablemente ganarán los africanos.

Tomando como marco los Juegos Olímpicos de 1924 celebrados en París, la historia va de dos atletas británicos de pista, uno de los cuales es un devoto misionero escocés quien le dedica su carrera a Diosito mientras que el otro es un estudiante judío de Cambridge quien únicamente corre para ganar prestigio y evitar el prejuicio (por estudiar en Cambridge, desde luego). Una historia de esas que encantan a abuelitas, conservadores padres de familia y estudiantes de ciencias religiosas, Chariots of Fire ganó 4 premios Oscar gracias a su inspiradora historia que hace parecer a El Discurso del Rey como cine progresista. Dando su justo valor, la película tiene momentos inolvidables y bien logrados, el score del griego Vangelis y la escena de la playa le aseguran su lugar en el panteón olímpico.

Munich (2005) Dir. Steven Spielberg

El Dream Team Israelí: Asesinos.

Las dos cintas que continúan en esta lista representan el momento en que los Juegos Olímpicos pasaron de ser una fiesta con globos y mucho dopaje a un evento de relevancia política internacional, dada la terrible situación sucedida en los Olímpicos de Munich de 1972, en los que miembros del grupo terrorista palestino Septiembre Negro secuestraron a un grupo de deportistas israelís, generando una situación de tensión global duramente palpable. La cinta de Spielberg retrata lo que sucedió después, cuando Golda Meir encomendó un grupo de agentes del Mossad vengar los actos ocurridos. Con momentos potentes y verdaderamente logrados, Spielberg demuestra su versatilidad y su consolidado oficio, pero como gran parte de su filmografía, flaquea en la parte final. El evento que cambió el panorama olímpico también cambio la opinión pública de Spielberg con un trabajo duro, franco y espectacular.

One Day in September (1999) Dir. Kevin McDonald

“Pérame, pérame…ese no es atleta.”

El documental del director británico Kevin McDonald (El Último Rey de Escocia) se centra en los eventos ya mencionados de Munich 1972, el cambio en el manejo de protocolos de seguridad en los JO, las fuertes tensiones políticas de la Guerra Fría que se verían recrudecidas en los JO de Moscú en 1980 y sobre el todo el drama de los rehenes y su eventual asesinato a manos del célebre grupo terrorista Septiembre Negro y la ausencia de un grupo anti-terrorista ofrecido por los israelís que llevó al traste la operación. Un ágil y sumamente interesante documental que se alzó con un Oscar en 1999, narrado por Michael Douglas y con imágenes realmente escalofriantes, One Day in September documenta el otro lado de los Juegos Olímpicos, el escaparate mundial del miedo y la tensión global.

Sport, Sport, Sport (1970) Dir. Elem Klimov

El duro recuerdo: El poderío soviético.

Antes de retratar con sublime maestría los horrores de la guerra en su obra más conocida (Come and See), el cineasta soviético Elem Klimov hizo una fabulosa docuficción llamada Sport, Sport, Sport la cual muestra la dura e intensa preparación de los atletas soviéticos, añadiendo a la ecuación secuencias estilo Fellini y profundizando en la relación entre arte, política y deporte que se funde en ese exquisito coctel comúnmente denominado como Olimpiadas. Una cinta más poética que tradicional proveniente de la gran escuela soviética de la posguerra, busca responder a la pregunta: ¿qué hace a un atleta completo?

Unbeaten (2009) Dir. Steven C. Barber

“Procesiones a la Villa sobre ruedas no valen.”

Un documental inspiracional que presenta la historia de 31 atletas paralímpicos mientras recorren con sus sillas de ruedas lugares realmente inhóspitos como parte del duro entrenamiento camino a los Juegos Paralímpicos. El eje narrativo de la cinta gira sobre Oz Sanchez, líder del equipo de corredores de Estados Unidos con Medalla de Oro y su competencia con Alejandro Albor (Medalla de Plata) en la pelea por el dominio áureo en Pekín 2008. Genuinamente conmovedor y carente de algún dejo de manipulación, el documental nos forza a ver más allá de una aparente limitación que únicamente realza la proeza física de la cual es capaz es aquél que desestimamos como ‘discapacitados’.

La historia de una estrella olímpica…no, no es Ron Jeremy.

Dentro de las cintas que se centran en proezas individuales tenemos cintas como Prefontaine de 1997 con Jared Leto, centrada en la historia de Steve Prefontaine, corredor de fondo que murió joven siendo una gran promesa olímpica. También tenemos del mismo tema Sin Límites, de 1998, una de las favoritas de las tardes del canal 7, con Billy Crudup y un acercamiento similar al de la cinta anterior. También tenemos Swimming Upstream sobre el nadador australiano Tony Fingleton con actuaciones de Geoffrey Rush y Judy Davis, El Camino del Guerrero con Nick Nolte sobre una joven promesa de la gimnasia artística y una serie de cintas para TV inspiradas en historias de grandes estrellas olímpicas, entre ellas la de Jesse Owens y la soberbia actuación de Mario Lopez (Salvados por la Campana) como el celebre calavdista Greg Lougannis.

Nada de mariconadas…Competencia brutal en el Botadero.

Pero no todo es seriedad, pomposidad y formalidad en el cine de los Juegos Olímpicos, el Botadero tiene su pequeña pero fuerte representación en títulos como Matatlón de 1994 con el animalote sueco Dolph Lundgren como un maratonista que escapa a EU para obtener “libertad”, sólo para ser perseguido por su sádico exentrenador. Clásico en la CONADE. Por otro lado tenemos Golden Girl de 1979 en la que un sádico y brutal doctor nazi busca hacer de su hija una súper mujer que ha sido condicionada y especialmente alimentada para destacar en los Juegos Olímpicos. Para que vean que los Nazis se pasan por los huevos el dopaje.

Para terminar, tenemos para los no iniciados en el ambiente olímpico una pequeña cinta que despejará todas sus dudas de manera clara con ejemplar sobriedad y seriedad, detallando minuciosamente cada una de las disciplinas olímpicas, un filme del que Jacques Rogue estaría orgulloso, que Muhammad Ali elogió como “bri..bri..brillante” y que los mismos Vázquez Raña recomendaron en la CONADE. Señoras y señores los dejó con The Olympic Champ de 1942, su maestro: Tribilín.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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