‘Misión rescate’: Naufragio tecnológico

E invócame en el día de la angustia;
yo te libraré, y tú me honrarás.
Salmo 50:15

Una gran cantidad de reconocidos autores de ciencia ficción –de los cuales destacan Stanislaw Lem y Phillip K. Dick, así como hitos de la cultura popular, empezando por  la saga de Terminator (1984-2015)– han enfatizado desde hace mucho tiempo que la obsesiva dependencia en la tecnología habría de mermar la capacidad del ser humano para generar respuestas a los dilemas que la existencia plantea, generando un problema severo para el desarrollo de habilidades e inteligencia desde la infancia temprana. Nuestra dependencia parece haberse convertido en esclavitud, haciéndonos náufragos de una isla táctil e interactiva.

En su más reciente filme, el celebrado y a últimas fechas repudiado cineasta británico Ridley Scott encuentra un oasis de aire fresco en su filmografía en los áridos parajes de Marte al adaptar al cine, de la mano del ingeniosamente hábil Drew Goddard (La cabaña en el bosque, 2012) el libro de Andy Weir, The Martian, en el que el astronauta Mark Watney es abandonado en el planeta rojo por su tripulación después de una tormenta en la que creen que murió. Ahora Watney debe buscar la manera de sobrevivir en tierra inhóspita y a millones de kilómetros de distancia de casa.

Es así como Scott presenta un filme que tiene toda su firma en el estilo visual, con reminiscencias visuales muy evidentes a Prometeo (Prometheus, 2012), particularmente en la ya nombrada escena de la tormenta, realizadas con el maestro de lo sombrío Darius Wolzki en la fotografía y Pietro Scalia en la edición. Sin embargo, el tono del filme es dominado por una postura condescendiente y “acidita” ciencia pop en la figura de Watney, quien con su carismática presencia e impresionantes habilidades botánicas se procura los medios necesarios de supervivencia, cual Robinson Crusoe híper-contemporáneo, confiando menos en la tecnología que en su ingenio.

La relativa independencia de Watney respecto de la tecnología resulta refrescante en un panorama de personajes que memorizan comandos y que difícilmente tienen la oportunidad de utilizar su inteligencia y conocimientos para resolver los conflictos aparentemente irresolubles. El filme busca demostrar esto precisamente no sólo en el abandono de Watney, sino también en la NASA, donde todo un equipo de especialistas lucha por traerlo a casa y debe regresar a operaciones básicas y elementales ya sea para explicar o concretar soluciones. Misión rescate (The Martian, 2015) deifica a un hombre arrogante y banaliza la actual tecnocracia, inútil para muchas cuestiones elementales de supervivencia.

Apoyada en un ensamble actoral vibrantemente dinámico, un soundtrack profuso en música disco y una actitud desfachatada a la Tony Scott (Unstoppable, 2010), Misión Rescate es sofisticado entretenimiento que hace una elegante alquimia entre lo absurdo y lo emocionante, dejándonos absortos por digerible ciencia y poniendo como una elaborada fantasía la supervivencia de la raza humana, no sólo en Marte, sino en la misma Tierra, ahogados en la comodidad de nuestro naufragio tecnológico.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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