‘Steve Jobs’ y el anestésico biográfico

La adaptación de la biografía homónima de Walter Isaacson (guión del ganador del Oscar Aaron Sorkin por The Social Network, 2010), se desarrolla en el backstage de las presentaciones que fueron puntos de quiebre en la carrera de Steve Jobs (Michael Fassbender). Danny Boyle (Trainspotting, 1996; Slumdog Millionaire, 2008) parte desde la obra de Isaacson para representar a un Jobs  obsesivo, disperso, contradictorio y por momentos afectuoso.

La relación laboral que tiene con Joanna Hoffman (rescatable Kate Winslet) es una constante en la carrera del fundador de Apple. A lo largo de la película, los alejamientos y problemáticas de Jobs con empleados, amigos y socios son expuestos como como una constelación que dinamitan su carácter; a través de sus interlocutores podemos acercarnos a sus debilidades y contrastes. Sin embargo, la figura femenina aparece siempre como un contrapunto de tolerancia y comprensión: su relación no se deteriora, se complementa.

Podríamos dividir la película de Boyle en tres capítulos correspondientes a las fechas de lanzamiento de sus productos. El primer capítulo narra la presentación de la Macintosh de 1984 en una textura vintage que trata de permanecer lejana. Los personajes que dibujarán a Jobs serán el cofundador Steve Wozniak (Seth Rogen), Andy Hertzfeld (Michael Stuhlbarg) y Chrisann Brennan, madre de Lisa, la hija que no quiere reconocer.

El lanzamiento de NeXT en 1988 es el segundo capítulo cuando Jobs es expulsado de su propia compañía y trata recuperarla a través del software de su nuevo proyecto. La puesta en escena es de las pocas cosas rescatables en una adaptación plana que si bien es ficción por momentos se tiene la sensación de ver un documental televisivo. La tensión entre los personajes son  construcciones forzadas que  parecieran necesarias para mantener la atención en una situación a contrarreloj: Jobs debe resolver toda su vida laboral y particular una hora antes de salir al escenario. Toda su vida se sintetiza en las conversaciones de minutos que tiene con las personas de relevancia en su vida. La presentación del producto no puede empezar tarde, por ello, su vida puede esperar para el tercer capítulo.

1998 y la presentación de la Mac, con Wozniak pidiendo un poco de reconocimiento en la construcción de su camino unilateral y de discurso solipsista. Hertzfel, el bonachón, haciéndole frente después de años de tenerle temor y su hija Linda, una joven que rechaza a su padre. Todo le sale bien al creador del iPod, el escenario en orden, su hija en backstage, sus socios en las butacas y el público, que al contrario del que se remueve impaciente y anestesiado en los asientos de la sala, estalla en gritos y vítores al ver a su salvador de la informática y el consumo.

Por Icnitl Y García (@Mariodelacerna)

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