MUBI Presenta: ‘La noche de los muertos vivientes’ de George A. Romero

Johnny y Barbara visitan la tumba de su padre el día de su aniversario luctuoso. Johnny, al ver que Barbara se siente incómoda en el cementerio, comienza a molestarla diciéndole que los muertos irán por ella. Irónicamente Johnny es atacado y asesinado, aparentemente sin razón, por un hombre que se comportaba de manera extraña.

Barbara logra huir del cementerio y utiliza como escondite una granja abandonada donde se encontrará con Ben, un afroamericano que llegó ahí a refugiarse al quedarse sin gasolina; con la familia Cooper, cuya hija está gravemente herida y con Tom y Judy una joven pareja que decidió resguardarse hasta saber qué es lo que sucede en los alrededores.

Con una televisión y una radio como único contacto con el exterior los sobrevivientes se enteran que Estados Unidos, y tal vez el mundo, está bajo el ataque de una incontrolable epidemia en la que los cadáveres inexplicablemente vuelven a la vida y se alimentan de la carne de los vivos.

El grupo deberá actuar rápidamente para decidir qué acción tomará para poder sobrevivir, pero el instinto de supervivencia y el miedo no los dejará pensar claramente y la lucha por el poder y por los intereses personales de cada uno hará que la tensión crezca y no llegue a ninguna solución viable, mientras la granja se ve rodeada por cada vez más muertos vivientes hambrientos de carne humana.

El maestro George A. Romero rompe en su ópera prima, La noche de los muertos vivientes (The Night of the Living Dead 1968), con muchos paradigmas marcados en las películas de terror de la época y principalmente con el concepto del zombi dentro del cine. El resultado final fue una película llena de simbolismos y de lenguaje no verbal que, aparentemente sin intención, revolucionó el género de terror y dio pie a un nuevo género.

Realmente no se puede decir que Romero fue quien inició con el género zombi. Antes ya había habido un sinnúmero de películas cuya trama giraba en torno a los muertos vivientes siendo White Zombie (1932) la primera en mostrarlos a cuadro. Lo que Romero hizo fue reinterpretarlos y darle un manejo distinto a su comportamiento y a su razón de ser.

Los zombis anteriores a Romero eran unos creados con vudú en las islas del Caribe. Los zombis eran individuos bajo los efectos de alguna poción o algún hechizo que no les permitía razonar ni tomar decisiones por sí mismos y que estaban a las órdenes de alguna autoridad superior a la que debían obedecer. Normalmente esta autoridad era algún empresario con campos de cultivo en los que los utiliza como esclavos y que, cuando lo veía conveniente, les ordenaba matar o cometer algún otro acto delictivo.

Películas como King of the Zombies (1941) o I Eat Your Skin (1964), entre otras, tienen tramas similares: un grupo de personas en un avión aterriza por alguna razón en una isla en medio de la nada y descubre que en ahí hay zombis al servicio de algún criminal que sabe cómo sacarles provecho para poder llevar a cabo sus malévolos planes.

Romero se va por otro lado y sin dar mayores explicaciones crea nuevos monstruos (en ningún momento se utiliza la palabra zombi en la película) de los cuales nos dice poco  de su origen; la aparente razón que dan los científicos en la película es que los muertos se levantan debido a que fueron alcanzados por la radiación proveniente de una sonda destruida en el espacio. Además de que ya no actúan siguiendo las órdenes de nadie, son seres que actúan gracias a su instinto y que son una amenaza para cualquiera aunque no sean capaces de llegar a tener un razonamiento propio.

Es con La noche de los muertos vivientes en donde prácticamente sienta las bases de lo que sería su estilo a la hora de llevar a la pantalla grande a sus antropófagas criaturas.

A pesar de que sus películas aparentemente giran en torno a los muertos vivientes, éstos son solamente la excusa para realizar una crítica social de acuerdo a lo que se vive en el momento en que está filmada. Por ejemplo, en su aclamada Dawn of the Dead (1978), Romero hace una clara crítica a la sociedad de consumo; en Day of the Dead (1985) critica, entre otras cosas, la Guerra Fría; en Diary of the Dead (2007), a los medios de comunicación; todo esto dentro de en un entorno dominado por los no muertos.

