‘No soy tu negro’: El racismo construido

James Baldwin es uno de los activistas por los derechos de los afroamericanos, y homosexuales, más importantes que tuvo el movimiento. Utilizando la fuerza de la narrativa literaria, y la palabra, como arma y estandarte. La denuncia, su denuncia, más allá de los discursos estaba en los debates, donde, como Muhammad Ali, liquidaba a su oponente. Su literatura se adelantó a una época, y tocó temas que el FBI tachó de peligrosos. Baldwin salió de América, pero América nunca salió de él, Harlem lo acompañó por siempre, pues ahí forjó la que sería su filosofía: la segregación no era un tema de negros y blancos, sino de seres humanos, que sin importar el color deberían ser hermanos.

No soy tu negro (I Am Not Your Negro, 2016) es un documental que explica la visión de Baldwin sobre América. Una visión que poco gustaba a los oficialistas, por trastocar sus intereses; pero que resulta real e importante. Para él la vida de Martin Luther King Jr., Malcom X y Medgar Evers era la vida de los Estados Unidos de América. En la historia de la raza negra estaba también la historia del país, pues ellos forman parte de lo que se ha construido. Tres personalidades que murieron antes que él, pero que le dejaron una huella profunda, tan importante, como la que dejaron a los demás.

Peck utiliza los textos originales de Baldwin, de una profundidad poética y discursiva como pocas, que aunadas a la narración de un Samuel L. Jackson casi irreconocible, crean una aura lírica que hipnotiza. También son utilizados fragmentos en vídeo de Baldwin, donde vemos la fuerza de su discurso, muchas veces calmo, pero siempre fuerte, profundo. El documental es más que un panfleto, o una secuencia biográfica, es la narración de la historia por parte de un artista capaz de crear arte con política, y de la política un arte.

Aunque No soy tu negro se diferencia poco de otros documentales, pues su construcción cinematográfica es la marcada por los estándares, hay pocos aspectos negativos en su metraje. Todo es una confrontación constante, entre las protestas y discursos de los afroamericanos del siglo XX, con la realidad social de la época actual. Se trae el discurso de Baldwin a aspectos posteriores a su muerte, donde poco ha cambiado la situación. Y sí, cómo dijo el escritor, la historia de negros y blancos no es más que un constructo social: ¿qué se está construyendo ahora?

Para él, y lo deja muy claro Peck al utilizar la cinta Elephant de Gus Van Sant, la violencia imperante en América no es culpa de razas, es culpa de la deshumanización, de la ceguera social que no permite ver más allá de nuestras narices. Una película importante para una época de escozor y neofascismo, donde en cada nación podemos encontrar la historia de opresores y oprimidos, y la rueda eterna de la violencia de unos para otros.

Por Ali López (@al_lee1)

    Related Posts

    ‘War Machine’ y el colonialismo fallido
    Ambulante | ‘No soy tu negro’ y el peso de las palabras
    Nanni Moretti asegura democracia como líder del jurado en Cannes