Cabos – Día 3: Un par de mujeres fantásticas

La cuarta jornada del Cabos International Film Festival estuvo dominada por personajes femeninos buscando el sentido de su vida. Ya sea por las consecuencias de una mala apuesta de negocios, la muerte de un ser querido o las ganas de vencer a la muerte (por ahí se coló uno de los hijos más queridos de Irlanda):

Molly’s GameAaron Sorkin

El debut como director del aclamado guionista Aaron Sorkin era una cuestión de tiempo. Codiciado por su pluma desde hace varios años gracias a la rapidez de sus diálogos y la eficacia de sus estructuras dramáticas, Sorkin entrega en su primer trabajo detrás de la cámara una cinta al más puro estilo del viejo Hollywood, en el sentido de que la trascendía del producto se da gracias a las estrellas en pantalla.

La película toma como base el libro homónimo donde la señorita Molly Bloom narra cómo se convirtió en una de las organizadoras de poker clandestino más importantes de los Estados Unidos. Estamos así frente a una clásica historia de poder, desenfreno y la realización del hermosamente bello (para ellos) sueño americano.

En pocas palabras, Sorkin no podría haber elegido una historia más gringota para arrancar su carrera de realizador y él hace poco por salirse de ese molde. La suya es una historia de redención que no ofrece una mirada nueva sobre el tema de la ambición o la manera en que Estados Unidos construye a sus figuras mediáticas, como si lo lograba en el libreto de La red social (The Social Network, 2010), por ejemplo.

Son las actuaciones de Jessica Chastain (<3) e Idris Elba las que logran mantener la película en sintonía, apoyados, claro, en los rápidos diálogos de Sorkin. Una buena adición para esas tardes del 7.

Una mujer fantásticaSebastián Lelio

El trabajo anterior del chileno Lelio tenía como protagonista a una mujer de edad que ante una crisis provocada por un desamor debía plantarse quién era. Una mujer fantástica parte de una premisa similar, aunque en este caso se trata de una chica transgénero que acaba de sufrir la muerte de su novio y sufre el acoso de la familia de éste y de la sociedad en general.

De esa manera, Lelio juega con las nociones de identidad (no tanto sexual, porque eso nunca está en duda) sino de quiénes somos en pareja y el complicado proceso de entenderse ante esa ausencia. El cineasta chileno juega dentro de los convencionalismos que una historia de este tipo plantea, sin caer en el tremendismo o el azote perpetuo, en parte, gracias a la sensible mirada del director.

Los personajes de Lelio son humanos, frágiles, temerosos de ver los cimientos de su vida sacudidos. La muerte los obliga a enfrentarse con aquello que han evitado durante mucho tiempo: hacer una introspección para conocerse por completo. Por eso los juicios hacía familiares y amigos del finado no son totalitarios, son personas intentando saber quiénes son. Justo como Mariana, la protagonista, lo ha logrado.

Song of GranitePat Collins

Mitad documental, mitad biografía ficcionalizada, Song of Granite es una de las exploraciones más aventureras en el campo del documental musical. Teniendo como objeto de estudio al legendario cantante de seannós Joe Heaney, Collins opta por crear un documento sensorial de su vida y obra más que intentar explicar su importancia en imágenes o cabezas parlantes.

El director busca capturar la esencia misma de Irlanda (la fuerza de sus tradiciones, las maneras de sus hombres y la magia de sus paisajes) en un flujo que poco está interesado en la narración. La hipnótica voz de Heaney es el complemento perfecto para capturar lo etéreo del ambiente, la dureza de la roca en que crece el pueblo irlandés.

Song of Granite intenta hacernos sentir qué es Irlanda y rendirle tributo a uno de sus hijos más venerados. Collins pinta con una brocha impresionista que, seguramente, dejará a muchos en sus butacas desorientados, pero con el eco de un país en los oídos.

Camino a MarteHumberto Hinojosa Ozcariz

La industria cinematográfica mexicana fabrica un par de películas al año que logran convertirse en fenómenos de taquilla (a veces más duraderos en el inconsciente colectivo, otras no). La mayoría caben en el molde de las comedias románticas, el drama social o alguna combinación de ambas. Amar te duele, por ejemplo.

Camino a Marte no logra salir por completo de ese esquema, pero, al menos, intenta presentarlo de una manera “diferente”. Emilia (Tessa Ia) es una enferma terminal de cáncer, ante su fatalista diagnóstico, convence a su mejor amiga (Camila Sodi) de ir a su playa favorita para disfrutar unos días sin pensar en el final. En el camino, se encuentran con un desconocido, Mark (Luis Gerardo Méndez), que jura ser un extraterrestre cuya misión es terminar con la raza humana.

El tag line del póster, que hace referencia a buscar un amor de otro mundo, es suficiente para saber que la cinta no romperá ningún convencionalismo. Bastan unos minutos para adivinar por dónde tomarán los protagonistas la carretera de su destino, sin embargo, la película es consciente de eso. Estamos ante un producto comercial que no pretende ser otra cosa, un entretenimiento que deje un buen sabor de boca, con actores reconocidos pasando un buen rato.

Este cóctel tiene un poco de todo, suficiente para ser, tal vez, el nuevo taquillazo del cine mexicano.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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