FICM | ‘El mayordomo de la Casa Blanca’: Una embarrada de historia afroamericana

Cecil Gaines (Forest Whitaker) trabajó para ocho presidentes mientras fue mayordomo en la Casa Blanca. Durante ese tiempo vio de todo y fue ocasional consejero de algunos de los hombres más poderosos del mundo. Ésa es la historia retratada en El mayordomo de la Casa Blanca (Lee Daniels’ The Butler, 2013).

Lee Daniels es un director polarizante, tiene pinceladas de genialidad y momentos de sublime guarrez. Basta recordar su obra más vista, Precious (Precious: Based on the Novel ‘Push’ by Sapphire, 2009), con sus cuadros de comida sumergida en aceite y esas excelentes secuencias de sufrimiento humano.

El mayordomo… sigue ese molde, Daniels busca hacer de su cinta –con guión de Danny Strong– un recorrido por la historia de los derechos civiles de la población afroamericana de los Estados Unidos, un reconocimiento a esos hombres que lucharon por el reconocimiento sin ser activistas. Hay ambición en el tema y al final cobra factura.

Uno de los grandes problemas de The Butler es su gran elenco, hay demasiadas caras conocidas entrando y saliendo de pantalla, convirtiéndose en un estorbo y no una herramienta –entre otros, están Oprah Winfrey, Terrence Howard, Cuba Gooding Jr., Lenny Kravitz, Alan Rickman, Jane Fonda, John Cusack, Robin Williams, Liam Neeson, Minka Kelly, Alex Pettyfer, Vanessa Redgrave, James Marsden, Liev Schreiber–. Los cameos son cortos e intrascendentes y tan numerosos que no permiten el desarrollo de los personajes principales Cecil y su hijo, Louis (David Oyelowo).

Se nota la intención del realizador por salir del molde tradicional que utilizan la mayoría de las cintas biográficas –el presidente dicta órdenes desde el excusado, por ejemplo–, aunque no lo logre por completo.  El tono tampoco ayuda, Daniels va del melodrama a la comedia, con un poco de drama histórico, sin encontrar el más adecuado para la narración.

El mayordomo de la Casa Blanca busca ser un compendio de historia afroamericana, un puente desde los campos de algodón hasta la llegada de Barack Obama a la presidencia del país más poderoso del mundo. Pero su falta de profundidad provoca que ésta sea sólo una embarrada de nutella en ese gigantesco pan de centeno.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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