‘La Bella y la Bestia’: de la animación al live-action

Hollywood continúa reciclando historias que ya fueron contadas en la pantalla grande para contárnoslas de nuevo, ahora con la ayuda de los efectos visuales que son producto de la tecnología actual y con la participación de algunas de las nuevas figuras de la industria cinematográfica; es así como hemos llegado al estreno de la que sin duda es uno de los títulos más esperados de este año, La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast, 2017), el remake en live-action de uno de los clásicos animados más importantes en la historia de Disney, que también es una de las piezas clave en la historia del cine animado debido a todo lo que provocó tras su estreno en el ya lejano 1991.

Hace tiempo Disney nos sorprendió al anunciar que tomaría La Bella y la Bestia, una de sus películas animadas más exitosas y populares, para hacerle una nueva versión en acción real con actores, tal como ha pasado durante los últimos años con Cenicienta (Cinderella, 2015) y El libro de la selva (The Jungle Book, 2016). Lo primero que nos preguntamos antes de ver la producción a cargo de Bill Condon y protagonizada por Emma Watson fue si realmente faltaba contar de nuevo en la pantalla grande la mágica historia de amor de un príncipe convertido en una bestia y una joven peculiar que se enamoran. La respuesta previa fue un rotundo no, pero, después de ver el resultado final, podemos decir que se trata de una cinta que sí vale la pena ser vista.

Aquellos que vieron la animación original, se encontrarán con la misma historia que ya conocen, a la cual se le han hecho algunos cambios buscando otorgarle una identidad propia que logre diferenciarla. Ahora conoceremos un poco más sobre los pasados de la Bestia cuando todavía era un príncipe y de Bella, la protagonista sigue siendo una amante de la lectura y también es una inventora cuyas ideas revolucionarias hacen que el resto de los habitantes de su pequeño pueblo la tachen de rara. Las canciones de la versión original son acompañadas por nuevas composiciones que son aprovechadas para poner a cantar a personajes que originalmente no lo hacían, buscando ser más inclusiva se cuenta con un personaje abiertamente gay –quien además tiene algunos de los mejores diálogos– y el final cuenta con un ligero cambio que muchos notarán.

Por su parte, quienes no han visto la producción estrenada a inicios de los 90, se acercarán por primera vez a una historia en la que la magia es real y que los hará sentir cierta curiosidad por ver el producto original. En general se trata de una película muy disfrutable y entretenida que cumple a la perfección con su objetivo principal que es hacer que los que la vean queden satisfechos mientras pasan un buen rato en una sala de cine. La esencia de la primera entrega ahí sigue y ahora cuenta con algunos elementos de más que la hacen lucir mejor. Tal vez no será una de las mejores cintas del año, pero es muy probable que logre colarse a la próxima temporada de premios, sobre todo en las categorías que están relacionadas a la música, el vestuario y el diseño de producción.

En resumen, La Bella y la Bestia es una película palomera que resulta sumamente entretenida.

Por Jonathan Sánchez (@JonathanEslui)

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