Ambulante | ‘Lucha México’: El sendero de la máscara

Antes que el futbol se consolidara en el centro de atención en México en cuanto a su práctica se refiere, la lucha libre ha sido de manera hegemónica el deporte con mayor popularidad en México a lo largo de varias décadas. El fanatismo que le rodea, la mezcla entre la condición física y el efecto de espectáculo que produce en cada lance la llevan a perdurar después de surgimiento a pesar de las crisis que enfrenta.

Lucha México (2016), documental de los realizadores Ian Markiewicz y Alex Hammond, en un inicio, es un material que pretende abarcar lo más posible sobre los detalles del pancracio mexicano  y los integrantes que lo conforman, además de mostrar rutinas de vida cuando están apagados los reflectores sobre sus protagonistas.

El relato, en primera instancia, tiene una tonalidad bastante inductiva que menciona a célebres enmascarados de diversas épocas en México, las diferencias cruciales entre un rudo y un técnico, la importancia de su presencia como vertiente deportiva y presentando un breve recordatorio de míticos luchadores que forjaron sus respectivos nombres en la Arena México.

A su vez, rinde tributo, a través de una modesta semblanza, a la cinematografía mexicana de luchadores, en torno a las familiarizadas hazañas de El Santo y Blue Demon más allá del cuadrilátero, resaltando el objeto de culto que traspasa inclusive las fronteras mexicanas, sobretodo en Estados Unidos y Japón.

Si bien la procedencia del documental justifica un poco el redundante interés por abarcar conceptos básicos de la lucha libre y los diversos lugares en los que se llevan a cabo para explicar a quienes desconocen al respecto, se compone un poco para abordar a más detalle el complicado modo de vida de sus partícipes.

Deslindada de la voz en off, las retrospectivas personales de algunos luchadores, sobretodo de Shocker, el estadounidense John Strongman y el fallecido Hijo del Perro Aguayo logran crear empatía a los diversos sacrificios físicos y resiliencia que enfrentan todo aquel interesado en pelear en un cuadrilátero de a dos a tres caídas, acompañada por nostálgico material de importantes luchas que marcaron sus carreras. No obstante, algunos luchadores actuales que conforman al documental cuentan con breve aparición, dándoles insuficiente espacio para compartir sus puntos de vista sobre el modus vivendi retratado.

Afable, tradicionalista, folklórica y amena, el punto de vista de Lucha México resalta la importancia de la lucha libre en la cultura nacional y es una sencilla perspectiva sobre el compromiso que se tiene por amor a una práctica deportiva que atrae a miles.

Por Mariana Fernández (@mariana_ferfab)

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