Vampire Girl vs. Frankenstein Girl: ¿cine absurdo?

Decía Alfred Hitchcock que el cine no debía basarse en la realidad ni tratar de recrearla, sino abordar situaciones que difícilmente, y probablemente nunca, se experimentarían en la vida diaria de cualquier persona alrededor del mundo. Es aquí donde el cine gore se inserta en el séptimo arte.

Para todo aquel que no tenga conocimientos sobre el cine gore, la definición más cercana sería: toda aquella película que muestre en pantalla sangre (a veces litros) ya sea de forma violenta o cómica, por favor no confundir con cine de acción o los slasher films que se dedican a hacer en Estados Unidos.

Yoshihiro Nishimura y Naoyuki Tomomatsu son dos japoneses que siguen la línea marcada por Lloyd Kaufman y su productora Troma. Kaufman es la mente maestra detrás de títulos como: Tromeo y Juliet (1996), Poultrygeist: Night of the Chicken Dead (2006), The Toxic Avenger (1984), etc.

Con estos antecedentes podremos imaginarnos el objetivo del filme Vampire Girl vs. Frankenstein Girl (2009), aquí no hay un guión, o al menos su construcción es lo último que importa, las situaciones más absurdas suceden y además esta lleno de chistes japonés, que cualquiera que haya visto al menos unos capítulos de alguna caricatura nipona logrará entender.

En su anterior entrega Tokio Gore Police (2008), la acción tomaba lugar en un hipotético Tokio controlado por un departamento de policía privado, el cual se encarga de detener a los “ingenieros”, mutantes genéticamente modificados que al perder alguna parte de su cuerpo esta se convierte en un arma, cabe aclarar que no importa que parte sea la mutilada.

Para Vampire Girl vs. Frankenstein Girl, Nidhimura y Tomomatsu centran la historia en un bachillerato y en su punto más básico podríamos decir que es una clásica boy meets girl, pero con la diferencia que la niña nueva es un vampiro que tiene varios milenios de edad.

Hasta aquí todo suena muy normal, inclusive algunos dirían que Crepúsculo (2008) contiene una historia similar, la gran diferencia descansa en que estamos hablando de los creadores de Tokio Gore Police, no de una novela con el único objetivo de aprovechar las hormonas decretadas en demasía por adolecentes calenturientas; si recuerdan esa cinta (TGP) la acción se tornaba a cada minuto mas absurda e irreverente, lleno de chistes idiosincráticos, como el de los cúteres y las adolecentes que se cortan las venas por diversión y deporte.

Pero contrario a TGP el humor y el sarcasmo no se logran de igual manera en Vampire Girl vs Frankenstein, ya que con el objetivo de resultar graciosos, los directores recurren a usar estereotipos llevados al extremo, como el grupo de adolescentes asiáticas que desean ser negras, inclusive, si eso se hubiera filmado en cualquier otra parte del mundo las oficinas de censura no lo hubieran permitido, gracias a Dios a los orientales no les molesta el ser un poco racistas.

Es obvio que la historia y todo lo que ocurre durante los 84 minutos de duración es un bello concierto de sinsentidos, me supongo que todo aquel que guste del cine realista, casi documental, no se tomara la molestia siquiera de ver una película gore. Les recuerdo que uno de los objetivos principales que tenia en mente el creador del cine gore, Herschell Gordon Lewis, era que con el uso de sangre y lo transgresor que resultaba para el espectador este nunca pudiera olvidar el espectáculo que acaba de contemplar.

Cumpliendo de esta manera una de las máximas del señor Alfred Hitchcock, el cine no es realidad, sino absurdo e inverosimilitud pura, la realidad esta en la vida diaria no en las salas de cine, solamente así podemos convivir en un salón de clases con una niña vampiro y otra señorita reconstruida a partir de cadáveres. Al final no suena tan absurdo, ¿verdad?

Por Rafael Paz

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