‘¿Por qué él?’: La llegada al nuevo mundo

El resultado colateral de las pasadas elecciones en Estados Unidos parece haber dejado una reivindicación de la clase trabajadora, que se siente completamente rebasada por una generación de jóvenes y maneras de ver el mundo que no se entienden y que encuentran en la comedia la oportunidad de encontrar en sus abismales diferencias más que una reconciliación, el miedo inherente en la burla.

La burla empodera al bromista y minimiza a la víctima, que en la nueva comedia de la Fox, ¿Por qué el? (Why Him?, 2016) se abalanza sobre los estilos de vida progresistas e híperliberales, mientras que dignifica al hombre conservador mediante el escarnio que le produce, a él y su familia, el hecho de confrontarse con este mundo.

En la película, Bryan Cranston interpreta a Ned Fleming, dueño de una imprenta que acaba de irse a la bancarrota cuando su hija (Zoey Deutch) lo invita a casa de su híper millonario novio Laird Mayhew (James Franco), un trendy diseñador de videojuegos de la camada de Silicon Valley con un cuestionable estilo de vida. Cuestionable, desde luego, a los ojos de Ned.

La película, cuarto largometraje de John Hamburg, es una historia creada por Jonah Hill, uno de los miembros de la tropa cómica posmoderna de Hollywood, cuyo humor responde a la anarquía y  multi-referencialidad millenial que en este caso se ve confrontada con la rigidez y arraigada tradicionalidad de la clase media de Estados Unidos. ¿Cómo conciliar tan disimiles visiones del mundo? La respuesta de la película esta basada en la escatología, esto es, chistes de popo, pedos y pitos.

La película no carece de momentos hilarantes, particularmente por el desempeño del preciso Keegan Michael Key que interpreta a Gustav, una especie de mayordomo/confidente/coach de Krav Maga de Laird y el incomodo desparpajo de Megan Mullaly como la esposa de Ned, Barb, pero gran parte del humor de la película descansa en la facilidad de la escatología descontrolada, que va de chistes de bukake hasta la flatulencia de rigor.

Es precisamente la locuacidad lo que desdibuja las intenciones de la película, esto es, fomentar la cooperación y comprensión entre estos dos polos opuestos de la sociedad estadunidense, poniendo énfasis en la familia y sus valores como el pilar de la sociedad. El personaje de James Franco se comporta como un niño por que desea ser validado por una figura paterna. La anarquía y el desenfreno rapaz, peligrosos para la clase conservadora, se someten a un yugo paternalista, que encuentran en los negocios el vínculo que los acerca a una armonía con tufo Trumpista. ¿Por qué él?

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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