‘La noche de las nerds’: parranda y madurez

La graduación marca una importante transición de educación y paradigmas. Más allá de las calificaciones y las aspiraciones durante la preparatoria, se convierte en el medio de la búsqueda y asimilación de experiencias físicas y emocionales que coquetean con las puertas de la adultez.

Desde el relajo gamberro de Superbad (2008) hasta la definición existencialista de Las ventajas de ser invisible (The Perks of Being a Wallflower, 2012) y The Spectacular Now (2013), el ocaso de la preparatoria en las eras millenial y Z han gozado del dominio de voces masculinas como vehículo de expiación de la adolescencia.

Caso contrario ocurre con la perspectiva de la mujer. Es menos frecuente encontrarla como la mirada central en el retrato de peripecias típicas de la edad de la punzada. No obstante, la tendencia parece revertirse de forma paulatina, encontrando proyección en destacadas propuestas como el dramedy de The Edge of Seventeen (2016) o la visión de Greta Gerwig sobre el proceso de independencia en Lady Bird (2017).

La noche de las nerds (Booksmart, 2019) logra también hacer lo propio al entremezclar comedia libertina con la asimilación de los súbitos golpes de la realidad. Amy (Kaitlyn Dever) y Molly (Beanie Feldstein), mejores amigas y estudiantes de su clase, deciden parrandear en la víspera de su graduación. Indispuestas a permanecer rezagadas de sus compañeros de generación, las chicas pretenden compensar en una noche los cuatro años que se auto negaron de vivir diversiones a causa de la obsesión por los méritos académicos.

En su debut como realizadora, Olivia Wilde construye una trama que retoma los elementos característicos del cine de adolescentes, centrada en jóvenes que, además de buscar pasarla bien, evolucionan conforme avanza el desenfreno nocturno. Molly y Amy transitan de la ensoñación del primer amor y el perfeccionismo intelectual hacia el relajo y la asimilación de experiencias que les brindan impresiones de la vida relacionadas con la sexualidad, las apariencias y los prejuicios.

El guion de Emily Halpern, Sarah Haskins, Susanna Fogel y Katie Silberman define también las personalidades y peculiaridades de sus personajes, concordantes en acciones y sumando importancia en el curso del relato. Todo ello es palpable conforme las protagonistas interactúan con padres despistados, maestros peculiares y sus propios compañeros de clase, entre ellos la irreverente Gigi (roba escenas Billie Lourd) y el adinerado Jared (Skyler Gisondo).

A su vez, coloca con acierto habituales gags referentes al sexo, al alcohol y al efecto de las drogas, añadiendo secuencias sensibles con respecto a los altibajos de la amistad, la sinceridad y el respeto por las decisiones ajenas. Inspirada en la faceta de la adolescencia retratada por Richard Linklater, Wilde toma también pizcas del humor de Judd Apatow, definiendo un estilo versátil que conjuga sarcasmos a los mensajes de superación personal, slow motions que define enamoramientos fugaces y animación que construye la psicodelia de una borrachera.

Carismática, ágil y con un soundtrack que acompaña a las muchachas, La noche de las nerds pisa terrenos conocidos del coming of age que personaliza gracias a una propuesta fresca y femenina que equilibra estilo, humor, sensibilidad y el efecto de las fiestas que desembocan en madurez.

Por Mariana Fernández (@mariana_ferfab)

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