Los otros Cannes – primera parte

El Festival Internacional de Cine de Cannes, como cualquier otro certamen de su tipo, cuenta con una numerosa cantidad de películas que se reparten en distintas secciones e, igual que sus contrapartes, muchas veces las mejores películas se encuentran lejos de los reflectores de la Selección Oficial. Por eso, para cerrar nuestra cobertura ofrecemos una breve revisión a todo lo que se pudo ver más allá de la sección principal.

Sin ningún orden en particular:

  • The Florida Project de Sean Baker / Quincena de los Realizadores

Después de la entrañable vulgaridad y los juegos formalistas de Tangerine, película filmada enteramente con iPhones, el cineasta estadunidense Sean Baker entregó una de las mejores películas de este grisáceo Cannes con The Florida Project. En ella, de manera casi documental, presenta la odisea de un grupo de niños en un conjunto residencial de Florida que esta inspirado en los enormes complejos turísticos de Disney World. Con un sentido de la infancia que remite a François Truffaut o Jean Vigó (Zero de Conduite, 1934), e infusionada con corriente energía y chillantes colores, así como un fantástico ensamble actoral que incluye a un cálido Willem Defoe, la película funciona como una aguda radiografía de los marginados de EU a través de la óptica de sus víctimas más vulnerables: los niños.

  • Visages, Villages de Agnes Varda y JR / Selección Oficial

La pequeña figura de la cineasta Agnès Varda ha tomado dimensiones genuinamente míticas. Al ser una de las pocas leyendas vivas de la Rive Gauche, movimiento fílmico paralelo a la Nouvelle Vague, ha enfocado la última etapa de su carrera a documentales de casera belleza y devastadora ternura, como Las playas de Agnes (2009). Para hacerle justicia a la estatura de la cineasta, el artista visual callejero JR se le une en un recorrido por Francia en el que uno a uno van presentándose mutuamente  a personas con historias personales de una fuerte asociación a un lugar específico. El documental, aunque a veces cae en lo repetitivo, es un lindo trabajo sobre los desposeídos, las raíces que se echan en un lugar y sobre todo, el cierre de una brecha generacional a través de las figuras de Varda y JR. La película cierra con una nota memorablemente agridulce que involucra al mismísimo Jean-Luc Godard.

  • Western de Valeska Grisebach / Una Cierta Mirada

Producida por Maren Ade, directora de la sensación alemana Toni Erdmann (2016), la segunda película de la cineasta Valeska Grisebach presenta a un crepuscular grupo de obreros alemanes que están haciendo trabajos en una comunidad ubicada en la Bulgaria rural. La película se desenvuelve de manera inesperada, primero como una observación glacial de la interacción entre los obreros, diseccionando con profunda naturalidad y sin artificio alguno sus dinámicas masculinas, para finalmente descubrir dentro de ellas arquetipos del western cinematográfico como fueron vistos por John Ford, Howard Hawks o Anthony Mann. De una apabullante virilidad y una elegante puesta en escena, Western es revisionismo cinematográfico que viene de un crecimiento orgánico y no de una artificial impostura (p.ej. Le Redoubtable).

  • Un Beau Soleil Interieur de Claire Denis / Quincena de los Realizadores

Más que adaptación, ésta es una anti-adaptación del genial libro Fragmentos de un discurso amoroso del semiólogo francés Roland Barthes. Un beau soleil interieur es la nueva película de la gran cineasta Claire Denis en la que Juliette Binoche interpreta a una mujer que busca no sólo enamorarse, sino encontrar el verdadero sentido del amor (mi quiz de Cosmo dice que busco lo mismo), a través de encuentros con varios hombres que incluyen a Alex Descas, Xavier Beauvois y un extraordinario Gerard Depardieu como un peculiar médium. Fragmentada como el libro de Barthes, la película de Denis podría parecer excesivamente simple y hasta banal, pero cada bloque ayuda a construir una visión del amor que es al mismo tiempo cruda y cálida.

  • La camera de Claire de Hong Sang-Soo / Fuera de Competencia

Rodada de manera clandestina en el transcurso del festival del año pasado, La camera de Claire presenta a una mujer coreana (Kim Min-hee) que trabaja para una agencia de ventas de películas. Ella termina conociendo a una maestra y escritora francesa (Isabelle Huppert), que con su cámara Polaroid es capaz de cambiar el curso del tiempo. Con la usual franqueza, simpleza y gracia de una película de Hong Sang-Soo, la cinta es más un bello y experimental microrrelato o bosquejo fílmico que una película en forma, construida a base de momentos que bien pudieron haber sido capturados con la cámara de Claire. La disfrutaran más los asiduos al cine de Hong, particularmente por sus vasos comunicantes con In Another Country (2012).

  • Jeannette: L’enfance de Jeanne d’Arc de Bruno Dumont / Quincena de los Realizadores

Bruno Dumont se ha entregado a un proceso de descubrimiento personal visto en pocos cineastas. Desde que filmó la brutalmente hilarante P’tit Quinquin en el 2015, el cineasta francés tomó ya elementos que le habían interesado en su filmografía (inocencia, religión, trascendencia) y los traspoló con interesantes resultados, a dicha cinta podemos sumar también la comedia grand guignol llena de fársica Ma Loute (2016). Sin embargo, en su musical Jeanette dichos elementos llegan a una libertad tal que puede resultar irritante y hasta chocante. Tomando como base los textos de Charles Peguy, Dumont monta, usando las composiciones de Igorrr –músico experimental francés–, un musical sin ritmo, sincronía ni técnica, lleno de coreografías simples, repetitivas, efectos rudimentarios y salvajes exabruptos de desafinaciones e imprecisión. En resumen, una obra de contenida e inocente locura, lo que seguramente pasaba por la mente de la Juana de Arco de Robert Bresson o la de Carl Theodor Dreyer.

