Criaturas fronterizas y el descubrimiento personal

En el núcleo de Déjame entrar, una de las películas de vampiros más memorables de la década pasada, estaba Oskar (Kåre Hedebrant), un infante solitario, desadaptado, bulleado y con poca atención de sus padres divorciados, que encontraba un inesperado lazo de amistad y amor con la jovencita Eli (Lina Leandersson), quien en principio escondía un secreto sangriento. Imaginen que una niña equivalente al Oskar que conocemos al inicio de Déjame entrar –o sea, alguien que es menospreciado por los demás por ser “diferente”– ha crecido y se ha incorporado a la sociedad de manera productiva. Con esto se pueden dar una idea del tipo de personaje que es Tina (Eva Melander) en Criaturas fronterizas (Border, 2018), filme sueco dirigido por Ali Abbasi e inspirado en una historia corta de John Ajvide Lindqvist, también co-escritor de esta adaptación fílmica y, ciertamente, responsable tanto de la novela original como del guión de Déjame entrar.

Tina es una mujer que trabaja en la aduana de un puerto de Suecia, siendo excepcional a la hora de cumplir su labor de detectar a las personas que pretender introducir algo prohibido o que ocultan algo. Asimismo, Tina mantiene una vida relativamente calmada, viviendo con su pareja Roland (Jörgen Thorsson), un aficionado a los perros que parece no estorbar aunque tampoco aportar mucho a la relación (evidentemente es infiel) ni a la casa. Sin embargo, el peculiar aspecto físico de Tina continúa haciendo que la gente la vea con desdén en, por ejemplo, un supermercado común y corriente; ciertamente, en el fondo ella siempre se ha sentido rechazada y, consecuentemente, insegura.

Equivalente al arribo de Eli en la vida de Oskar en Déjame entrar, la rutina cotidiana de Tina cambia por completo cuando conoce a Vore (Eero Milonoff), un hombre que suele pasar por la aduana y que tiene un aspecto tan extraño como el de ella. A partir de este encuentro, Border se pregunta: ¿qué pasaría si todo lo que ha definido a Tina, para bien o mal (de su agudo sentido del olfato a su incapacidad para tener hijos) tiene una razón ligada a lo fantástico? Y sobre todo, ¿cómo se sentiría ella si todo por lo que ha sufrido –su aspecto físico en particular– es considerado hermoso desde otra perspectiva? 

Mezclando exitosamente el folclore escandinavo (si conceptos clásicos de los vampiros son parte de Déjame entrar, aquí sucede lo propio con ciertos seres proveniente de dicha mitología) con la sordidez humana (temas como la pornografía infantil son pertinentes en la trama), Border es una cinta fascinante, hermosa y también algo pirada sobre el descubrimiento, la aceptación y la valoración de uno mismo, además de la decisión de hacer el bien sobreponiéndose a un posible resentimiento.

Por Eric Ortiz (@EricOrtizG)

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