El tema de la decimoséptima edición del Guanajuato International Film Festival (GIFF) son los desplazados, aquellos habitantes de la sociedad que se vieron forzados a vivir en el margen o fuera de su ambiente natural. Obligados a adaptarse, sobrevivir y aceptar lo que la vida les entregue. Una temática que marcó la segunda jornada del festival.

Macondo: Travesuras

Si ayer hablábamos de Rich Hill y su crónica de un grupo de niños que difícilmente podrán adaptarse a la sociedad, Macondo pareciera ser una continuación de esa temática, aunque la acción se traslada a Austria y tiene como protagonista a un pequeño checheno musulmán muy travieso.

La cinta de Sudabeh Mortezai recuerda por momentos a Ilo Ilo (2013), de Anthony Chen, y su hiperactivo protagonista en busca de un modelo adulto al cual seguir. Sin embargo, para Mortezai la crisis de su retratado es de identidad: sin padre, con una madre ausente y fuera de su hogar natal, ¿de qué otra forma podría comportarse? Es una pena que el último tercio de la película no entregue lo anunciado.

Las horas contigo: Maternidad

Ema (Cassandra Ciangherotti) nunca pudo relacionarse con su madre, Julieta (María Rojo), una famosa cantante. Por eso fue educada por su abuela (Isela Vega), quien se convirtió en su sostén emocional. Cuando la anciana cae en cama y la muerte toca a la puerta, las tres se ven forzadas a convivir bajo el mismo techo, una experiencia que las llevará a reconocerse, aceptarse y reflexionar sobre su papel como mujeres y madres.

La ópera prima de Catalina Aguilar Mastreta es un melodrama correcto, bien ejecutado, donde no parecen sobrar planos. Un guión convencional que se ve elevado por las actuaciones del trío protagonista, el buen ritmo impuesto por la novel directora y ojo certero para los detalles. De tener un buen plan de mercadotecnia, la cinta podría convertirse en un taquillazo. La hija de Héctor Aguilar Camín y Ángeles Mastretta se posiciona así como un talento a seguir, a pesar de lo académico de su propuesta, gracias a una cualidad que pocas veces se aplica en el cine nacional: el sentido común.

Pescar sin redes: Contra la pared

Producido por la revista VICE, este largometraje pareciera en primera instancia ser el ying del yang retratado por Paul Greengrass en Capitán Phillips. Y hasta cierto punto lo es, estamos ante el secuestro de un carguero por parte de piratas somalíes visto desde la perspectiva de estos últimos.

Sin embargo el director Cutter Hodierne no está interesado en soltar netas existencialistas sobre la situación de los forajidos o la bravura de los rehenes, apenas comienza la cinta sabemos que los personajes están condenados, la redención nunca es una opción porque la vida pocas veces la otorga. De no tener un trazo tan esquemático, Pescar sin redes podría generar una reflexión más resonante. Será para la próxima.

El pozo y el péndulo: Serie B

Roger Corman es una leyenda viviente del cine y el entusiasmo de los asistentes a la función de El pozo y el péndulo -programada en un panteón, ni más ni menos- fue una demostración de la vitalidad de su legado. Siempre jugando en la periferia del cine norteamericano con presupuestos limitados, esta pieza perteneciente a su “Periodo Poe” es uno de sus trabajos más logrados gracias a su pulcra puesta en escena, un sentido estético envidiable y una inolvidable actuación cortesía del gran Vincent Price. Es interesante comprobar cómo sigue funcionando con el público nuevo a más de 50 años de su estreno.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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