‘Desde muy muy atrás’: Un viaje de verano a la madurez juvenil

El cine independiente en Estados Unidos ha tenido un poderoso auge en los últimos años. De la camada de cintas proyectadas en Sundance que captaron la atención cinéfila en 2013 se encuentran el drama verídico de un infortunio en Fruitvale Station, la inocencia del amor entre adolescentes en The Spectacular Now y el drama de una pareja de criminales en Ain’t Them Bodies Saints. Desde muy muy atrás (The Way Way Back, 2013) tampoco fue la excepción, al desplegar una esencia de atractiva comedia indie, de la misma forma que lo hicieron Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006) y Juno (2007).

Duncan (Liam James) es un tímido adolescente de 14 años que pasa las vacaciones de verano en la playa con su madre Pam (Toni Collette), Trent (Steve Carell), el irritante novio de Pam, y Steph (Zoe Levin), la hija de este último.

Con baja autoestima, aburrido, lidiando con el divorcio de sus padres, dolido por la nueva relación amorosa de su progenitora, irritado por la prepotencia de Trent e ignorado por sus acompañantes, el joven descubrirá por un viaje en una pintoresca bicicleta el parque acuático Water Wizz. Allí, conocerá a Owen (Sam Rockwell), el despreocupado manager del lugar que lo ayudará a ver la vida de manera diferente.

Los guionistas Jim Rash y Nat Faxon hacen su segunda colaboración con esta comedia tras el éxito generado por Los descendientes (The Descendants, 2011), cuya  historia, curiosamente, es también ubicada en una playa. Ambos realizan su debut como cineastas con un guión de su autoría con una modesta trama que recrea un proceso que atraviesan muchos jóvenes: el inicio a la madurez.

A pesar que la temática del adolescente outsider, sus lecciones de vida sobre la amistad, la responsabilidad de un primer empleo y el amor son ya conocidas, la cinta aporta frescura y buen ritmo, por medio de una trama que se apoya, en cuanto a comedia se refiere, en varias escenas de situación, escritas de manera inteligente e ingeniosa (una de ellas la timidez de Duncan, que lo lleva a malinterpretar los chistes de Owen). La inicial tragicomedia del joven va mejorando conforme avanza el relato, entremezclándose dentro del tono la dulzura, la sinceridad, la reflexión, acertados momentos cómicos (cuando Duncan se ve obligado a interrumpir un break dancing) y drama (la confrontación con la progenitora acerca de los defectos de su nueva pareja).

En cuanto a personajes se refiere, muchos de ellos también caen en estereotipos comunes (preguntándose si tienen alguna ambivalente oscura), siendo uno de los elementos más débiles de la película: Trent, el novio estricto y gandalla; Owen, el optimista y a la vez inmaduro dueño de Water Wizz y Pam, la madre que teme al fracaso de pareja tras enfrentar un divorcio. A pesar de ello, cada uno tiene cierto encanto y logran aportar algo para ser partícipes, directa o indirectamente, en el viaje a la madurez de Duncan, del que no puede faltar la joven Susanna (AnnaSophia Robb), el primer interés amoroso del muchacho, mayor que él.

Otros personajes pasan desapercibidos (el caso de Steph, la hija de Trent) y algunos más resultan un tanto excéntricos, dotando peculiaridad a la historia: la vecina Betty (Alison Janney) y su hijo Peter, quien usa un parche en un ojo para cubrir su prótesis.

Jim Rash y Nat Faxon dirigen al elenco con eficacia, cada uno de sus actores realizando carismáticas actuaciones. Liam James (el hijo de John Cusack en la apocalíptica 2012) logra sostener con creces el papel protagónico como el joven Duncan, a quien le atribuye un andar cabizbajo sinónimo de timidez, logrando convertirlo con credibilidad en alguien que encuentra su propio camino en la vida tras laborar en Water Wizz. Steve Carell demuestra una vez más su versatilidad y talento como actor dramático al interpretar al cínico Trent, quien transmite gandallez al pisotear la autoestima del joven. Toni Collette muestra ternura como la madre de Duncan, temerosa de revivir una separación y Sam Rockwell, como el alivianado y alentador Owen, otorgando una actuación sincera, radiante de simpatía.

Si bien abarca un tema ya reconocible en el cine, tiene una conclusión predecible y cuenta con muchos personajes que no son plenamente desarrollados psicológicamente hablando, Desde muy muy atrás es una película amena, sencilla, honesta y un tanto quirky sobre cómo un adolescente puede cambiar al adoptar una mejor actitud en plena edad de la punzada (mientras se rodee con la persona correcta que pueda impulsarla). Una cinta recomendable para un verano en la playa, si se busca una simpática película indie.

Por Mariana Fernández (@mariana_ferfab)

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