‘Guardianes de la Galaxia’: Marvel y la irreverencia espacial

En los últimos años, los superhéroes de Marvel han logrado sobrepasar las páginas de las historietas para convertirse en protagonistas de cintas redituables capaces de complacer a seguidores del cómic y a una audiencia mayoritariamente ajena a dichas historias que jamás imaginó sentirse atraída por las hazañas y peligros típicos del género.

Pasando por el clasicismo en Los Vengadores (The Avengers, 2012), las secuelas de Iron ManEl Hombre ArañaThor Capitán América y un meritorio regreso de los mutantes en X-Men: Días del futuro pasado (X Men: Days of  Future Past, 2014), le llega el turno a Guardianes de la Galaxia (Guardians of the Galaxy, 2014), un peculiar grupo de “perdedores espaciales” alejados del prototipo convencional de los héroes marvelianos.

Peter Quill (Chris Pratt) es un cínico mercenario miembro de “Los Saqueadores”, que busca consagrarse como “Star-Lord” (casi siempre fallando en el intento) y roba una misteriosa esfera para venderla en el planeta Xandar. Eventualmente conocerá a Rocket Raccoon (Bradley Cooper), un desfachatado mapache parlanchín; Groot (Vin Diesel), un ecuánime extraterrestre con forma de árbol; Drax el Destructor (Dave Bautista), un violento hombre que busca venganza tras la muerte de su familia; y Gamora (Zoe Saldana), una habilidosa asesina de piel verde cuestionada por su nexo con Thanos. Los peculiares individuos estarán obligados a unir fuerzas para enfrentar a Ronan el Acusador (Lee Pace), un inclemente juez que busca el artefacto conocido como “Orbe”, pieza cuyo poderoso contenido es capaz de destruir todo lo que toque y tenga a su paso.

Estudios Marvel entrega su película número diez y, a diferencia de la oscuridad manejada en varios de sus héroes de antaño, recurre al humor y a la gracia en una ciencia ficción salpicada de acción, problemáticos antihéroes y con momentos dramáticos un tanto relegados ante la hilaridad de la propuesta.

Al director James Gunn se le puede perdonar un dudoso currículum conformado en la mayoría por trabajos poco atractivos como los guiones de las versiones live action de Scooby Doo. En colaboración con la guionista Nicole Perlman, se reivindica y presenta un vaivén de irreverencia en el desarrollo del relato (cercano a sus inicios con Troma), atisbado por personajes estrafalarios y renegados por la sociedad (un mercenario, una homicida y letales exconvictos) con singularidades propias que generan una inevitable empatía por sus respectivos carismas: Groot, con su rudimentario lenguaje de tres palabras, Quill, con su mordacidad; el sentido del deber de Gamora, el sarcasmo de Rocket y la seriedad de Drax.

Todos ellos, unidos en la odisea espacial a la que se embarcan, en palabras de “Star-Lord”, por tratarse de personas extrañas que perdieron algo importante en su oscuro pasado, encontrando gracias a ello la amistad y, claro, sin perder su naturaleza de malhechores con buen corazón. Incluso los villanos (aunque con los conocidos propósitos de destruir y convertirse en los más poderosos de la galaxia) son bien definidos en sus personalidades, con susceptibilidad a caer en la extravagancia de los susodichos guardianes. Ronan es sombrío y temible en sus imposiciones, Nebula (Karen Gillan), como su aliada, es brusca e impasible y en Thanos (Josh Brolin), aunque apenas perceptible en la caza del Orbe, puede constatarse su poderosa e imponente influencia en dicha galaxia.

La recreación kitsch en los alienígenas y en cada rincón galáctico (la recluida prisión en Kyln, el nido criminal en Knowhere o la vasta colección alienígena de El Coleccionador) homenajean a aquellos realizados en filmes memorables del género de los ya lejanos 80 como los años mozos de Star Wars, acompañándole melodías dignas de una sesión oldie en la aventura, desde el soft-rock setentero de 10CC y Redbone (con todo y pintoresco baile cortesía de Star-Lord), la Piña Colada Song de Rupert Holmes o el rescatado Hooked on a Feeling de los suecos Blue Swede.

Visualmente atractiva, con buenas actuaciones, ingeniosa, honesta y con el simple propósito de entretener sin miramientos ni concesiones, Guardianes de la Galaxia se suma al universo fílmico de Marvel como una de las menos convencionales en su repertorio por la ligereza en el retrato de la odisea sideral, pero lo suficientemente efectiva para augurar que el grupo de excéntricos protectores continuará protegiendo la galaxia… muy a su particular manera.

Por Mariana Fernández (@mariana_ferfab)

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