Una entrevista con Martín Rejtman sobre ‘Dos disparos’

Un suicidio detona las acciones de Dos disparos (2014), la nueva comedia del cineasta argentino Martín Rejtman. La cinta llega a cartelera después de su pase en el Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM). Tuvimos oportunidad de sentarnos a charlar con el director sudamericano sobre la película, sus orígenes, los elementos recurrentes que aparecen en su trabajo, la situación del cine argentino y más. A continuación la entrevista:

Butaca Ancha (BA): ¿Cómo fue la gestación de Dos Disparos?

Martín Rejtman (MR): Siempre, los procesos de escritura de mi guión son muy largos y complicados. En realidad empiezan de muchas maneras diferentes. De pronto, aparecen algunas ideas que empiezan a revelar algo de la trama y del relato. En este caso, una de las ideas es, sin duda, la secuencia inicial de la película, donde el chico se pega dos disparos y sobrevive. Eso es algo que me contaron hace poco, sobre un chico que lo hizo y sobrevivió. A partir de esa situación comenzó la película. Comencé el desarrollo pensando que iba a realizar algo totalmente ajeno a mi cine, lo que, creo ahora, es una estupidez, ya que detesto el cine sin humor. Detesto cualquier cosa sin humor. Creo que el humor es lo que nos permite estar alerta, tomar distancia de las cosas y sobrevivir. Sin humor, no podemos ser mínimamente críticos. Mis películas son una especie de híbrido entre cine de arte y otro tipo de cine. Nunca son cien por ciento cine de arte, ni tampoco otra cosa. Son algo intermedio que traté de cambiar. Pero creo que al final de cuentas fracasé.  Aunque es un fracaso exitoso, de manera paradójica. Porque creo que hubiera sido un error enterrar el humor de lo que hago.

BA: ¿Cómo vas sumando todos estos elementos que encontramos usualmente en tus filmes?

MR: Yo comienzo a realizar la película sin una trama previa en la cabeza. Lo que tengo son más bien situaciones y personajes que se desenvuelven dentro de estas situaciones. Esto se va uniendo para que en algún momento aparezca una trama. Todo es la misma cosa; es algo bastante orgánico. No es que tenga una trama que haya que llenar con situaciones, o con diálogos, o con escenas, sino que éstas van desarrollándose.

BA: En Dos Disparos se observa una gama de edades… Y, si se analiza tu filmografía, se observa un crecimiento en los personajes. ¿Eso está vinculado al crecimiento personal o es mera coincidencia?

MR: Es algo bastante personal. En mis películas anteriores existía un corte generacional. Rapado, posadolescentes. Después van  llegando  a  los  30,  después  a los 40. Cuando me di cuenta del patrón, de una situación bastante sistemática, pensé que había que integrar todas estas generaciones en la película y esto hizo que existieran más personajes.  Al ser toda una familia la protagonista, funciona todo diferente. Antes era un personaje protagónico y unos personajes satélite, que con sus historias circundaban al primero. Ahora, con tres protagonistas hay muchos más satélites, lo que obliga historias mucho más abiertas que se van dispersando… Muy cercano a los últimos cuentos que escribí. Supongo que el crecimiento tiene que ver con que lo que uno escribe, tiene que ver con lo que uno vive. Las historias de las que hablo son bastante personales, entonces están totalmente relacionadas.

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BA: ¿Cómo es para ti el acercamiento para crear  un texto o una película?

MR: Son muy diferentes. En la literatura las cosas fluyen mucho más, de manera más continua. En el cine es todo más fragmentario. Estoy consciente de que todas esas situaciones tienden a estructurarse en una trama. La estructura en el cine, me parece, es más importante que la de un cuento.

BA: ¿Consideras la existencia de un universo “rejtmaniano”…  donde los personajes de tus libros y de tus filmes converjan, se encuentren e intercepten?

