‘John Wick 2’ y el slapstick moderno

Keanu Reeves debe ser una de las estrellas de acción más atípicas del cine. Su semblante apenas expresa lo necesario y su boca emite un par de palabras nada más, es su estoica presencia lo que hace funcionar a sus personajes. Silenciosos y mortales.

La franquicia de John Wick descansa en dicho carisma y en la trabajada coreografía de sus secuencias de acción. El fn de semana se estrena un nuevo capítulo en la saga del “Boogie Man”, donde Wick debe saldar una antigua deuda de sangre mientras intenta hacer efectivo su retiro, dos de nuestros colaboradores discuten al respecto:

Rafael Paz (@pazespa): Debo decir que John Wick 2: Un nuevo día para matar (John Wick: Chapter 2, 2017) me sorprendió. Al igual que de su primera parte, esperaba muy poco de una secuela que parecía tener de arranque bajos niveles de fibra. La sorpresa, me parece, se debe a que Chad Stahelski, el director, sabe crear divertidas y elegantes escenas de acción o, dependiendo del caso, secuencias dignas de un videojuego (Assassin’s Creed quiso hacer algo similar, aunque sin éxito).

Lo mejor de John Wick 2, y de la franquicia en general, llega cuando todos los involucrados se enfocan en ejecutar lo que mejor saben hacer. Menos mitología y más golpes. La fórmula funciona, no obstante el factor sorpresa sea inexistente. ¿Qué piensas Jorge?

Jorge Negrete (@jjnegretec): Que bueno que lo preguntas Rafael, porque pienso muchas cosas sobre John Wick. Me parece que su más grande mérito radica en atacar directamente lo lúdico. Como mencionas, lo único que esperamos de una película como ésta, y particularmente después del festín de sangre y absurdismo frenético de la primera parte, es obtener más de lo que habíamos disfrutado tan ampliamente antes. Sólo que en esta ocasión con una construcción de sus secuencias de acción tan sublime y precisa como hilarante y brutal.

Justo al inicio hay una escena en la que se ve en un edificio una proyección de una película de Buster Keaton, lo que pone perfectamente el tono de lo que seguirá: la trepidante aventura de un hombre que rebasa los límites del cuerpo y que simplemente demanda nuestro asombro y goce. Como bien apuntas, podemos prescindir de una mitología endeble y solo sigamos la línea que John Wick nos marca. ¿Crees que eventualmente el ingenio formalista acabe? ¿Qué viste en esta secuela que no tuvieras en la parte anterior?

@pazespa: En realidad, nada. Si la anterior partía de un momento verdaderamente conmovedor (la muerte de un perro justificaba la matanza posterior), aquí arrancamos con una secuencia que no tiene mucha lógica: Wick recuperando su auto y haciendo las paces con la mafia rusa por los cadáveres del capítulo anterior.

Creo que lo disfrutable de una película como John Wick es su cadencia, mientras Hollywood vive intentando adaptar videojuegos, aquí hay un director (Chad Stahelski) que captura perfectamente la experiencia de uno. John debe pasar olas de malos sin rostro (cuando hay pocos extras lo mejor es ponerles un pasamontañas) y de vez en cuando enfrentar a un enemigo más poderoso para cumplir con sus metas. Staheski no es nada innovador, pero vaya que es entretenido.

@jjnegretec: Veo aquí un diseño de secuencias mucho más minucioso, ingenio sádico y delirante, que en la primera parte. En cuanto al móvil del personaje, creo que a estas alturas resulta irrelevante. La audiencia lo justifica y lo empodera, independientemente de lo que lo lleve a buscar venganza y dado que Keanu Reeves como actor es un espacio hueco, el espectador tiene margen para proyectarse, particularmente el espectador masculino, target indudable de este tipo de películas.

Y es que, desde Charles Bronson hasta Uma Thurman, hemos apostado por la retribución como una fuente de placer. Disfrutamos profundamente estas narrativas, efectivas porque convierten el sufrimiento ajeno en propio. Podría pensar que mientras le sigan pasando cosas a John Wick, ni él (ni el estudio) tendrán motivos para frenar su espiral de violencia. No sabría responder si en algún momento un goce tan elemental podría llegar a cansarnos. ¿Llegaremos a ese punto?

@pazespa: La monotonía podría ser un factor a largo plazo. Como decía arriba, Staheski no es la persona más inventiva detrás de la cámara. Lo suyo es ejecutar bien con lo que tiene a la mano. Su experiencia como doble de riesgo se nota, los movimientos de los actores son capturados con efectividad y solvencia. John Wick 2 tiene una escena al final que sucede al interior de un salón lleno de espejos (es una exposición artística), donde los cuerpos fluyen y las balas flotan con verdadera emoción.

Creo que tienes un punto cuando dices “mientras le sigan pasando cosas a John Wick” habrá películas. Sin embargo me da la impresión de que el chiste no tiene demasiada cuerda después de un capítulo 3. Wick es como Job: los dioses de la mafia le concedieron su libertad (el retiro, pues), un pedazo de felicidad y durante un tiempo lo tuvo todo, el destino se lo arrebató con la misma facilidad. Hemos llegado a un punto donde la paranoia (¡todos en Central Park son asesinos!) y el peligro están llegando al límite. Hay camino por delante, pero la mitología tan chata y chafa (la mejor muestra es ese cuarto de pin-ups/secretarias usando máquinas de escribir) no es el mejor soporte a largo plazo. ¿Qué opinas?

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