‘Fantasmas del pasado’: Gasparín wears Prada

El arte abstracto abre canales comunicativos que el arte figurativo, al menos el que no es estimulante, cierra totalmente con el sentido. Estos senderos pueden ser de distintos tipos: sensoriales, místicos o, incluso, metafísicos y pueden estar presentes no sólo en la pintura sino también en el cine. En su más reciente largometraje, Fantasmas del pasado (Personal Shopper, 2016), el cineasta francés, otrora crítico, Olivier Assayas usa esta idea sobre lo abstracto para construir una serie de elipses narrativas que gravitan alrededor de una intrigante Kristen Stewart.

Fantasmas del pasado presenta a Maureen Cartwright (Stewart), una joven estadunidense que vive en Francia y que para poder pagar la renta se convierte en la “compradora personal” de una famosa y flemática modelo, comprándole ropa, zapatos y accesorios en exclusivas boutiques al tiempo que busca comunicarse con su fallecido hermano gemelo.

Usando como punto de partida una reflexión sobre la obra de la artista abstracta sueca Hilma Af Klint, la película funciona como un símil de su protagonista: elegante, atractiva y andrógina, pero humana, genuina y confundida más que confusa. La identidad difusa de Maureen, quizá después de la muerte de su hermano gemelo y con el que comparte una cardiopatía congénita, se acentúa con su trabajo que consiste en comprar ropa para una mujer que, como fantasma, hace apariciones muy esporádicas y fugaces, en las que dice muy poco.

Assayas continúa el idilio creativo con Kristen Stewart que nació en la delicadeza teatral de Las nubes de María (2014), dándole un papel que se ciñe a su persona fílmica como una fina pieza de alta costura y Stewart transmite esa vacilante inseguridad que se transforma en magnético pánico cuando comienza el texting paranormal.

Las ambiciones de Assayas son evidentes a lo largo de la película, pero después de una esperada, aunque estéticamente bella, resolución del misterio central, el cineasta francés divaga y encuentra serias dificultades para poder anudar la plétora de ideas y conceptos en una resolución satisfactoria.

Fantasmas del pasado es una película de una elegancia espectral y de aspiraciones metafísicas cuyo problema central radica en su difusión pero en muchos aspectos similar a las sensaciones y temas de una cinta como El eclipse (1962), de Michelangelo Antonioni, con una protagonista, que al igual que la película de Assayas, vive en medio de muchas realidades y no pertenece a ninguna, un fantasma al que no se le adhiere ningún vestido.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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