MR: Las  experiencias humanas son limitadas. Llega un momento en el que los elementos comienzan a mezclarse. Hay muchos elementos que se repiten. En esta película me veía haciendo planos donde pensaba: “Este plano ya lo hice en otra película” Los planos de la cocina son planos que ya hice en Silvia Prieto. Pero ¿de cuántas maneras se puede filmar una cocina? Me gusta realizar planos medios y eso me limita a filmar determinadas cosas de determinada manera.

BA: De cuando filmaste Rapado, ¿cuánto ha cambiado en Rejtman a hoy en día?

MR: En cuanto a mí, como realizador, no veo mucha diferencia. Filmé de una manera muy similar a la que filmé mi primera película.  Siempre trato que mi equipo esté conformado por gente nueva. Esto implica un  aprendizaje constante sobre cómo relacionarse y entenderse tanto como equipo y actores. Eso me pone en rol de principiante. Preparé muchísimo la película, la puesta en escena, todo. Ensayos y guión. El grupo de flautas estudió durante meses para los playbacks. Pero en el momento de la puesta en escena, no tenía idea. Cada día era un desafío, como si aprendiera a hacerlo por primera vez. En Rapado me preparé mucho más, pero tenía menos confianza.

BA: El cine argentino, desde que irrumpiste con Rapado, ha cambiado enormidades. ¿Qué cambios consideras importantes de esa época a hoy en día?

MR: Realmente sólo que el hacer cine es mucho más fácil. Las ideas siempre han estado, sólo es más fácil hacerlas

BA: ¿Te gusta algo del cine argentino contemporáneo?

MR: No veo tanto cine reciente. Me gusta mucho lo que hace Lucrecia (Martel) y el cine de Lisandro (Alonso). Pero realmente no veo más que puros clásicos, no tanto cine nuevo.

BA: ¿Y cine mexicano?

MR: Tampoco estoy tan familiarizado. Realmente me gustaría conocer mucho más. Conozco a los importantes, (Carlos) Reygadas… Espero encontrarme pronto con algo nuevo.

BA: ¿Qué fue lo que más disfrutaste de Dos disparos?

MR: Lo que más disfruto es la puesta de sonido.  Ya está todo hecho y disfruto mucho la cuestión sonora. Me gusta mucho y soy un  poco obsesivo en  ello. Es una etapa en la  que ya nada puede ir mal.  También la paso muy bien al editar. Disfruto parcialmente de todos los elementos de una película. Siempre hay un estrés muy grande, una sensación de que algo puede salir mal. Cada una de las cosas que hay en una película es complicada. Por ejemplo: Mariano, el protagonista, tuvo que aprender a nadar. De los personajes que manejan, ninguno sabía hacerlo. El chico de la moto tuvo que aprender a andar en ella. Los chicos de la flauta, lo mismo. Cada cosa era complicada y difícil.

BA: A la distancia, ¿cómo observas el filme de cuando lo concebiste, al producto  final?

MR: Las películas no las vuelvo a ver. Ésta sólo la he visto dos veces. Una en Toronto y otra en Locarno. La película ya pasó. Ya fue. Hay que seguir a otra cosa, a lo que sigue. Tengo que reflexionar un poco, pero tengo que avanzar.  Al igual que mis personajes, que son muy poco reflexivos, yo soy igual. Inclusive, un poco menos que ellos. Realmente no me gusta mucho reflexionar sobre mis películas ya terminadas.

BA: ¿Tendremos que esperar mucho para una nueva película de Rejtman?

MR: Actualmente estoy trabajando el guión de mi próxima película, que espero terminar muy pronto. Tengo muchos viajes en tiempo próximo, que espero no me compliquen la realización de un nuevo proyecto, para el cual tengo que aprender a escribir en los viajes.

BA: Seguro habrá muchos chistes de aeropuertos.

MR: Espero que no. (Risas)

Por Pedro Segura Bernal (@pedroemilio)
*Publicada en versión mas breve en el Diario FICUNAM 2015,
retomada con permiso de su autor.

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