‘H2Omx’: Una entrevista con José Cohen y Alejandra Liceaga

Ya sea por la falta de ella, las inundaciones o la contaminación, la Ciudad de México ha tenido un problema con el agua por muchas décadas. Dirigido por José Cohen y Lorenzo Hagerman, el documental H2Omx llega con el principal objetivo de alertar a la población sobre la escasez de agua en el Valle de México.

El filme trata de abordar el problema desde muchos puntos de vista, manteniéndose cerca de la gente que, de alguna u otra forma, se ve afectada, así como de expertos y personas que ofrecen posibles soluciones. Con motivo del estreno a nivel nacional de H2Omx, Butaca Ancha se sentó a platicar con uno de sus directores (Cohen) y la productora Alejandra Liceaga.

  • ¿Cómo surge el interés por hacer el documental? ¿Existe alguna experiencia más personal detrás del proyecto?

José Cohen (JC): Surge a raíz de una oportunidad de inscribir un proyecto al EFICINE (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional), pero sí hay ciertas motivaciones personales. La escasez de agua que año con año se sufre en la Colonia Roma, con los cortes para hacer mantenimiento al sistema Cutzamala, generalmente durante la Semana Santa. También mi frustración de tratar de cambiar el sistema de recibo de mi casa, que era de negocio en lugar de casa habitación; hacer ese trámite me tomó cuatro años. De igual forma, el futuro de mi hijos es la motivación personal.

  • ¿Cómo fue explorar las zonas marginadas de la ciudad?

Alejandra Liceaga (AL): Nos encontramos con la realidad de que la ciudad es como una olla, o un molcajete.  En las montañas alrededor es donde normalmente se recuperaría el agua, se recargaría el acuífero; el agua baja, fluye y llega al fondo de esta olla. En las laderas, en estas montañas, ahí es donde deberíamos permitir que se infiltrara esa agua, que se reabasteciera el subsuelo. Es algo que no hacemos. Entonces, las colonias alrededor del Distrito Federal padecen la falta de agua, siendo que están ubicadas en un terreno de infiltración; toda el agua pasa por enfrente de sus casas y se resbala.

Llegamos a estas colonias por el grupo de Isla Urbana, que tiene un gran arraigo ahí. Ellos trabajan mucho en esta zona y nos invitaron. En otras ocasiones, fuimos a una planta de bombeo de la Conagua, cerca de la carretera de Puebla. Ahí documentamos el gran problema de salud y de falta de agua de calidad que viven estas personas. Entrevistamos a algunas personas y siempre volvíamos a los lugares para darle seguimiento a las anécdotas del primer contacto.

El mapa de la historia era muy claro; sabíamos dónde estaban las instalaciones oficiales, del sistema de agua, de la comisión, dónde queda el sistema Cutzamala. El terreno estaba ubicado pero en este mapa teníamos que encontrar a nuestros personajes. Poco a poco lo logramos.

  • Durante este proceso de investigación, ¿cuál fue la mayor revelación para ustedes?

JC: Es un poco como te ocurrió a ti al ver el documental, nada más que para nosotros fue un proceso de cuatro años. Logramos encapsular toda la información en 70 minutos, y ahora somos ya ciudadanos bien informados. Queremos que empiecen a dialogar las autoridades y los expertos para llegar a la sustentabilidad en la Ciudad de México. Los mismos expertos nos recuerdan que si no empezamos a actuar hoy, en el 2025 habrá una gran crisis

AL: Yo no sabía que las aguas negras del gran canal descargaban en el Valle del Mezquital. Fue una gran revelación. Es el llamado Río de la Venganza; el agua negra descarga en el estado de Hidalgo. Normalmente no pensamos en nuestros desechos, no los vemos.

  • En el documental vemos a un personaje que capta el agua de lluvia. ¿Este proceso podría ser una de las soluciones a la escasez de agua?

