Seguir preguntándose: entrevista con Fernando Eimbcke y el elenco de ‘Club Sándwich’

En las cintas de Fernando Eimbcke, la inocencia se enfrenta a su muerte. Los jóvenes protagonistas de Temporada de patos (2004) y Lake Tahoe (2008) llegan a un punto de ruptura en el que lo conocido se convierte en un pasado más sencillo y el misterio de la adultez se devela ante ellos no como una totalidad en la que se sumergen, sino como la promesa inalcanzable de la madurez. Dejan de ser niños, pero no sabemos si se transformarán en adultos. El futuro es un secreto al que dedicarán sus vidas. En su última cinta, Club Sándwich (2013), Eimbcke cuenta la historia de Paloma (María Renée Prudencio) y su hijo, Héctor (Lucio Giménez Cacho). Más bien amigos, su vínculo se encontrará en crisis cuando aparezca Jazmín (Danae Reynaud), una joven que hará a Héctor encontrarse con la sexualidad, y a Paloma con un inevitable y devastador descubrimiento: su hijo no le pertenece. Tuvimos la oportunidad de conversar con el director y las actrices de la cinta sobresal forma en que fluye el humor de Eimbcke, su trabajo con los actores y su visión de la adolescencia.

Butaca Ancha: Los gags en tus películas parecen precedidos por una idea muy clara; resumen el tema de la cinta, como los de Jacques Tati. ¿Los concibes así o fluyen de otra manera?

Fernando Eimbcke: Hay un planteamiento de algo que puede ser chistoso o se te hace chistoso en el papel y cuando llegas el set te das cuenta de que muchos no funcionan, entonces tienes que trabajar en complicidad con los actores; que ellos asuman y vivan el ritmo y el tono de la escena. Sin eso no lo puedes hacer. Tienes que convencerlos de un chiste que quizá no esté allí, pero lo vamos buscando juntos

BA: Entonces frases como cuando Héctor le pregunta a Paloma “¿Tú crees que yo soy sexy?”, María Renée, ¿cómo trabajaron eso?

María Renée Prudencio: Yo creo que Fernando es un director con un gran conocimiento del timing cómico. Gran parte del humor, por lo menos en esta película, tiene que ver con cuando contestas a una frase que te dan; con el espacio que se abre entre lo que se dice y lo que se responde y todo lo que el público mete en ese espacio. Es cuestión completamente de un timing cronometrado; no es lírico.

Club Sandwich 2BA: Esta escena en la que viene la despedida de Jazmín (Danae Reynaud), tienes una actuación relativamente física. ¿Fernando te da esas indicaciones o tú las desarrollas por tu cuenta?

MRP: Fernando me dio esas indicaciones. Yo soy mucho más física, más de gestos. Fernando me fue controlando y me fue quitando herramientas expresivas para dejarme con los gestos justos y necesarios para un humor muy lacónico. Más que en lo físico, creo que los personajes se construyeron en lo interior, en lo que no se dice. La construcción es hacia dentro y eso genera la atención que hace posible no sólo el drama, sino también la comedia.

BA: ¿Qué tan difícil fue para ti, Danae, el alejarte de este tipo de actuación que normalmente se ve en el cine  en favor de un estilo más parco?

Danae Reynaud: Yo creo que es una dificultad que se disfruta mucho, sobre todo cuando ves el resultado, pero sí fue difícil, porque yo más bien estaba acostumbrada a otras cosas. Parece más libertad, pero en realidad son personajes que se ocultan bajo sus propios gestos y que tienen muchos más medios para protegerse, como las palabras los tickets los gestos las muletillas. Y no era nada más Jazmín protegiéndose de todo eso. Yo veía que no tenía nada de eso, pero creo que todas las cosas buenas son difíciles. Aprender de ello fue muy padre.

BA: Fernando, ¿como llegaste a esta estética, que es algo que ya traes en tus filmes anteriores?

