Hace veinte años cierto tipo de información todavía era un tabú. Por ejemplo, cuando el SIDA alcanzó a las grandes ciudades estadounidenses no se hablaba al respecto. Se ocultaba por temor a aceptar que el primer mundo era también frágil y vulnerable, o realmente se desconocían completamente los alcances de la enfermedad, se ignoraban al grado de que no era pertinente todavía hablarlo sin tapujos.

Las cosas no eran tan diferentes entonces, incluso aunque hablemos de una época pre-internet sin la fiebre de los celulares. Los jóvenes ya se drogaban y comenzaban a temprana edad su vida sexual. Veían pornografía, pasaban en las calles gran parte de su tiempo, con toda la libertad y la violencia que eso implica. En urbes como Nueva York, quizá por la magnitud y el exceso que significa y provoca una concentración tan salvaje de gente, se acentuaba esta crisis en una generación de jóvenes que crecieron sin figuras de autoridad. No porque las negaran o porque existiera una suerte de emancipación, sino porque esos padres no existían, porque eran viejos hippies fracasados o soldados de guerra que nunca pudieron reincorporarse a la vida laboral. En ese ambiente los jóvenes se hallaron en una situación sin límites que los llevó a conocer excesos mayúsculos. Consumo de drogas duras, embarazos prematuros, violaciones, adicción, violencia y la presencia de enfermedades de transmisión sexual.

Quizás el primer llamado de atención vino de Kids (1995), opera prima de Larry Clark. Llamado incómodo que causó repulsión y rechazo por su crudeza. En primera instancia se le acusó al director y al guionista, un joven aún desconocido, Harmony Korine, de convertir un falso documental alarmista en un despligue de pornografía infantil. Las críticas venían de sectores conservadores que se negaban a aceptar que los jóvenes realizaban esas prácticas en su cotidianidad y nadie estaba prestando atención. El debut de Larry Clark y Korine también significaba el descubrimiento de jóvenes como Rosario Dawson y Chloë Sevigny, que pronto se convertirían en estrellas de Hollywood, pero que en ese momento eran parte de esas masas juveniles que patinaban, tenían sexo y consumían drogas, ya no como un paliativo de recreación, sino como una práctica naturalizada, normalizada, que detonaba otras más violentas y peligrosas.

Filmado con un estilo que emulaba el cinema verité, pero con una crudeza aún mayor y con la particularidad de que su narrativa no emitía ningún juicio moral, sino que intentaba mostrar una realidad innegable en bruto, crudo, sin tomar partes, Kids seguía a un grupo de jóvenes que de forma diaria recorrían las calles de Nueva York consumiendo alcohol, drogas, buscando sexo, involucrándose en golpizas, vandalizando casas, cometiendo crímenes. No hubo sectores que no reaccionaran ante la película. Hubo gente que cuestionó su valor artístico y la calificó de pornografía nihilista y también hubo quien tomó la película como un llamado de atención mundial.

Mucho ha pasado desde ese estreno polémico en Cannes. Un mes después todos hablaban sobre Kids en Estados Unidos, sobre esa película que abría con una escena de sexo que involucraba la participación de una chica virgen y que culminaba con una violación en una fiesta a una chica infectada de SIDA. Larry Clark, el director, ya había cultivado una obra como fotógrafo. También interesado en la representación de los jóvenes, sobresale su libro Tulsa, celebrado por directores como Gus van Sant, que cita a Clark como una de sus influencias visuales. Clark siguió dirigiendo largometrajes tanto para cine como para televisión, en un ámbito independiente y enfocado en historias que involucraran jóvenes, drogas, sexo, representación de las llamadas tribus urbanas, como los skates o los punk; incluso abordó el tema de la pornografía y del bullying escolar. Además de Kids, en su filmografía sobresale Ken Park, película que también cuenta con un guión de Korine y que está basado en las vivencias de ambos y sigue la vida de varios jóvenes que viven en ambientes abusivos y disfuncionales. La película más reciente de Clark fue The Smell of Us, una producción francesa que se inscribe en el género dramático y que tuvo su estreno en el Festival de Venecia.

Harmony Korine se estrenó como director unos años después, en 1997 con Gummo, una película no-líneal que se centraba en las vivencias del mismo director en Xenia, Ohio, un pueblo devastado por un tornado. La película fue alabada por directores de la talla de Werner Herzog, quien encontró en Korine una voz clara de su generación, especialmente por su particular estilo en términos visuales y narrativos. Spring Breakers, su película más reciente se estrenó en Venecia en 2012 y contó con las actuaciones de James Franco, Selena Gomez, Vanessa Hudgens y la esposa del director, Rachel Korine.

De los actores en Kids, Rosario Dawson es sin duda la que más ha brillado. De su amplia filmografía destacan The 25th Hour, Sin City, Clerks II, Death Proof y Trance. Este año participó en la serie televisiva Daredevil, interpretando el papel de Night Nurse, alterego de Claire Temple. Chloë Sevigny, aunque también ha tenido una presencia importante en cine y televisión, realmente es reconocida por su trabajo y papel en el mundo de la moda. Se ha encargado de varias colecciones para distintos diseñadores de moda y su estilo, según expertos, ha influido a muchas jóvenes en todas partes del mundo. Su película más importante fue Boys Don’t Cry, que le valió una nominación a un premio de la Academia por su actuación. También ha aparecido en American Psycho, Zodiac, Dogville, Broken Flowers, entre otras. Leo Fitzpatrick salió huyendo de Nueva York y se exilió en Londres después de Kids, su vida se vio afectada drásticamente porque la gente pensaba que la película era un documental y que esa era realmente su vida y su forma de ser. Después de unos años regresó a la Gran Manzana y siguió actuando, especialmente en series de HBO como The Wire y Carnivale, también se ha desempeñado como curador de exposiciones de arte. Finalmente Justin Pierce, mejor conocido en Kids como Casper no tuvo tan buena suerte, después de aparecer en algunos proyectores menores como la comedia Next Friday y en capítulos de Malcolm in the Middle, fue hallado en su hotel en el 2000. Se suicidó ahorcándose.

Hoy, a 20 años Kids se ha convertido en un clásico del cine sobre adolescentes, su estilo, el de un documental falso, también se ha emulado en busca de un realismo en el cine de ficción, lo mismo la utilización de actores no profesionales. Por supuesto el gran acierto de la película es que se trata de una película sobre jóvenes protagonizada por jóvenes que se interpretaban así mismos, no como en otros casos que actores más grandes con particularidades físicas que los hacían ver más jóvenes, interpretaban a los personajes. Kids nos revela culturalmente muchas cosas. Se trata de esas películas que uno puede ver varias veces y reflexionar profundamente sobre lo que implica ser joven en la actualidad. Siempre que la veo pienso en cosas que pasaron después como masacres estudiantiles en diversas escuelas de Estados Unidos. Todos esos jóvenes furiosos que nadie había atendido que explotaron. Pienso, como Marilyn Manson, que era importante escucharlos. Clark y Korine lo hicieron con Kids pero para muchos fue más fácil voltear a otro lado y atacar la película, el resultado para mí, años después fue lo que se cuenta en Elephant de Gus Van Sant. Hoy esos jóvenes son adultos, aunque como siempre ha ocurrido en el fondo son chicos heridos.

Por Davo Valdés de la Campa (@Davovaldes)

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