En menos de una semana el 2015 se despide. Fue un año atípico y complicado resultó ponerse de acuerdo para elegir a las mejores películas del año. Siempre nos hemos preciado de intentar tener un grupo ecléctico de colaboradores, personas que compartan el gusto por el cine y, al mismo tiempo, disientan en gustos. Nuestra lista de lo mejor de este calendario lo demuestra. Pocas elecciones similares y muchos pleitos por colocar la favorita personal dentro del conteo. Por cierto, nuestras cinco favoritas de mitad de año lograron mantenerse hasta el final. Son sólo diez películas, complicada decisión. Aquí la selección del Staff de Butaca Ancha, ¿cuántas vieron? ¿cuáles faltan? Que el 2016 esté lleno de buen cine.

El pequeño Quinquin

“Dumont se adhiere, con su característica disciplina, al formato televisivo con gran habilidad, enfocando cada uno de los capítulos de la serie en un tema específico que desarrolla con dosis controladas de elocuencia, belleza y absurdismo en los que la inocencia quiere abrazar la madurez y la maldad se disuelve en ingenuidad pura… El humor de Dumont es casi tan seco y duro como las ideas que maneja en otros trabajos de su filmografía, pero la hilaridad ataca otros frentes con mayor fuerza al no haber una armadura filosófica de por medio, al menos no una visible. Desde un deleznable y negrísimo funeral en el que la melodía pop ‘Cause I Knew es interpretada o donde el sacerdote oficiante no puede parar de reír, hasta el absurdismo cuasi dadaísta de autopsias a vacas, Dumont no pierde un ápice de su elegancia y monstruosidad formal al trasladarse al lenguaje de la comedia y particularmente al lenguaje televisivo, uno que cada vez va abriendo un espacio de profundas lecturas y donde las narrativas se desbordan en creativo caudal, como ya dieron testimonio los impresionantes True Detective(2014), de Cary Fukunaga, Horící Ker (2013), de Agnieszka Holland, o la enorme Olive Kitteridge(2014), de Lisa Cholodenko.” Seguir leyendo…

La mirada del silencio

“Esta ceguera y amnesia histórica resulta central para el desarrollo del documental, tomando tintes alegóricos con la labor optométrica de Adi o la dolorosa escena en la que su padre, víctima de demencia y deterioro cognitivo, esta en su propia casa sin poder reconocerla. El proceso de cicatrización vivido en Indonesia después de este negro período es nuevamente abierta para poder compartir el dolor y colocar responsabilidad moral donde es debido, pero ¿le corresponde a Adi, o al mismo Oppenheimer, asignar esa responsabilidad? Los victimarios pasan por distintos rituales compulsivos, como beber la sangre de sus víctimas o recordar sus actos con disociada hilaridad, para expiar culpas, así como recurrir al argumento de “matamos comunistas”, negando la indentidad individual de cada una de las personas que sufrieron en sus manos. Al abrir estas heridas, Adi, y Oppenheimer desde luego, se enfrascan en un conflicto ético y moral de una complejidad tan ambigua, que emitir un juicio sobre la misma resulta algo delicado y riesgoso, creando una especie de estructura de la que al tocar una parte, otra puede caer o destruirse. Uno de los méritos del documental es precisamente plantear cuestiones que abren un inacabable debate sobre sí misma, añadiendo capas y lecturas desde distintas perspectivas, La mirada del silencio no acepta la emisión de una simple opinión, sino que genera una respuesta en un elaborado ejercicio dialéctico. Oppenheimer no se ostenta como el que denuncia, pero siendo quien presenta, una responsabilidad con su material se halla implícita.” Seguir leyendo…

Mad Max – Furia en el camino

“Miller rescata la abigarrada imaginería punk-glam de su popular saga Mad Max, particularmente de la segunda parte, rodada en 1981, revigorizándola con virtuosos stunts, sumergiéndola en audaz explosión de colores naranjas, ocres y amarillos, así como un trepidante trabajo de edición que nunca pierde la trayectoria central a pesar de contar con una abrumadora cantidad de violentas digresiones y aparatosos obstáculos que hacen de una simple huida un evento que reivindica la figura femenina y el anhelo del retorno a una utopía misocéntrica. Decir que Mad Max: Furia en el camino es de tilde feminista sería bastante precipitado, considerando que a pesar del vigor y temple de un personaje como Furiosa, interpretado con maternal rabia por Charlize Theron, no estamos ante una reivindicación de la feminidad más que la disolución de géneros en un contexto post-social. Furiosa, más que defender su género, defiende a su pueblo, una especie de tribu de pulcras amazonas que busca llevar, en casi bíblica odisea, a una tierra prometida que es tan real como la mano izquierda de la diligente Emperatriz.” Seguir leyendo...

