‘Kong: La Isla Calavera’: Bestias del apocalipsis

Kong: La Isla Calavera (Kong: Skull Island, 2017), el regreso del gran simio al cine luego de 12 años de ausencia, no sigue la línea de los remakes del clásico de 1933 que dirigieron John Guillermin y Peter Jackson en 1976 y 2005, respectivamente. Basta recordar el proverbio con el que da inicio la película original de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, el cual hace énfasis en la relación que se desarrollará entre “la bella y la bestia”. Fay Wray (33), Jessica Lange (76) y Naomi Watts (05) dieron vida a personajes femeninos con contextos diversos pero con desenlaces en esencia similares; simplemente evolucionó la empatía por King Kong, del miedo total de Wray hasta que Watts pudo hacer reír al gorila. Si bien la joven actriz Brie Larson aparece en esta nueva versión como una fotoperiodista que se involucra en la clásica expedición que llevará a los protagonistas a una misteriosa isla en el extremo oriente, su eventual interacción con la bestia queda reducida a un trío de escenas, siendo más un guiño a sus antecesoras que el principal móvil de la trama.

Situada a principios de los años setenta –con un soundtrack plagado de bandas clásicas de rock ’n’ roll como Creedence Clearwater Revival, Black Sabbath y The StoogesKong: La Isla Calavera mantiene la noción del incesante interés por lo desconocido, que en ocasiones esconde algo más. Empero, la industria del entretenimiento que en filmes anteriores sirvió como trasfondo para exponer la avaricia y la estupidez de los humanos (incluso en King Kong vs. Godzilla, de 1962, los japoneses quieren a Kong para mejorar sus ratings en televisión) no tiene cabida aquí, dando paso a que el gobierno de Estados Unidos, en su afán por “ganarle” a los rusos, esté detrás de la misión en la isla, donde se encontrarán con una muralla y un grupo de nativos que ven como un dios –defensor en esta ocasión–  al mítico Kong.

Kong: La Isla Calavera tiene la parte final de la Guerra de Vietnam como contexto histórico (aunado a que hay referencias a la Segunda Guerra Mundial y más de un guiño a Apocalipsis ahora); esto es una buena indicación de sus intenciones reales, más cercanas a la acción de los combates que a desarrollar otra vez la historia que todos conocemos. Incluso los líderes de la tradicional facción humana que no tiene compasión por Kong son muy diferentes al cineasta Carl Denham o al petrolero Fred S. Wilson. John Goodman es un investigador mientras que Samuel L. Jackson interpreta a un importante soldado que –a diferencia de algunos miembros de su escuadrón que anhelan volver a casa luego de Vietnam– no desea abandonar la guerra; ambos en algún punto quieren a como de lugar la destrucción de Kong, motivados por un sentimiento de venganza, lo que propicia que la película no escatima en acción. Kong, de hecho, aparece para atacar desde la primera secuencia, algo que no es nada común dentro del cine de monstruos gigantes.

Esa es precisamente la clave de Kong: La Isla Calavera. Es un filme diferente sobre Kong, donde los supuestos protagonistas, Tom Hiddleston como un ex miembro del ejercito britanico contratado para guiar la expedición y la antes mencionada Larson, realmente no brillan por encima de un ensamble actoral en el que reconocemos a dos de los jóvenes de Letras explícitas (Straight Outta Compton, 2015) y por supuesto a John C. Reily; éste último como un veterano de la Segunda Guerra Mundial que funge como un buen comic relief y también ayuda a que los nuevos “huéspedes” de la Skull Island comiencen a sentir empatía por los nativos y su rey. Ahí estarán, entonces, los momentos de choque entre un memorable Samuel L. Jackson sediento de sangre y los verdaderos héroes, aunque sin duda Kong: La Isla Calavera no es tan emotiva, ni épica, como sus predecesoras. El rey no terminará lejos de su hábitat, como dicta el relato tradicional, aunque sí peleará con otras enormes criaturas, algo que también está presente desde la original (en aquella versión Kong despacha a varios dinosaurios); solo que ahora el espectáculo de los combates es la verdadera atracción dado que, como bien saben, el regreso del icónico personaje es parte del nuevo universo compartido MonsterVerse. En ese sentido –y luego de ver el glorioso caos en Kong: La Isla Calavera–, Godzilla vs. Kong (2020) promete bastante.

Por Eric Ortiz (@ElMachoBionico)

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