FICM | ‘Partir de cero’: Gabriel Orozco a la distancia

Por Ricardo Pineda (@RAikA83)

Bajo un clima que no acaba de mejorar en Morelia, un lunes lleno de actividades en la vida cotidiana de la ciudad y una única proyección dentro de la décima edición del festival internacional se presentó la película Campo Abierto, obra documental del mexicano Juan Carlos Martín.

Campo Abierto es el resultado de haber seguido de cerca al artista contemporáneo Gabriel Orozco por cerca de 12 años, y que resulta ser una suerte de secuela del documental Gabriel Orozco (2002), del mismo director quien es cercano al artista, ahora a 10 años de distancia de haber salido, en los que Orozco se ha terminado de consolidar como el creador mexicano con mayor proyección internacional en la actualidad y ve hacia atrás sobre todo lo ya hecho.

La película de alguna manera repite elementos que se encuentran presentes en el trabajo anterior de Martín: tomas que no llevan una narrativa del todo lineal sino construida a partir de momentos y obras, el diseño sonoro ambiental con el aporte del artista Manuel Rocha Iturbide, las tomas personales cámara en mano y las intervenciones de distintas personalidades del arte contemporáneo internacional.

Campo Abierto muestra el proceso de consagración de Gabriel Orozco, su perspectiva dentro del proceso creativo, el arte contemporáneo actual y las vistas hacia un posible porvenir en el que parece vislumbrarse un punto de inflexión o curva sólida dentro de la trayectoria de este personaje que se considera a sí mismo más un escultor que un artista plástico.

Precisamente es el título del filme el que permea a manera de idea central en todo el documental: un cúmulo de posibilidades en las que siempre se parte de cero, siempre se hace la misma cosa con la certeza de que los resultados serán siempre originales  y nos dirán cosas nuevas.

No creo que la película aporte elementos novedosos para quien tiene un poco de referentes previos sobre la obra de Orozco o el documental previo en mención, pero sí reafirma las constantes más persistentes del artista que lo hacen uno de los más grandes del mundo. La cinta se deja ver de una manera más accesible y directa para quienes no conozcan nada del trabajo previo de Gabriel, incluso más que su predecesora.

Resulta atractivo ver los procesos de trabajo que llevaron piezas como la ‘Casa-Observatorio’ del artista, así como ‘La Ballena’, que fue hecha exprofeso para la Biblioteca José Vasconcelos de la Ciudad de México, así como los instantes en los que Orozco diserta sobre el trabajo hecho a lo largo de más de 20 años. Sin duda el punto fuerte de Campo Abierto es volver a adentrarnos en el proceso artístico de Orozco y la honda impresión que deja sobre propios y extraños alrededor del mundo, ya sea en los museos más importantes de Alemania, Francia o Inglaterra, así como en las galerías más prestigiadas de México.

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