¿Cómo le fue a ‘Nebraska’ de Alexander Payne en Cannes 2013?

El director norteamericano Alexander Payne es conocido por sus dramas con toques cómicos, su nueva película, Nebraska, parece ser una continuación de los temas que generalmente aborda su filmografía: el amor de familia. O, al menos, eso dicen los críticos que tuvieron la oportunidad de ver la cinta en el Festival de Cannes. La reacción fue buena, pero tampoco da para pensar que pueda ser una contendiente fuerte por la Palma de Oro. El resumen de las reacciones a continuación:

Diego Battle de Otros Cines apuntó: “Las películas de viajes, la mirada a esa Norteamérica profunda un poco patética y las relaciones entre padres e hijos son temas que parecen obsesionar a Payne, quien maneja este agridulce relato -que tiene otro hallazgo como recuperar a Stacey Keach en un nuevo papel de malvado- con ligereza y, al mismo tiempo, con sensibilidad y rigor.” La reseña completa acá.

Todd McCarthy de THR escribió: “Bajo esta luz, la insistencia de Payne de filmar en blanco y negro –no es un argumento sencillo para ganarse a un estudio estos días– enriquece el filme artísticamente; la historia está ambientada en un mundo que, tanto en el cinemático y en la memoria colectiva, existe en blanco y negro. Está atorada, como sus personajes principales, con decisiones hechas décadas atrás y que todavía son definidos por el pasado y el menguante número de sobrevivientes.” La crítica, aquí.

Diego Lerer de Micropsias dijo: “Siempre me ha gustado el cine de Alexander Payne. Si bien entiendo muchas de las críticas que se le hacen -y comparto algunas- hay algo de su mundo y de sus personajes que me atrapa. Tipos como Paul Giamatti en Sideways, George Clooney en Los descendientes o el propio Will Forte en esta película son la clase de protagonista con las que me gusta compartir experiencias. Tipos confundidos pero honestos que tratan de hacer lo mejor posible pero no siempre pueden, que se enredan en situaciones ridículas por su propia incapacidad o falta de claridad, uno podría definirlos como perdedores, pero no lo son del todo. Son tipos, digamos, normales, identificables, algo que no suele pasar en buena parte del cine norteamericano en el que las cualidades humanas que mejoran o empeoran a una persona están catalogadas como si los guionistas/directores fueran más que nada terapeutas.” El artículo, acá.

Leonardo García Tsao de La Jornada aseguró: “Como en Las confesiones del Sr. Schmidt (2002), Payne utiliza a medias la estructura de una road movie para escenificar, en este caso, el rencuentro entre padre e hijo. Si bien Woody no ha sido un padre modelo ni mucho menos, su hijo está dispuesto a cumplirle su voluntad con una emotividad reconciliatoria que escapa al sentimentalismo. Al mismo tiempo, el director rinde homenaje a su natal estado epónimo enfocando paisajes áridos con una bella fotografía en blanco y negro de Phedon Papamichael, que evoca el estilo de Ansel Adams, y muestra una forma de vida en vías de desaparecer junto con sus ancianos personajes. AunqueNebraska es una película en un tono menor y personal, en el contexto del festival ha sido uno de los títulos más sobresalientes.” El texto, aquí.

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