‘Carol’ y el precio de una mirada

Cuando dos miradas perdidas se encuentran, una historia se gesta. Ése es uno de los principios básicos, no sólo de la narrativa fílmica sino de la interacción  humana. Es a través de los ojos que inician las historias y es por medio de los matices emocionales que proporciona la vista, o la ausencia de la misma, que las historias se transforman.

En Carol (2015), el cineasta Todd Haynes construye, a partir del libro de Patricia Highsmith El precio de la sal, un relato que usa un simple cruce de ojos como el detonante de un tórrido romance, ilícito a los ojos de la sociedad. Tal como esos grandes amorios saturados de color que su gran referente, el cineasta de origen alemán Douglas Sirk, mostró en películas como All That Heaven Allows (1959) o Magnificent Obsession (1954).

Tomando como eje el romance ilícito, por clase social, género o raza, que nace del deseo, presentamos este videoensayo que entrecruza las miradas de Cate Blanchett y Rock Hudson o las de Julianne Moore y Rooney Mara, o incluso las de Barbara Sukowa y Dennis Haysbert.

Las películas de Sirk, Haynes y Rainer Werner Fassbinder son usadas para contar la misma historia: romances trágicos que únicamente pueden existir en la pasión contenida de un cruce de miradas.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)
Edición: Poncho White.

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