FICUNAM | Q&A: Christian Díaz Pardo sobre Sanguinetti

La segunda película del realizador Christian Díaz Pardo, Sanguinetti (2019), se presenta en la décima edición del Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM). Ésta cuenta la historia de una periodista chilena (Natalia Benvenuto) que viaja a México buscando a su padre (Ernesto Benvenuto), quien la abandonó cuando era apenas una niña a principios de los años 90.

Sanguinetti plantea así un thriller político sobre ciertos fantasmas del autoritarismo que todavía recorren América Latina, en este caso el de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Tuvimos oportunidad de platicar sobre ese y otros temas con Díaz Pardo, a continuación reproducimos la charla:

Me parece que la película habla de una etapa en Latinoamérica en apariencia superada y que sigue reapareciendo, como un fantasma.

Christian Díaz Pardo (CDP): Sí.

¿Por qué crees que no podemos superarlo?

CDP: Deberíamos hacer un análisis histórico, han habido avances. Nuestra sociedad no está sometida al mismo nivel de explotación en el que estaba durante la Colonia Española, por ejemplo, se han modificado las formas de explotación y los mecanismos que tienen los grupos de poder predominantes para mantener su hegemonía. Hemos tenido un progreso, ha mejorado aunque siguen ocurriendo cosas horribles cada cierto tiempo.

Es importante tener en cuenta ese proceso histórico, para pensar que, a pesar de lo negro que se ve el panorama hoy día, hemos mejorado. Debemos buscar mecanismos para que no se repitan las cosas. Los golpes de estado no son como antes, las formas han cambiado. La economía y la institucionalidad lo hacen, las instituciones funcionan como candados de beneficio para los grupos de poder.

Hablabas en la presentación de la película sobre el crimen autorizado, crimen nacido desde el propio estado o la familia nuclear.

CDP: Me parece interesante que la película explora ese territorio. ¿Qué pasa cuando el malvado es parte de tu familia? Ese “malo” tiene sus razones, sus propios antecedentes, una visión del mundo y una estructura de pensamiento que le hace actuar de determinada forma. Me interesa tratar de complejizar un poco al respecto. No solamente poner a Sanguinetti como el malo de la película, literalmente, sino tratar de retratarlo como ser humano.

Vive en una especie de dualidad. Una vida familiar y su “trabajo” como represor.

CDP: Claro.

¿Son pasivos los espectadores modernos?

CDP: No creo que sean pasivos, pero, ciertamente, somos público cautivo de un sistema de entretenimiento que genera productos donde no hay cabida para la reflexión o la posibilidad de analizar los fenómenos con más profundidad. Se nos dan emociones digeridas, historias blanqueadas con algún solvente. Justo FICUNAM es un espacio increíble para ver otro tipo de cine, otro tipo de historias, visiones diferentes del mundo.

Tampoco despreció el cine de entretenimiento, puede convivir perfectamente con otro tipo de películas.

Contaste que el guión era más una escaleta que un libreto en forma. ¿Cómo se dio este tipo de desarrollo?

CDP: Fuimos trabajando en etapas con una escaleta, filmamos y luego veíamos qué podíamos integrar al guión. Ideas o cosas de las noticias que podrían ser trascendentes para la película. Fue un proceso singular que no estoy seguro de repetir, como experiencia fue muy interesante. Una forma diferente de hacer películas. El trabajo con León Felipe González fue bastante cercano, tuvimos facilidad para ponernos de acuerdo. Las ideas sobre la historia y la estructura eran bastante similares. No tuvimos conflictos en ese sentido.

¿Por qué no lo repetirás?

CDP: Porque la semi-improvisación, la libertad, tiene una parte que me gusta. Pero en mi siguiente película me gustaría trabajar muchísimo más el guión. Que la parte dramatúrgica, se podría decir, se trabaje de otra forma. En el fondo se trata de no repetirse, de no hacer lo mismo, porque se convierte en una fórmula, en un esquema. Ya no me interesa tanto ese sistema. Me llama la atención que cada película nueva sea una donde pueda probar cosas nuevas.

¿Por qué el cine es un arte privilegiado?

CDP: Si lo piensas, el lugar del artista, aunque me da un poco de vergüenza ponerme esa etiqueta, en el mundo de la creatividad, que está llena de expresiones, el cine es un lugar de privilegio. Son espacios donde la mayoría de las veces tienes bastante libertad para decir y hacer lo que se te dé la gana. Hay otras áreas de la sociedad que están más restringidas, controladas y limitadas. La prensa, por ejemplo.

En la presentación, me preguntaron que si tenía miedo de tocar temas peligrosos para los círculos del poder y decía que no, porque me parece que hay muchísima gente en nuestra sociedad que corre más riesgo que nosotros, los que se dedican a hacer el cine o actividades similares. Hay dirigentes sociales, comunales, activistas ambientales, periodistas, gente que la pasa mal y muchas veces ven destruida su vida por hacer su trabajo.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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