Macabro | ‘The Human Race’: “¿Dios, por qué me haces esto?”

80 personas aparecen de la nada en un lugar que desconocen. Una y otra vez en sus cabezas resuenan unas instrucciones –no pises el pasto o muere, no dejes de correr o muere, sigue las flechas o muere, que no te rebasen dos veces o muere–, el desconcierto es perceptible en sus rostros. Todos se hacen la misma pregunta, aun los sordomudos: “¿Dios, por qué me haces esto?”

The Human Race (2013) es una película dirigida por Paul Hough que no busca explicarnos cómo ni porqué sus personajes se metieron en el lío que están. Como curiosidad, la cinta obtuvo su bajísimo presupuesto –unos 7,000 dólares– a través de Kickstarter y fue presentada en el festival Fantasia en Canada.

El filme recuerda vagamente otros trabajos como Battle Royale (Batoru rowaiaru, 2000) de Kinji Fukasaku o The Most Dangerous Game (1932) de Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack. La trama está llena de momentos que buscan transgredir –de manera no siempre efectiva– al poner en una situación límite a personas comunes y corrientes.

Hough, que también escribió el guión, quiere que nos preguntemos si haríamos lo mismo de estar en su jodido lugar. ¿Pensaríamos en el bienestar de todos? ¿Hasta dónde llegaríamos con tal de sobrevivir? ¿Qué ganaríamos con sobrevivir, vale la pena?

Al igual que muchas películas gore, The Human Race está más preocupada por incomodar a los espectadores que en contar una historia interesante. La narración y el desarrollo de personajes se sacrifican en pos de asesinatos, comportamiento vil y vueltas de tuerca, de manera similar a como pasaba con el díptico The Collector (2009)/The Collection (2011).

El presupuesto limitado termina por afectar a la película. Los efectos tipo Scanners (1981) de cabezas volando por los aires lucen adecuados, pero ciertas secuencias terminan por no cuajar. Y aunque todos los involucrados hacen su mejor esfuerzo, no es suficiente para enganchar a la audiencia –varios espectadores echaron uno que otro ronquido–, más si los momentos relevantes del libreto vienen enmarcados por una letanía de “¿Dios, por qué me haces esto?”

En esta edición de Macabro, el director Jeremy Gardner demostró que con un buen guión y decisiones prácticas se puede hacer una cinta divertida y fresca como The Battery, con un presupuesto igualmente bajo –cerca de 6,000 dólares–.

Paul Hough optó por complicarse la vida.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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