“El Paypal nos da terror”: Una entrevista con Raúl Fuentes sobre ‘Anadina’ y el crowd funding

Con Todo el mundo tiene alguien menos yo el director Raúl Fuentes logró un éxito moderado, pero a la vez sorprendentemente grande. Las salas llenas en la Cineteca Nacional para ver su debut, una cinta hermética en blanco y negro sobre el amor entre una intelectual y una jovencita de preparatoria, fueron un gran auspicio para la carrera de Fuentes. Ahora él prepara su segundo largometraje, Anadina, una historia de ciencia ficción sobre una muchacha que viaja desde un futuro en ruinas para averiguar si el pasado prometía algo mejor que la devastación. Para realizarlo, Fuentes decidió conseguir parte de los fondos en la plataforma online Fondeadora. Su postura es a la vez práctica e intelectual; una crítica contra el Estado como el único mecenas cinematográfico. A continuación reproducimos parte de la conversación que sostuvo Butaca Ancha con el director y su productora, Fernanda Fuentes.

Butaca Ancha (BA):¿Qué los llevó a tomar la opción del crowd funding?

Raúl Fuentes (RF): En este proyecto queríamos hacer una película en la que no tuvieran que intervenir los fondos del Estado. Creo que es obligación del Estado apoyar el cine, pero creo que es perjudicial que todo el cine tenga fondos del Estado. Creo que tendría que haber una industria que permita que el Estado no pague todas las películas. Con todas me refiero al 90 por ciento. La otra cosa que me llevó a mí a pensar eso es que cuando pides fondos de Imcine tienes que estar sujeto a un consejo de sabios que decide cuál es el proyecto que vale la pena filmar y cuál no. Yo no quería pasar ya por eso. Y además quería permitir a la gente decidir en qué gastar su dinero. A fin de cuentas, cuando ese consejo de sabios decide qué película se hace están tomando dinero de los ciudadanos. Entonces este pequeño porcentaje de la película que viene de Fondeadora es como permitir a la gente que decida: si le late el proyecto, que invierta. Obviamente hay gente que apoya porque tenía la mano torcida: son amigos nuestros pero también es bien padre cuando alguien que no conoces le apuesta cuatro mil pesos a tu proyecto porque le gustaría ver eso en pantalla.

Fernanda Fuentes (FF): A mí, cuando Raúl me lo mencionó, me dio un poco de… no desconfianza porque yo ya conocía Fondeadora, pero me dio miedo. Afortunadamente pensamos en una cantidad bastante accesible. Y después escuché la historia de un amigo de Raúl que se llama Jesús Quintero, que hizo un largometraje que se llama Velocirráptor. Su experiencia fue muy positiva y ahora nos está orientando. Ha sido mucha chamba pero paralelamente estamos llevando otro proyecto que también queremos que concurse. Lo padre de Fondeadora es que tiene una meta visible. Cada día estás viendo qué te falta y ellos te orientan, te sugieren cosas y se vuelve algo mucho más real. Sí lo repetiría más adelante, pero con una estructura mucho más establecida. Hemos ido descubriendo cosas sobre la marcha.

BA: Es parcial entonces el presupuesto que van a recibir de Fondeadora…

RF: Sí. Para hacer Anadina ya teníamos casi todo pero nos acabamos gastando todos nuestros favores. Lo siguiente tendría que ser vender el coche de Fernanda. Sí es parcial pero es una parte muy importante.

BA: Hasta el momento han juntado un poco más del 50 por ciento. Les quedan siete días. Creen poder lograrlo?

RF: Muchos de mis amigos, como buenos mexicanos, se van a esperar hasta el último momento para llamar y decir: “Ay, cómo se fondea”. Yo no estoy tan seguro de que lo logremos, pero Fernanda sí.

FF: Algo que pasa mucho es que, por ejemplo, conozco alguien en mi trabajo ya mayor y me pregunta qué es eso de fondear. Yo le explico que es como pasar el sombrero. Y luego me pregunta “¿Pero entonces tengo que poner mis datos en la computadora con esos entes del mal?”. Bueno, si te da mucho miedo ve a Oxxo o al banco. México es un país que está muy retrasado en cuanto al uso de tecnología.

RF: El Paypal nos da terror.

En este sentido, ¿que creen que sea mejor la fundación de una industria o esta opción que están tomando del fondeo masivo?

RF: Yo creo que tendrían que ir las dos cosas de la mano. Creo que es una opción que tendría que incorporarse a una industria, como sucede en otras partes del mundo. Si se conjuntaran las dos cosas se podría consolidar un poco más la industria.

FF: Hace poco fui a un taller de producción de cine independiente que dio un gringo que trabajó con Jarmusch y yo pensé que iba a llegar a decirnos el gran secreto que habíamos estado esperando. Lo que nos dijo fue: “No se quejen no chillen. Tienen muchas formas de hacer cine que no hay en otros países”. Nos decía que en Bélgica hay fondos parecidos a los que entrega el Imcine. Ya no es como a principios de los años 90, cuando los actores se quejaban de que no había una industria. Es interesante explorar esto del fondeo porque te contacta con la gente. Si nos organizamos como mexicanos para otras cosas así como nos organizamos en esto todo estaría mucho mejor.

BA: Por la parte de la producción hay cambios pero hay otro tema importante, que es la audiencia. ¿Está respondiendo bien a este tipo de cine? Lo que vemos normalmente es que las salas se abarrotan cuando está Transformers. ¿Qué necesitan ustedes de la audiencia para que se dé este cambio?

RF: Como dices, hay problemas para llevar a la gente a las salas pero no sólo del cine mexicano. También en Estados Unidos. Cada vez son menos las películas que hacen que la gente abarrote las salas. Hay ciertas superproducciones con las que se pueden llenar tres o cuatro salas. Antes cada película que traían de Estados Unidos hacía eso pero ahora son pocas. Por otro lado, creo que sí hay público para todo. A mí me cambió la forma de ver eso Todo el mundo tiene alguien menos yo. Pensé que iba estar una semana en dos salas y después iban a quitarla. En Cinemex estuvo un mes. Si una película en blanco y negro que no es precisamente de acción duró eso, creo que es algo bueno. Incluso en la Cineteca fue para mí una sorpresa que durara tanto tiempo: duró 16 semanas. Era para mí muy grato ir y ver que había salas llenas para ver una película que no es fácil y que no tuvo absolutamente nada de difusión. Fue un boca a boca por completo. Sí hay audiencia; lo difícil es conectar con ella y hacer más profesional la distribución.

Para apoyar a Anadina pueden acceder a la página de Fondeadora dando click aquí o en el enlace debajo.

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