‘Entre la noche y el día’: La catarsis del solitario

Un solitario no es una persona exiliada, por el contrario, es una persona que explora el mundo en la búsqueda del delicado equilibrio entre la acción y el deseo personal a pesar de cuán podrido se encuentre su entorno social.

Francisco padece una especie de autismo desde que nació. Se pasa la vida saltando de casa en casa, de un hermano a otro, como si fuera un objeto, y bajo un ambiente discriminador e intolerante. Pero nadie puede impedir que Francisco sueñe, viva, desee y actúe. Entre la noche y el día (2011), del director mexicano Bernardo Arellano, es una historia sensible sobre la fuerza de los vencidos y el nacimiento de los libres.

Francisco es un adulto con problemas de autismo que vive en la casa de su hermano Víctor (Joaquín Cosío) y Silvia (Carmen Beato), su esposa, además de su sobrino Bruno (Gabino Rodríguez). En esa casa es tratado como un sirviente quien, además, tiene restringida la posibilidad de salir o de realizar cualquier actividad social. Después de que la familia se entera de que Francisco ha adoptado a una rata como mascota, la decisión de deshacerse de él es absoluta. La mañana siguiente Francisco parte con Bruno hacia la provincia para alojarse con su hermana Gabriela (Arcelia Ramírez) y su pareja, Daniel (Irineo Álvarez). En la nueva morada los tratos intolerantes y discriminatorios siguen agobiando la vida de Francisco y alimentando sus sueños de huida.

Huir de casa. Pero la casa no es precisamente un hogar. Francisco huye de ese espacio frío y obsoleto en el que es rechazado para buscar un lugar idealizado al cual pertenecer, es decir, un hogar. En el camino de la fuerza aventurera, la circunstancia es la que coloca a este personaje en el encuentro con aquél oasis y con un personaje similar: Modesto, un hombre viejo que habita en el bosque, que rescata a Francisco de la muerte y le brinda alojo. Su encuentro parece el espejo cristalino de los sueños y deseos de Francisco. Éste es el encuentro de dos personas buscando comprensión en la identidad y compasión en la vida que les tocó vivir.

Entre la noche y el día tiene sentido innovador en cuanto a la construcción de una historia alejada del convencionalismo social y más próxima al retrato de la esencia humana. La concepción de los valores familiares se muestra fracturada y representada bajo la plana idea de que la familia también puede estar compuesta únicamente por pequeños círculos de personas intolerantes. En este sentido, Francisco funge como alto contraste entre la fría individualidad colectiva y la fuerza del solitario que busca reencontrarse y perseguir sus sueños.

A pesar de la narrativa pausada, el filme se refuerza con la carga simbólica de la libertad representada en la naturaleza y la acción en la historia. Los sueños de Francisco están ilustrados por imágenes de ríos y bosques intensamente verdes y silenciosos, el cielo pulcro y la naturaleza misma. Todas estas escenas fueron grabadas en Veracruz, Coatepec y Teocelo, en México. En el sentido de las limitaciones de producción es destacable el trabajo de la fotografía en comunión con el diseño de sonido al crear atmósferas melancólicas a la par del sentido de la historia misma.

El retrato de la inmensidad de la naturaleza, su belleza y su fuerza innata, se representan como paralelismo de la figura de Francisco, un personaje constantemente violentado que, sin embargo, resurge en un sentido tierno y realista de la condición irrevocable de humano, es decir, se reconstruye como un hombre fuerte que busca un sentido de vida y se aleja de la percepción dramática de las incapacidades físicas del personaje. Es un acierto que los problemas de autismo de Francisco no se conviertan en vehículo hacia el melodrama sino un reflejo de la insensibilidad y deterioro social de su familia.

Francisco es una persona más que se enfrenta a un ambiente hostil y que se logra salir de la concepción del vencido para erigirse como un ser natural y libre que persigue el deseo de pertenencia que ha encontrado en la fuerza misma de la vida y su circunstancia. Así la historia termina por recargarse en una construcción de elementos entre naturaleza, libertad y la tan buscada identidad. Entre la noche y el día retoma un sentido ideológico de las capacidades de un ser humano por trascender y resignificar la vida que le pertenece. Es el esbozo de la catarsis de un solitario que toma consciencia de su camino y empieza a transitar en él.

El reparto del filme está formado por actores reconocidos de la industria del cine mexicano en conjunto con la espontaneidad que aporta su protagonista, Francisco Cruz, quien actúa por primera vez en la vida, pero que contribuye –según palabras del director y miembros del equipo– a la realización del filme bajo un sentido más realista. Cruz y el director se encontraron casi por casualidad, como Modesto y Francisco lo hicieron en el filme. La película se estrenó el 18 de enero en la Cineteca Nacional y contó con la colaboración del Centro de Capacitación Cinematográfica, el alma mater del director Bernando Arellano, Agrupación Caramelo y Nephilim Producciones.

Por Alejandra Arteaga (@adelesnails)

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