El año más violento

“En tres películas J.C. Chandor ha dejado claro cuál es el tema que le interesa: el hombre enfrentado a la adversidad. Primero en su ágil drama sobre la crisis financiera, El precio de la codicia (Margin Call, 2011), y de manera más clara/literal en el tour de force Todo está perdido (All is Lost, 2013), donde el marinero Robert Redford hacía lo imposible por mantener su barco a flote. Y ahora con Abel, el individuo frente al capitalismo salvaje. Para Chandor es en estas situaciones límite cuando la verdadera naturaleza de cualquiera se manifiesta y, por extensión, la del entorno que lo gestó. Abel cree estar haciendo lo correcto, tiene la superioridad moral en la lucha con sus competidores pero no la financiera. Por eso su mujer, aunque lo admira, está dispuesta a jugar sucio, la moral no alimenta ni pone un techo sobre la cabeza de sus hijas. Si un hombre entra a tu casa con un arma, lo persigues para meterle una bala en la cabeza. De ahí que las dos más grandes inspiraciones de Chandor sean el Coppola de El padrino 2 (The Godfather: Part II, 1974) y, sobre todo, Sidney Lumet (SerpicoAntes que el diablo sepa que has muerto).” Seguir leyendo…

The Lobster

“Ya en Alps – los suplantadores (Alps, 2011), su anterior trabajo, Giorgos Lanthimos había dejado claro lo frágiles que le parecen nuestras emociones. En aquella cinta, un grupo de personas se dedicaba a rentarse a personas con pérdidas recientes de seres queridos. Si moría tu hija adolescente, uno de ellos tomaba su lugar un par de semanas para hacer más sencilla la despedida. Era una idea fascinante que nunca lograba cuajar del todo. Aquí, Lanthimos se muestra en completo control de sus intenciones; desde el inicio quiere dejar claro lo patético que le parecen las necesidades afectivas de David y el rol como hombre hecho menos dentro de la sociedad. Estar solo es algo malo, haciendo una hipérbole de esos viejos dichos de “te vas a quedar para vestir santos” o “a ver si ya te encuentras una muchacha bonita”. Quizá nuestra comunidad global no esté en el mismo punto, mas no está muy lejos, y Lanthimos lo explica con saña. Como esas demostraciones al interior del hotel donde se intenta exponer cómo es superior la vida en pareja, porque caminar solo te pone en peligro, o cenar con la tranquilidad de tus pensamientos como acompañante te puede llevar a la muerte. No obstante, la ácida crítica no se queda entre los amantes del matrimonio y la vida en pareja. Hay suficientes balas para los defensores de la individualidad a ultranza.” Seguir leyendo…

La visita

¿Cuál es nuestro lugar en el universo? ¿Y si no estamos solos? ¿Qué pasaría si un día llega inteligencia del espacio exterior? Esas son algunas de las preguntas que Michael Madsen (no, no el actor, sino el director del excelente Into Eternity: A Film for the Future) provoca con su documental La visita (The Visit, 2015). La película propone como punto de partida una supuesta llegada alienígena y los protocolos de seguridad, investigación científica y movimientos políticos que ésta desataría. Las metas de Madsen son claras: cuestionar nuestra propia naturaleza y demostrar lo poco preparados que estamos para un evento de esta naturaleza, principalmente porque enfrentarnos a que no somos la única inteligencia del universo nos aterra. Presentada en Ambulante con pocas fanfarrias del público y la prensa especializada –situación que se ha repetido a lo largo y ancho del mundo–, sospechamos que será una cinta que crecerá con el paso del tiempo.

Anomalisa

“A estas alturas del partido podemos asegurar que a Charlie Kaufman le gustan los hombres en constante conflicto emocional, atribulados por su lugar en el mundo y por la dinámica de sus relaciones personales. Basta echar un vistazo a la memoria para encontrarlos en los guiones de El ladrón de orquídeas (Adaptation, 2002), Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004) o ¿Quieres ser John Malkovich? (Being John Malkovich, 1999), así hasta llegar a su ópera prima, la sublime, inmersiva y cacofónica Nueva York en Escena (Synecdoche, New York, 2008). Anomalisa, como las colaboraciones antes mencionadas, es una película 100% Kaufman, aun cuando comparte créditos de dirección con Duke Johnson, quien se encargó principalmente de la animación. La cinta es una tragedia narrada con grandes dosis de humor negro y el slapstick más bobo, aunque efectivo gracias a su atinada presentación, ambos filtrados por una desesperación casi melancólica. Kaufman entiende muy bien el sentimiento de la abrumadora cotidianidad padecida por su protagonista; una y otra vez se encarga de resaltar lo absurdo de la vida.“ Seguir leyendo…

