‘Z Channel’: Celebrando el cine con la vida de un cinéfago

canalz2En los años ochenta un hombre californiano llamado Jerry Harvey contrajo nupcias por segunda ocasión. La pasión de Jerry por el cine era tan grande que el día de su boda obligó al ministro a recitar un discurso sobre el matrimonio proveniente de ¡un western del ’62 (Ride the High Country) dirigido por Sam Peckinpah! El documental Z Channel: A Magnificent Obsession (Xan Cassavetes, 2004) nos relata una historia que probablemente no conozcas, a menos que hayas vivido en Los Ángeles, California a finales de los 70 o durante los 80. Es una cuestión regional, sobre un canal de televisión que ni siquiera se podía sintonizar en todas las zonas de dicha ciudad californiana. También es la historia de un hombre que, de la misma forma, no ha estado muy presente en nuestro pensamiento como audiencia cinéfila en México.

Z Channel: A Magnificent Obsession es uno de los documentales que todo aficionado al cine tiene que ver, especialmente aquellos que se apasionan por debatir y escribir sobre cine, compartir sus conocimientos, etc. Es una de esas joyas que está esperando ser descubierta, con una dosis de entrevistas a directores tan apreciados como Quentin Tarantino, Jim Jarmusch y Alexander Payne, relatos sobre grandes clásicos como Once Upon a Time in America (Sergio Leone, 1984) o Il Gattopardo (Luchino Visconti, 1963), e incluso anécdotas y opiniones sobre cineastas como Sam Peckinpah, Michael Cimino y Michelangelo Antonioni. Sí, todos ellos tienen algo que ver con el Z Channel (Canal Z) y con Jerry Harvey, por lo que la historia en principio regional pasa a tener gran valor para todos los cinéfilos o cinéfagos.

La noción es simple: el canal Z surge como una opción de paga para que los angelinos pudiesen ver películas sin comerciales en sus televisores. Tiempo después, Jerry Harvey es contratado como programador, ya que conocía y admiraba todo el cine interesante, desde documentales políticos en blanco y negro hasta esas cintas que mostraban desnudos gratuitamente– un verdadero cinéfago. Con Jerry abordo nace el verdadero canal Z, un lugar para ver cine que de otra forma los angelinos no podían disfrutar. Recordemos que todo esto sucede antes del auge del videocasete y que, como remarca Jim Jarmusch, en Los Ángeles no existían lugares culturales para ver filmes foráneos, mientras que en ciudades como Nueva York sí era posible ver obras de Kurosawa, Truffaut, Antonioni, etc. El canal Z era la alternativa al producto de Hollywood.

Luce como el clásico relato de los independientes luchando contra la élite, pero aquí tenemos autenticidad pura. Rápidamente nos queda claro que películas consideradas importantes en la actualidad no hubiesen sido lo mismo sin Jerry y el canal Z. Cintas como Overlord (Stuart Cooper, 1975), McCabe & Mrs. Miller (Robert Altman, 1971) y The Decline of Western Civilization (Penelope Spheeris, 1981) le tienen que agradecer a Jerry por el espacio que les brindó; de hecho todos los directores mencionados aparecen hablando maravillas del protagonista.

Muchos de ustedes conocen la Criterion Collection, esa serie de (actualmente) Blu-Rays y DVDs con lo más importante del cine mundial, una calidad invaluable y un respeto mayor por el arte cinematográfico. No sería descabellado decir que el canal Z es uno de los antecedentes de Criterion; incluso alguien de esta compañía fue entrevistado para el documental, además de que muchas cintas de la colección, como Bad Timing (Nicolas Roeg, 1980) y The Harder They Come (Perry Henzell, 1972), fueron originalmente transmitidas por el canal.

El canal Z se caracterizó por pasar las versiones completas (antes de los director’s cut DVDs obviamente) de diversas cintas que no habían tenido un gran impacto en cines con una versión alterna que seguramente fue “descuartizada” por el respectivo estudio. La lista de obras que fueron estrenadas, en su versión original, por el canal Z es realmente impresionante: Heaven’s Gate (Cimino, 1980), Il Gattopardo, The Sicilian (Cimino, 1987), Once Upon a Time in America, Das Boot (Wolfgang Petersen, 1981), 1900 (Bernardo Bertolucci, 1976), Berlin Alexanderplatz (R.W. Fassbinder, 1980).

Por todo esto, Z Channel: A Magnificent Obsession se convierte también en una gran denuncia contra aquellos que no respetan la visión de un director, muy al estilo de lo que hace poco se vio en Cineteca Nacional con un par de documentales, Cineastas contra Magnates (2005) y Cineastas en Acción (2005), dirigidos por Carlos Benpar.

Como se habrán dado cuenta, el documental por momentos se enfoca mucho más en cuestiones sobre cine que en la vida de Jerry. Incluso se da tiempo para discutir cineastas en específico, como es el caso del italiano Antonioni, quien es analizado brevemente por Jarmusch y Payne, entre otros. Aquí entra otro tema: la crítica cinematográfica. El canal Z se extendió y también fue una influyente revista de crítica, gracias a la gran relación de Jerry con F.X. Feeney (crítico y guionista) – es otro viaje al pasado que nos recuerda la frase de Tarantino “es realmente triste que los buenos críticos estén perdiendo los periódicos y que todo se esté mudando al Internet. No me gusta leer crítica de cine en Internet, me gusta en revistas, en periódicos, sostenerlo en mis manos”.

canalz3En conjunto, canal Z representa la perfecta comunión, llena de discusión fílmica, entre cineastas, críticos y audiencia, algo que sobrepasa a los estudios e incluso a los recintos culturales. Con Jerry se habla de todo, desde Ingmar Bergman hasta Star Wars, y no es coincidencia que Tarantino fuese influenciado por el catálogo del canal. Ojo, los fans de Quentin podrán ver una rara fotografía del enfant terrible trabajando en la famosa tienda Video Archives, donde veía los VHS –con filmes desde Samuel Fuller hasta Visconti– que su jefe había grabado del canal Z.

La vida personal de Jerry Harvey tiene presencia con el audio de una entrevista que le hicieron (nunca vemos un video de él, sólo audio y fotografías); ciertamente familiares y amigos aparecen, es una historia bastante oscura y triste sobre un hombre con un pasado trágico, familia disfuncional (su hermana se suicidó) y que de alguna forma nunca estuvo bien consigo mismo. El documental nunca deja de ser una celebración al cine, y creo que a Jerry le hubiese encantado esto, que las películas y sus amistades con Peckinpah o Cimino fuesen parte vital del filme que en parte narra su vida.

Siguiendo con el espíritu de la mente detrás de la programación del canal Z, Z Channel: A Magnificent Obsession termina guiándonos y nos alienta a que conozcamos nuevas cintas, nos deja con ganas de ver más, de ver por ejemplo L’important c’est d’aimer (Andrzej Zulawski, 1975) en su totalidad, y al mismo tiempo nos hace recordar la genialidad de un filme como The 400 Blows (Truffaut, 1959). Xan Cassavetes, hija de  John Cassavetes, cumple en grande su cometido.

Por Eric Ortíz (@ElMachoBionico)

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