  • L’Atelier de Laurent Cantet / Una Cierta Mirada

La carrera del francés Laurent Cantet había tenido un notorio bajón después de estar en la cumbre tras el éxito con La clase, que en el 2008 se llevó la Palma de Oro y que puso una presión enorme sobre el cineasta que ahora regresa a terrenos familiares (explorados en la cinta antes nombrada) en su nuevo trabajo: L’Atelier, donde una prestigiosa escritora parisina abre un taller de escritura para un grupo de jóvenes en la costa francesa provincial, su objetivo es crear un thriller que pueda convertirse en un best seller, pero lo que se termina germinando es un tenso retrato de la juventud resentida que es blanco de los grupos de extrema derecha, particularmente en países primermundistas, que aprovechan tales pulsiones violentas para sembrar nacionalismo de cariz supremacista. La película se apoya en el solvente desempeño de su ensamble actoral y una inteligente construcción que logra mantener con eficiencia el relato que hacia el final se desdibuja ligeramente y cuyo optimismo no deja de sentirse algo ingenuo.

  • Wind River de Taylor Sheridan / Una Cierta Mirada

Mejor conocido por ser el guionista de las exitosas Sicario (2015) y Enemigo de todos (2016), Taylor Sheridan debuta detrás de la cámara con Wind River, convencional relato de una agente del FBI (Elizabeth Olsen) que, con la ayuda de un veterano tracker (taciturno Jeremy Renner), investiga el crimen de una joven local en una reserva de nativos americanos. Sheridan muestra mano firme, después de todo se alzó con el premio de dirección de Una cierta mirada, y continúa explorando la relación de los blancos con las minorías, pero Sheridan carece de un estilo visual distintivo o de un acercamiento a su propio guión que permita que el material rebase las limitaciones del género en el que esta inscrito. Como siempre, Gil Birmingham y Graham Greene, actores nativo americanos, le arrebatan fácilmente la película a Olsen y Renner.

  • Le venerable W. de Barbet Schroeder / Fuera de competencia

El cineasta Barbet Schoeder es por igual un sofisticado narrador de ficciones y un agudo documentalista. Basta con recordar sus trabajos sobre el General Idi Amin o Koko, el gorila que se comunicaba con lenguaje de señas. Ahora Schroeder se sumerge en el seno de una comunidad de monjes tibetanos, los cuales se congregan alrededor del venerable e influyente W, quien pregona un mensaje de tolerancia que busca contrarrestar la rampante y abrumadora islamofobia que ha derivado en cantidades malsanas de violencia y odio. Schroeder muestra una mano hábil para llevar el espinoso tema y aunque en ocasiones el venerable monje se siente pomposo y ligeramente pedante, la valía de su mensaje expía sus vicios personales y ofrece una fresca perspectiva sobre un problema de apremiante vigencia.

  • Patti Cake$ de Geremy Jasper / Quincena de los Realizadores

Irritantemente esquemática y predecible, no resulta sorpresivo que Patti Cake$, película de clausura de la Quincena de los Realizadores, fuera tan gustada en Sundance, un festival cuyas serias limitaciones se van haciendo más evidentes año con año. La historia de una joven con obesidad, y sin ninguna expectativa para el futuro, sueña con convertirse en una exitosa rapera con el apoyo de su mejor amigo. Representante de una minoría étnica, formará una banda completada por su ácida e irreverente abuelita (roba escenas Cathy Moriarty) y un joven afroamericano adepto al metal satánico, o sea, su interés amoroso. Siguiendo las fórmulas de toda película aspiracional, la cinta desespera por esquemática, segura y por su irritante necesidad de volverse “entrañable”. Imaginen una mezcla de 8 Mile, Little Miss Sunshine y una capsula de La Voz.

  • La cordillera de Santiago Mitre / Una Cierta Mirada

Después del éxito de la fascinante y compleja Patota (2015), el cineasta argentino Santiago Mitre se enfrenta ahora a una producción de gran envergadura, internacional y con una galería de luminarias del cine latinoamericano actual. Mitre sale bien librado con lo que termina siendo un fino divertimento en La Cordillera, protagonizada por el astro argentino Ricardo Darín, quien interpreta al recién electo presidente de Argentina, figura que se convertirá en la inesperada clave de una cumbre de países latinos, además de recibir la visita de su hija (Dolores Fonzi), la cual atraviesa una fuerte crisis emocional y mental. Con tintes de Polanski (El escritor fantasma, 2010), filtrado por la serie House of Cards, la película de Mitre se destantea un poco al tratar de llevar a punto sus ambiciones y aunque es lograda, es la cinta menos representativa de su estilo. Daniel Giménez Cacho interpreta a un personaje mezquino, impuntual y tranza… así es, el presidente de México.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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