‘Un mundo diferente’: Caminar hacia el futuro

Enid y Rebecca han sobrevivido toda la high school encerradas en un mundo hostilizado al que sólo ellas pertenecen. Las adolescentes se han prometido quedarse en su pequeña ciudad, saltarse la universidad y conseguir juntas un departamento en el cual vivir alejadas de todos. Pero los deseos de las jóvenes mujeres y su perspectiva del mundo comienza a distorsionarse poco a poco cuando ambas se enfrentan, desde diferentes trincheras, a la realidad de la vida adulta. Un mundo diferente (Ghost World, 2001) de Terry Zwigoff es la historia caricaturesca de dos adolescentes en su camino hacia el futuro.

Enid, protagonizada por la joven Thora Birch, es una chica problema, rebelde, hastiada y excéntrica que pasa sus días buscando en el punk, el blues y el odio a sus contemporáneos los motivos para sentir que su vida es diferente a la de las personas que la rodean. Vive sola con su padre, un tierno viejito que parece siempre quedarse muy al margen de los sentimientos de la adolescente, y encuentra en su mejor amiga Rebecca –caracterizada por la diecisieteañera Scarlett Johansson– el cariño y la aceptación necesaria para suprimir su relación con otras personas.

En una tarde de ocio, las adolescentes encuentran en el periódico el anuncio de un sujeto que intenta hacer contacto con una rubia que medio conoció en el aeropuerto y, para burlarse de él, deciden llamarlo y concretar una cita en la que lo dejan esperando horas. La cruel broma de las amigas se revertirá después cuando Enid descubre que ese solitario hombre de nombre Seymour (Steve Buscemi) es un adulto muy parecido a ella: colector compulsivo de discos de vinilo, aislado de la convivencia humana y odiador por naturaleza.

Desesperada por salvar a Seymour, en quien encuentra un reflejo de sí misma, Enid emprende la agotante  e inútil tarea de encontrar una mujer para el viejo. La cercanía que ha forjado con el decadente  y ensimismado Seymour aleja a la joven un poco más de su mejor amiga Rebecca, quien comienza a llevar a cabo sola su sueño de independencia económica, para lo cual consigue un trabajo sirviendo café en Starbucks.

El director Terry Zwigoff  llevó al cine la tira cómica Ghost World del artista Daniel Cowe que apareció por primera vez en la revista L&R (Love and Rockets) en 1993 y, posteriormente, fue publicada como novela gráfica en el 97. La historia causó una muy buena impresión en la crítica estadounidense por su sentido fiel al mundo adolescente y debido a que el comic refleja en cada cuadro algún aspecto de la cultura pop.

A través de Enid y Rebecca, Zwigoff logró transmitir el sentido ácido del mundo fantasma en el que habitan los adolescentes, ése en el que sólo ellos, sus preferencias y sus ideas existen. A lo largo de la cinta las referencias al punk, el ragtime, el blues, los discos de vinilo, las chamarras de piel y el constante deseo por burlarse de las estructuras definidas recaen en las jóvenes protagonistas y en el viejo Seymour, quien a la postre manifiesta ser una persona infeliz que se encuentra atrapada entre sus obsesiones y su falta de contacto humano.

Para 2001, año en que se estrenó el filme,Scarlett Johansson y Thora Birch encarnan a un par de criaturas extrañas e inadaptadas en el mundo de las porristas y los jugadores de futbol, sin embargo, su aspecto extravagante y el gusto por lo vintage podrían parecer ahora rasgos muy comunes de los adolescentes conocidos como hipsters y, por lo tanto, Enid y Rebecca serían en un contexto actual un par de chicas cool y no un par de weirdos. Por lo tanto, y a pesar de lo cool que el filme pueda ser, Un mundo diferente muestra que el atuendo, las preferencias musicales y la forma de relacionarse con los otros son únicamente detalles cambiantes y variantes frente a una etapa en la que la angustia y el sufrimiento que causa pensar en el futuro empuja al más reacio adolescente hacia el encuentro con la realidad del adulto.

El mensaje del filme y la historieta sigue siendo atemporal: los adolescentes buscan maneras y hábitos determinados para encontrar identidad, y en éstos una respuesta a la gran pregunta: ¿Qué haré de mi vida? En Un mundo diferente no son los padres –quienes muy pocas veces aparecen a cuadro– ni la escuela ni la sociedad o el Estado las figuras que enseñan a las adolescentes a enfrentar la gran pregunta, por el contrario, es la falta de estructura y el encuentro con la realidad, con los espacios vacíos y las insatisfacciones propias lo que orilla a las jóvenes a tomar una decisión de vida.

A pesar de todo lo complicado que resulta echar un vistazo al caótico mundo del adolescente, el filme resulta ser un entretenido collage de referencias, formas de pensar sobre el futuro e incluso una muestra de las imposibilidades para relacionarse con otros que cualquier persona, en algún punto de su vida, ha experimentado. Así, se puede esperar del filme un recorrido muy caricaturesco sobre tres personas que intentan buscar y forjar un camino hacia el futuro.

Por Alejandra Arteaga (@Adelesnails)

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