‘Arcade Fire: Miroir Noir’: La intensidad del concierto

Esta película de concierto no se parece a otras. Tal vez eso sea porque no existe en la actualidad otra banda como Arcade Fire, y sí, entiendo que la banda tiene muchas influencias diferentes como David Bowie, Bruce Springsteen y muchas, muchas, más que les ayudan a darle forma y dirección a su sonido, pero nadie ha podido mezclar de una manera tan efectiva la energía del rock, hermosas letras, instrumentalización tan épica y clásica al mismo tiempo y todos los conceptos que le inyectan a cada una de sus acciones.

Su show en vivo esta lleno de intensidad y pasión. Y Miroir Noir capta todo esto, entre muchas cosas más, de la única forma en la que tiene sentido hacerlo, de una manera rápida, con cambios constantes en la paleta de color, en los filtros y mucho movimiento de cámara, que se siente libre, pero nunca fuera de control.

Vincent Morriset, el director, y Vincent Moon, encargado de grabar, logran capturar cada momento importante, ya sea durante las sesiones de grabación en la iglesia/estudio, sus presentaciones en vivo y todo lo que sucede detrás de bambalinas con un estilo sencillo, basado principalmente en las tomas hechas con cámara en mano. Esto se debe a la historia que los dos comparten con la banda canadiense: Morriset ayudó al grupo a crear un video interactivo para su disco Neon Bible y Moon grabó los Takeaway Show, para el reconocido sitio de internet La Blogotheque, de Arcade Fire interpretando ‘Neon Bible’ en un elevador (este segmento también aparece en el documental).

La misma idea que permea todos los videos de La Blogotheque esta presenté en la cinta. Ese sentimiento de capturar al músico en un lugar en el que normalmente no estaría. Todo con la banda como centro, con poca producción, mucha imaginación y música. Ejemplos: Win Butler y su esposa, Régine Chassagne, cantando en un elevador, canciones en cuartos iluminados con sólo unas pocas velas y la versión a megáfono en medio de los asistentes a uno de sus shows en París.

Este mismo enfoque da un detalle preciso de lo que fue la grabación del segundo disco de la banda (Neon Bible). Ver momentos que antes sólo eran sonidos, como la escena de la grabación del coro gospel para la canción ‘Antichrist Television Blues’ o a la orquesta alcanzar el clima de ‘Intervention’, todo esto acompañado de esas personas que componen a la banda hace que la experiencia sea única, tal vez más sí eres fan de la banda. Y aún si no eres un fanático es posible apreciar muchos de estos elementos.

Ésta es una película sobre una banda en la que la música solo es una parte de un todo mucho más grande. Es un error despegarle los ojos a la pantalla, aunque sea por un momento, las imágenes logradas por Morriset durante los conciertos son igual de cautivadoras, igual de importantes. Ver las acciones de cada uno de los miembros del grupo mientras se desempeñan en sus tareas, ya sea gritar “Hey!” o aporrear un tambor o lo que sea que se tenga a la mano con unas baquetas. Todo queda capturado, todo se vuelve parte de la experiencia que es Miroir Noir.

Hay otros elementos que componen al filme y lo hacen algo único. Momentos raros en los que el enfoque experimental toma las riendas. Son muchos, pero nunca descarrilan a la cinta de su objetivo principal, la banda y su música. En especial el audio de los correos de voz, que formo parte de la campaña viral de la banda en la que se podía marcar a una hotline (1-866-NEON-BIBLE) para escuchar 30 segundos de una nueva canción, y que van de personas que declaran que Arcade Fire les salvó la vida, a las que los odian con pasión y aquellas que no tienen ni idea de a dónde están llamando o que están escuchando.

Las reacciones del público durante las escenas en vivo (en especial los coros de “Oooo” al final de ‘Rebellion (Lies)’ para pedir una canción más), los elementos experimentales que parecen estar fuera de lugar pero sólo agregan a la experiencia, la mirada con detalle al proceso de grabación. Todos estas cosas sólo ayudan a confirmar lo que ya había dicho al principio. Arcade Fire no es como ninguna otra banda.

Por Xavier R. Vera (@SoyXavito)

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