JC: Es una de las soluciones. Se presentan varias. La potabilización de aguas residuales es otra gran solución; arreglar las fugas es fundamental para revertir la situación. En la película vemos todas estas cosas que ya se están haciendo, pero no hay un eje rector que dirija las acciones para que haya más corresponsabilidad y comunicación entre las personas que ya están haciendo algo. Sería excelente que las políticas públicas se transformen en políticas sustentables.

Los detergentes son un gran tema. Si hay una ley que prohíba a las empresas vender productos que no sean biodegradables, pues, ¿por qué no? Ellos lo pueden hacer, no hay que inventar nada, y en la medida en que haya reformas en la ley los productos se volverán más baratos también.

AL: Los productos tóxicos que consumimos, que están en nuestra casa; eso es algo de lo que debemos estar muy conscientes. Tenemos que dar un giro completo: como ciudadanos, empujar a que esa solución sea factible.

  • ¿Trataron de entrevistar a alguien de estas empresas contaminantes?

JC: Intentamos entrar a diferentes empresas y no pudimos. A nivel industria fue muy difícil. Lo logramos hacerlo vía aérea, observar sus desechos, pero en general tratamos de enfocarnos en esta ruta del agua y estos personajes que terminan sufriendo un daño colateral. Esta gente que vive al lado del Cutzamala y no tiene derecho al agua y tiene que ir en un burro por ella, o a robársela por otro lado. El señor del burrito que tiene que ir a una toma y vive ahí en las faldas del valle, cuando llueve ve antes sus ojos una cantidad de agua impresionante.

Ahí es donde empezamos a ver soluciones que ya están sucediendo en esa zona. Actualmente se recolectan más de 60 millones de litros de agua anualmente con los sistemas de captación de lluvia. No es ciencia cuántica, es tener voluntad y que los políticos se animen a tomar grandes decisiones para el Valle de México, aunque no sean obras a la vista de la población.

  • Otro aspecto del problema es la falta de conciencia de los ciudadanos, como se puede ver en esa escena con la grasa que los taqueros tiran al drenaje.

AL: ¡Sí! Los intentamos entrevistar (a los taqueros), pero no ese mismo día porque estábamos enfocados al trabajo de desazolve. Esa fue una sorpresa también. No sabíamos, sólo estábamos siguiendo un día en la vida del sistema de aguas en la ciudad y vimos varios trabajos de mantenimiento. Afortunadamente para nosotros, y para arreglar este problema, llegó el camión con los técnicos. Salió toda la mugre; tú viste cómo el señor levanta la tapa, sin guantes o mascarilla, y sale agua negra. No todos los desechos eran de los taqueros, pero como estaban ahí instalados, cada dos meses pasaba lo mismo

Los taqueros compraban el agua, porque no tenían, de la planta de tratamiento de Chapultepec. Cocinaban y lavaban los platos con agua tratada, no potable. Además, volcaban la cazuela en la alcantarilla. Tal vez hacemos esto mismo en nuestras casas: te queda un poco de aceite y lo tiras en el drenaje de tu fregadero. Es un hábito generalizado.

Le seguimos la pista a la calidad del agua y volvimos al lugar y nos enteramos de que ya tenían agua potable, les habían puesto una llave. Tratamos de platicar con ellos acerca del agua, si sabían cómo era la calidad de la que recibían, y nos dieron una maltratada tremenda.

JC: Ahí es donde políticas públicas sustentables pudiesen incidir. Si hubiese una reforma de ley en el Valle de México con multas graves a quien tire desechos al drenaje y sin corrupción, estaríamos del otro lado.

Queremos comunicar toda esta información encapsulada en una película; que el espectador salga con toda la película de la situación, literalmente, y sean ciudadanos que estén en mejores condiciones. Queremos tomar acción y también mandar soluciones. Esa es la meta que nos trazamos, y estamos contentos con el resultado.

Por Eric Ortiz (@ElMachoBionico)

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