Cannes 2018 | Día 9: De la liquidez pop y el fuego literario

Como cualquier otro día, la programación de la novena jornada del Festival Internacional de Cine de Cannes nos llevó de geografías y preocupaciones temáticas y estilísticas a otras con sólo cambiar de salas. Ideas y sensibilidades tan maleables como cualquier elemento vital, que este día fue bastante líquido con el abismal multireferencialismo, de la nueva película de David Robert Mitchell a Burning, del maestro coreano Lee Chang-dong, la película más aplaudida del festival hasta ahora.

  • Under the Silver Lake de David Robert Mitchell

Se presentó en: Competencia Oficial

El seno de la cultura visual actual se nutre de la referencialidad, alrededor de la cual se ha generado una artificial mitología. Under the Silver Lake, la nueva película del cineasta estadunidense David Robert Mitchell, es una odisea angelina –en una línea similar a Mullholland Drive (Lynch, 2001) o The Big Lebowski (Cohen,1998)– que se nutre de la cultura pop de los últimos 60 años para crear un expresionista misterio alrededor de la desaparición de una chica a cargo de la estampa ideal del millenial contemporáneo: Andrew Garfield.

Con una patina hitchcockiana –particularmente inspirada en La ventana indiscreta (1954) e Intriga Internacional (1959)–, la película es una delirante colección de personajes y situaciones creadas alrededor de teorías de conspiración dignas del clásico They Live (Put the glasses on!) e intrincadas redes que toman aire tanto de la literatura de Thomas Pynchon como de Raymond Chandler. La película es desaforadamente hábil para crear su coctel de referencias que crean puentes intergeneracionales: de los baby boomers hasta los millenials, finalmente, todos nadamos en el mismo río.

  • The Pluto Moment de Ming Zhang

Se presentó en: Quincena de los Realizadores

Financiar una película no resulta sencillo e implica una abrumadora cantidad de compromisos, es aún más complicado cuando hablamos de una película que esta pensada para ser consumida exclusivamente en el contexto de festivales de cine con la vaga esperanza de ser comprada y distribuida en algún punto. En The Pluto Moment, el cineasta chino Ming Zhang presenta el tortuoso camino del cineasta “artístico” que busca financiar un documental inspirado en el clásico relato de Joseph Conrad, En el corazón de las tinieblasen la provincia china de Hunan.

De ritmo glacial y cierta cualidad etérea en su tratamiento, la película de Ming Zhang recuerda en su planteamiento a los intereses formales del mexicano Nicolás Pereda (El verano de Goliath, 2010), aunque evidentemente en un registro distinto, pero al ser tan contenida termina por limitar de forma significativa sus abundantes ambiciones y líneas narrativas. Un ejercicio de más promesa que cumplimiento, seguramente The Pluto Moment podrá encontrar una segunda vida en subsecuentes visionados.

  • Mirai de Mamoru Hosoda

Se presentó en: Quincena de los Realizadores

Si algo ha quedado claro en esta edición del festival, es que la cultura asiática tiene un acercamiento particularmente agudo y sensible a ese complejo organismo que conocemos como “familia”.El reconocido cineasta y animador nipón Mamoru Hosoda (Los niños lobo, 2012) presenta en Mirai la complicada ambivalencia intrínseca en los vínculos fraternales, especialmente el de un hermano mayor que recibe la llegada de una pequeña hermana en el seno de una familia de clase media alta en el Japón actual.

La película de Hosoda cuenta con toques fantásticos que por momentos elevan el relato y que en otros, arrastran innecesariamente una línea narrativa que podría funcionar por sí sola. De una hermosa sutileza que solamente un dibujo a lápiz podría conjurar, Mirai sortea el empalagamiento con pinceladas de ironía y una sensible reflexión sobre el cúmulo de pequeños gestos y acciones que componen un sistema familiar de la misma forma que hojas y ramas abonan a la majestuosidad de un árbol.

  • Burning de Lee Chang-dong

Se presentó en: Competencia Oficial

El fuego es un elemento vital que ha sido recurrente en las películas del festival de forma tácita, explícita, simbólica, metafórica o alegórica, pero, quizá, ninguna lo usa de forma tan magistral como el enorme cineasta coreano Lee Chang-dong en Burning, adaptación de un relato corto del escritor japonés Haruki Murakami en la que se expone el flamable triángulo conformado por Jong-Soo, aspirante a escritor; Haemi, una joven estudiante; y Ben, un joven y cínico millonario.

Como si fuese un consumado literato, Lee Chang-dong construye un relato que por un lado es capaz de abordar la compleja situación de Corea sin hacer alusión directa a la política y cuyos personajes logran transmitir a través de gestos, expresiones e indumentaria un perfil sociológico y psicológico de insondable y dolorosa profundidad que abandonan el plano de “personaje” para volverse personas que viven una situación fuera de lo común, proeza del trío Ah In Yoo, Steven Yeun y Jong-seo Jong.

Usando como fina pólvora una tensión construida con explosiva maestría, Lee Chang-dong sublima el texto de Murakami, con matices a la Highsmith (El talentoso Sr. Ripley), a un nivel de virtuosismo fílmico que como abrasiva flama, conforme avanza la trama se consume hasta alcanzar un bellísimo clímax al ritmo de la densidad de Summertime. Lo del cineasta coreano en Cannes fue un acto de absoluta piromanía fílmica.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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