Este año, el Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM) inició sus exhibiciones con el muy esperado largometraje de Hayao Miyazaki Se levanta el viento (Kaze tachinu, 2013) y no es para menos, pues además de la expectativa de una nueva aventura fantástica queda la nostalgia de lo que ya no volveremos a ver. El retiro inesperado de Miyazaki (anunciado en el Festival de Venecia el año pasado) ha dejado a muchos con la aflicción y con el recuerdo de haberle dado un significado diferente a las películas de genero romántico, con la enseñanza de que las caricaturas no sólo son para los niños, sino para todos los soñadores.

Se levanta el viento recrea la historia de Jiro Horikoshi, un joven ingeniero famoso en la Segunda Guerra Mundial por haber diseñado las aeronaves usadas por el ejército japonés en aquella época, no obstante, el filme está basado en una novela publicada por el escritor Tatsuo Hori.

El creador de El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi, 2001) y El castillo vagabundo (Hauru no ugoku shiro, 2004) ha mantenido nuestras expectativas a lo largo de su trayectoria. Además de su incomparable y única percepción del amor y la imaginación, Miyazaki siempre nos ha llenado de belleza visual que complementa el guión narrativo de una manera envolvente y pasional; un ejemplo son los escenarios que recrea, a través de los cuales nos muestra un Japón místico, colorido y fantástico; aunado a los tonos cálidos que suele utilizar, la intensidad de los colores denotan utopía pura.

A nivel narrativo, Hayao Miyazaki utiliza como tema base el amor, y es aquí en donde destacan su genio y creatividad, pues en las películas melosas, cursis y románticas de Hollywood el drama suele tener acciones totalmente esperadas, unas más incoherentes y ridículas que otras pero al final es lo mismo, dramas en donde los personajes principales suelen enamorarse de los subordinados o viceversa; las películas comerciales suelen terminar en boda o arruinando una, en fin, películas que destacan más la falta de “amor” o sucesos románticos en la vida.

Miyazaki, por el contrario, ese sentimiento de soledad y falta de amor  lo canaliza en la creación de un antihéroe, reflejado en el personaje principal, en sus sueños, aspiraciones, miedos y barreras, en donde el personaje secundario tiene su parte en la historia, su razón de ser y a quien también se le toma en cuenta haciéndole ver al personaje principal que nunca va a estar solo.

Los conceptos de amor van más allá que su propia creatividad. Parte de la magia del cine y del discurso de Hayao es lo que la situación te hace sentir; la impresión de fantasía es tan vívida que al pasar cada minuto del filme no deja de impresionar. Ahora bien, otro de los elementos únicos del cofundador de Studio Ghibli son la genialidad de sus personajes, en la mayoría de sus largometrajes el personaje estelar es una mujer. Entre guerreras, inocentes, trabajadoras y soñadoras existe una mente inquieta detrás de ellas. Cada personaje representa un arquetipo definido por el interés a un bien común o por el simple hecho de creer que hay algo más en la vida que simple materialismo.

Un claro ejemplo está en Nausicaä del valle del viento, sobre una guerrera cuya pasión radica en sus propios sueños. Una vez presentando al antihéroe, Miyazaki le da un papel casi tan importante como el principal a sus personajes secundarios, cada uno de ellos, dependiendo de la película, representa una parte del personaje principal, es decir, los personajes en conjunto forman en esencia el amor mismo desencadenando una trama tan magnifica que te hace volver a creer en el amor, tanto físico como en el de uno mismo. Miyazaki hace del espectador un individuo más seguro, en el aspecto de que no es malo soñar y mucho menos en grande.

Es por eso que los personajes secundarios suelen representar las piezas clave dentro de la trama, pues en su mayoría constituyen características utópicas como los Kodamas, en el caso de La princesa Mononoke. No cabe duda de que, hasta cierto punto, el cineasta japonés es el todo de cada uno de sus héroes, y es por eso que denota la agudeza en todos sus proyectos; es emocionante creer que todos son parte de su personalidad.

Es por lo anterior que la presentación del FICUNAM de este año con Se levanta el viento se vuelve más emotiva y acechada, ya que es su primer largometraje basado en una historia real y considero que será emocionante apreciar cómo aterriza su creatividad y la visión que tiene del amor frente a un tema complejo como lo es la época que vive Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Por Marlene De la Fuente (@Delafontina)

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