En The Night of the Living Dead hace críticas muy fuertes a varias situaciones políticas y sociales que se vivían en Estados Unidos en la década de los 60. En primera, el personaje de Duane Jones, Ben, es un hombre negro. Aunque Romero ha dicho que escogió a Jones porque fue quien más le gustó en el casting, finalmente dio un fuerte golpe a una sociedad racista que estaba saliendo del largo periodo que duró el movimiento por los Derechos Civiles en contra de la segregación racial, al mostrar a un hombre negro que toma el liderazgo dentro de un grupo de gente blanca y que además es el más pensante y coherente en las decisiones que toma.

Este hecho pudo ser considerado como oportunista, la película se estrenó tres años después del asesinato de Malcolm X y apenas seis meses después del de Martin Luther King. Al final, haya sido o no con intención, la crítica está ahí y seguramente incomodó a más de uno.

También hace una clara crítica a la llamada “Era Atómica”. Aunque ya varias películas habían mostrado monstruos creados gracias a la radiación provocada por la energía atómica, Romero hace lo suyo con su ópera prima. Al vivir en un periodo donde se creía que la energía atómica sería el futuro, la sociedad seguía relacionando dicha energía con la bomba de la Segunda Guerra Mundial y el miedo y poca aceptación estaban latentes.

Aunque las autoridades científicas presumían de tener el control sobre dicha energía, Romero los critica con su película haciéndolos responsables de una tragedia cuando quisieron remediar sus errores: La sonda que venía de regreso a la Tierra estaba cargada con una fuerte radiación proveniente de Venus, por lo que deciden destruirla antes de que llegue, pero finalmente fue la radiación que no pudieron destruir la que sí completó el viaje y fue la causante de miles de muertes.

La forma en cómo se trata a la juventud también fue un elemento muy notorio dentro de la película. Tom y Judy están dispuestos a ayudar en lo que  sea necesario para poder salir de la mortífera situación a la que se enfrentan, pero no son tomados tan en serio por Ben, y mucho menos por el señor Cooper, y terminan siendo elementos “desechables” del grupo, quienes se “sacrifican” voluntariamente a fuerza por el bien de los demás, sin que éstos se inmuten siquiera.

La desintegración del núcleo familiar, la revelación de los hijos contra los padres es otro elemento tratado en la película. La familia Cooper se desintegra poco a poco mientras pasan los minutos, a tal grado que al final es Karen, la hija, quien reanimada, termina comiéndose a su padre y asesinando su madre. Además Johnny, también convertido, es quien arrastra a su hermana Barbara hacia la horda de muertos vivientes quienes terminan devorándola.

Y la crítica más clara dentro de la película es a la sociedad de masas. A esos grupos homogéneos de personas que no son capaces de razonar ni de tener pensamientos propios, pero que ahí están causando destrozos; no saben lo que quieren, no siguen un bien común, no están buscando nada en específico, simplemente se convierten en un peligro para los pocos individuos pensantes que quedan en la sociedad, los que efectivamente podrían lograr un cambio. Esos individuos que sí son capaces de pensar, de razonar, pero que son poco o nada capaces de hacer algo ante esa torpe y creciente masa que amenaza poco a poco en hacer que el individuo termine por formar parte de esa desagradable homogeneidad.

En su ópera prima, Romero muestra también una situación que será una constante en sus obras: un grupo de personas que no se puede poner de acuerdo desde su interior es más peligroso que cualquier amenaza exterior. En la película vemos a siete desconocidos que, invadidos por el miedo, son estúpidamente incapaces de trabajar juntos por el bien común de continuar con vida, ni siquiera cuando ven que el inminente fin ha llegado y van cayendo uno por uno.

Poco a poco Romero irá puliendo a sus monstruos y prácticamente asentará las reglas que muchos irán copiando y adaptando a lo largo de las muchas películas de zombis que tan de moda están en nuestros tiempos, pero fue The Night of the Living Dead la primera, la precursora, el modelo a seguir.

Sin duda, un clásico dentro del género de terror que poco a poco se ha convertido en un clásico de culto. Una de las mejores películas no sólo de terror, sino dentro de la historia del cine, un referente, un ejemplo de cómo el cine no es solamente para entretener, sino para crear conciencia, para reflexionar acerca de lo que está mal dentro de nuestra decadente sociedad.

El hombre logra su auto aniquilación, es el hombre quien aniquila al hombre. En ese afán autodestructivo que tanto nos caracteriza no son insectos gigantes, no son los extraterrestres, no son las máquinas ni algún fenómeno natural el que termine destruyéndonos, somos nosotros, nuestro egoísmo, nuestra sed de poder, nuestra naturaleza destructiva la que finalmente nos destruirá, somos nosotros los que nos estamos condenando, nosotros somos los responsables de nuestro fin.

Por Luis Arredondo

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