FE: Lo vamos buscando y lo vamos encontrando en el set. De repente pensamos en montar una escena y los emplazamientos, y de repente nos damos cuenta de que no son necesarios, de que no hacen falta tantos diálogos. Lo más importante es que no partimos de lo simple. Lo que es muy bonito de trabajar con María Renée es que es como si ella hiciera una propuesta de cómo tenía que ser la escena y me daba la chance de ir moldeando y bajando en ciertas partes pero no puedes empezar de la nada; no puedes llegar pensando en que vamos hacer una escena de algún tipo. María Renée me ayudaba con Lucio (Giménez Cacho). Él no es actor, entonces tenía una tendencia de decir “A mí llévenme”. Entonces íbamos juntos moldeando la escena. Con Danae fue similar porque ellos no son actores profesionales, entonces tardaba mucho montar las escenas. Y les decía “suban”, y ya que estaban arriba, “bajen”. Vas moldeando. Tienes una idea pero la pones con gente de carne y hueso y la cámara y el sonido y todo empieza a cambiar.

BA: En muchas de tus películas podemos ver el tema del niño que se convierte en adolescente. ¿Qué es lo que te atrae tanto de este tema?

Club Sandwich 2

FE: Bueno, esta película empezó así, pero afortunadamente cambió al personaje de la mamá, que tiene unos treinta y tantos años, pero es un personaje que está buscando respuestas. Se protege de cierta manera ante lo difícil que es vivir. En este caso, se protege de su soledad y sus carencias con Héctor (Lucio Giménez Cacho), pero esto no puede seguir pasando todo el tiempo. A mí me encantó seguir ese personaje me encantó perseguirlo porque es como una adolescente; también está perdida, está buscando respuestas. De repente nosotros, cuando éramos chavitos, veíamos a los grandes y pensábamos que su vida ya estaba solucionada “Yo voy a ser una persona así”. Y te das cuenta de que sigues cumpliendo años y las cosas no están solucionadas. Seguimos siendo un poco adolescentes.

BA: Es una etapa que no termina…

Yo creo que no termina en ciertos aspectos. Tienes que madurar a fuerza. Hay responsabilidades. No puedes quedarte en decir soy adolescente, pero parte de las dudas, de los miedos, de las inseguridades, te van acompañar toda la vida. Ojalá siga siendo así. Ojalá sigas preguntando como los adolescentes y también como los niños. Sigues preguntando quién eres y sigues cambiando.

BA: Danae y María René, ¿ustedes usan algo de su adolescencia o de lo que les queda de ella para construir a sus personajes?

DR: Yo creo que separar a la gente en edades es un poco… Yo veo niños que tienen ocho años y en realidad tienen 80. Son señores desde chiquitos. Y hay gente que siguen siendo niños hasta que son muy grandes. Siento que a la edad le podemos dar esos significados distintos. Un niño es alguien que juega, un adolescente es alguien que se descubre y un adulto es alguien que tiene responsabilidades. Puede ser, pero yo creo que todos podemos tener las tres en todo momento en todos los momentos, pero mi niñez y mi adolescencia son algo mío. No lo puedo compartir con nadie. Me sirvo de eso para todos mis personajes porque es la vida que yo tengo. Es de ahí de donde voy a sacar vivencias para hacerlo lo mejor que pueda. No sé qué tanto lo puedo asimilar con una edad.

MRP: Yo creo que, más que basarse en la adolescencia, es como entrarle a esta honestidad de la que habla Fernando, porque uno piensa cuando es adolescente que empiezas a ser hombre o mujer y se acabó el proceso, y en realidad estás comenzando y terminando etapas toda la vida. Te estás enfrentando a algo absolutamente desconocido para lo cual no estás nada preparado y eres igual de frágil. No estamos resueltos, no tenemos las respuestas, como dice Fernando. Entonces yo creo que se trata de asumir la fragilidad y la duda Y así puedes crear personajes conmovedores pero no tiene que ver con la adolescencia; más bien tiene que ver con lo poco estático de la vida. Hay que comenzar a asumir eso.

FE: A mí me pasa que comienzo a entrar a la edad adulta. Y entiendes a tus padres. Está duro, durísimo. La vida es dura, y entonces los entiendes y los perdonas, porque justo cuando eres ese niño adolescente piensas “¡Ay, mis papás!”. Y de repente llegas a esa edad y dices “Qué duro es”. Y es eso lo que me encantaba del personaje de Paloma: está perdida porque así está uno también. Es curioso en esta historia que de repente el personaje de Jazmín es mucho más maduro que el personaje de Paloma.

Alonso Díaz de la Vega (@diazdelavega1)

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