FICUNAM | ‘Minotauro’ y el lienzo blanco

Esta especie de potencia virtual de las imágenes busca
en el fondo del espíritu posibilidades no utilizadas hasta
el momento. El cine es esencialmente revelador de toda
una vida oculta con la que nos pone directamente en relación.
Pero esta vida oculta es preciso saberla adivinar.
Antonin Artaud, El cine

Gabino le paga a la señora que hace el aseo, ella desaparece y más tarde alguien toca a la puerta. Es el repartidor de pizza. Gabino de nuevo desembolsa dinero. El repartidor no tiene cambio, se va y promete regresar con el dinero. Gabino se sienta toma jugo y comienza a comer pizza. Se queda dormido. Abren la puerta, ¿acaso es el repartidor? No, es alguien más. ¿Quien es? No importa, no es un personaje, no es un sujeto, sólo es un cuerpo. ¿El cuerpo de quién? No hay yo, sólo es un cuerpo.

Reitero, sólo es un cuerpo.

La atmósfera era cercana a la de un sueño y en éste las cosas simplemente transitaban. ¡Patrañas! Aquí todo lo que pasa es monotonía, no hay nada. Sí hay y mucho, pero está oculto. Es casi laberíntico. Se hablaba de memoria, de recuerdos. Ellos sólo eran el conducto por el cual un lenguaje, un sentido, una fuerza transcurría. ¿Pero de qué hablas, aquí no hay historia, no hay nada más que personas que leen? Y de qué sirve una historia, si aquí hay sensaciones, devenires. Hay cuerpos que recuerdan, cuerpos que amaban, cuerpos que justamente eran atravesados por fuerzas que los impulsaban. ¿Acaso importaba si era Paco, Gabino o Luisa, cuando más bien todos hemos sido ellos? Cuando hemos querido sentir/olvidar. Es decir: por que hablamos de una lejanía cuando, claramente, expone lo que somos sin el uso del rimbombante drama. Era el regreso a lo que en algún momento todos hemos sido.

El primer grado del pensamiento cinematográfico
me parece que reside en la utilización de los objetos
y de las formas existentes, a las cuales se puede dotar
de toda expresión, porque las disposiciones de la
naturaleza son profundas y verdaderamente infinitas.
Antonin Artaud, El cine.

No es que no se vea nada o que no transcurra nada. No porque no haya imagen-acción es sinónimo de engaño. Al contrario, es el borrar, el desaprender algo que por costumbre creemos debe ser. Es aquel lienzo en blanco, donde se comienza a cuestionar el sentido mismo de aquello que minutos más tarde comenzara a plasmarse. No hay información, hay justamente ideas que desembocan en preguntas ¿Qué veo? ¿Qué pasa? ¿Qué no pasa?

Nicolás Pereda no regresa a situaciones antes presentadas, las replantea, las reconfigura. A simple vista podría considerarse que Minotauro (2015) deambula por lugares antes recorridos pero, justo como Artaud lo plantea, hay lugares ocultos y es preciso adivinarlos. Así pues, Pereda aquí se replantea la función, producción e interpretación de la imagen en movimiento. Minotauro como un lienzo en blanco con la posibilidad de ser.

Por Je sus Rodea

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