Caballo dinero

“La oscuridad reinaba en la pantalla. Poco a poco se percibía una figura. Se dirigía hacia nosotros, salió de entre la nada. Una luz lo iluminó, era un hombre. El se cubrió el rostro. Era Ventura. Se detallaba un flujo, un devenir marginal, desde un escenario espectral. Lleno de sombras, recuerdos y memoria. Caballo dinero (Cavalo Dinheiro, 2014) nos ubica de nuevo en aquel espacio/tiempo donde el claroscuro habita y la reminiscencia de una existencia se construía sin la necesidad de una cronología. Un regreso a la zona que una vez nos había mostrado Pedro Costa en Juventude Em Marcha (2006). Era el retorno de Ventura o, más bien, nuestra reintroducción al mundo de Ventura. ¿Sabe dónde está? Le pregunta el medico. Él contesta con los nombres de todos los hospitales a los que ha asistido. El doctor acaricia la cabeza de Ventura. Él se encuentra recostado en la plancha. ¿ Sabe qué día es hoy? 11 de marzo de 1975. El tiempo dejó de contarse, de transcurrirse. Ahora sólo se habita. Ventura se conduce entre los espacios como un ser fantasmal. Algo lo persigue, algo no lo deja tranquilo, justo como aquel padecimiento suyo, el temblor involuntario que sufre su cuerpo. De la misma manera, algo maquinal/irreflexivo lo arrastra de nuevo a la virtualidad, al encuentro de la noche, a la búsqueda de aquel pasado que se presenta de manera espontánea, de manera “aparentemente” azarosa. No es que intente huir, es que esta condicionado a encontrar, a enfrentar, revivir y resurgir del miedo, de la obscuridad.“ Seguir leyendo…

Está detrás de ti

David Robert Mitchell, consumado esteta después de su debut The Myth of the American Sleepover (2010), presenta una visión singular y refrescante dentro del decadente, genérico panorama temático y estético del cine de horror, a través de un hábil revisionismo, tanto de estilo como de fondo, de grandes hitos de los años 70, particularmente la figura del legendario cineasta y músico, John Carpenter (Halloween, 1978). Está detrás de ti es un filme de una aguda sensibilidad temática, por la precisa captura que hace de la ansiedad adolescente y su perpetuo anhelo de contacto, mientras, estéticamente, Mitchell retoma la prístina y ambigua inocencia de la Carrie (1976) de Brian De Palma, la inquietante atmósfera de Poltergeist (1982) y la perturbadora distorsión de lo cotidiano de El resplandor (The Shining, 1980) de Kubrick, pero la más grande deuda del filme yace con Carpenter. Desde las múltiples referencias al clásico Halloween, como la silente persecución del imponente Michael Myers, el suspenso se ve potenciado por el vivido score creado por Rich Vreeland, mejor conocido comoDisasterpiece, basado en sintetizadores y ruido de fondo que evocan desde gritos ahogados hasta chirriantes llantos, así como por la hiperestilizada fotografía de Mike Gioulakis, impregnada de una fina textura vintage.” Seguir leyendo…

Dos disparos

Martín Rejtman nos presenta a las personas que orbitan alrededor de estos dos disparos como víctimas colaterales de un absurdo cotidiano cuya hilaridad es elegantemente sutil: un trío de flauta renacentista que encuentra múltiples obstáculos para ensayar, una pareja homosexual que ordena pizzas para alimentarse durante un mes, un perro que cava su desaparición al inicio del filme, la madre de Mariano que lleva su teléfono inalámbrico a la playa confundiéndolo con el celular o el flechazo del hermano en una tiendas de discos, son solo algunas de las situaciones cohesionadas por una sensación de extraña familiaridad en este parco, aunque envidiablemente elocuente microcosmos. El dispositivo fílmico de Rejtman, constreñido por reglas claras en cuanto a su desarrollo e interacción, cuenta con una precisión tan clara como la de un revolver, que mantiene fija las balas dentro de sí y las eyecta siempre con la misma contundencia. Afortunadamente, el cineasta argentino es un tirador tan letal, que incluso los disparos que parecieran ser fallidos o simplemente aleatorios, resultan ser los mejor asestados.” Seguir leyendo…

Menciones especiales

Star Wars: El despertar de la fuerza (J.J. Abrams, 2015)
Cementerio de esplendor (Apichatpong Weerasethakul, 2015)
Las montañas deben partir (Jia Zhangke, 2015)
Phoenix (Christian Petzold, 2014)
Haganenet (Nadav Lapid, 2014)
Tierra de cárteles (Matthew Heineman, 2015)

Aquí la lista completa de picks del Staff.

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