Cabos | Get the Hell Out, de Wang I-fan

No se llega a una película como Get the Hell Out esperando agudeza o inteligencia en sus observaciones sobre la forma en la que se hace política en muchas partes del mundo, sino un desbordamiento afín al grotesco espectáculo en que se ha convertido la política mundial, algo que ha quedado más expuesto durante esta pandemia.

En la película de Wang I-fan, el parlamento de Taiwan es atacado por un mordaz virus zombie en medio de una gresca política, en la pelea está involucrada la joven legisladora Hsuing (Megan Lai), quien después de aplicar la famosa “hurracarrana” a un periodista, debe usar al joven y tímido Wang (Bruce Ho), un guardia de seguridad, como títere para regresar a la política.

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¿Cómo ridiculizar a una clase política que es una sátira de sí misma? La respuesta de Wang I-fan ofrece un paroxismo que lleva a puntos caricaturescos –algunos dignos del gran Tex Avery– que remiten al cine de Stephen Chow (Shaolin Soccer, Kung Fu Hustle), cuya estridencia en el vestuario, el arte y, desde luego, las actuaciones genera un aturdimiento que no resulta cómodo, convirtiendo la llegada de la epidemia zombie al parlamento en un respiro de cordura.

Get the Hell Out funciona casi como una parodia de la popular Tren a Busan (Busanhaeng, 2017), con sus constantes quiebres y audaces rompimientos de la cuarta pared. A veces convirtiéndose en un feroz videojuego o, incluso, en un karaoke dirigido por las autoridades epidemiológicas. El artificio lúdico de la película y su ausencia de reglas, control y orden representa el señalamiento más certero y puntual de la clase política: los “contagiados” o “zombificados” son mucho más benignos y elocuentes que sus rabiosos arrebatos por el poder.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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